El Mensajero de Laodicea

"Y escribe al ßngel de la iglesia en Laodicea:". Estas palabras en Revelación 3:14 abren el mensaje de amonestación que Dios tenía que dar a Laodicea, o al séptimo y último período de la historia de la iglesia en la Tierra. La mayoría de los eruditos en Biblia concuerdan en que los mensajes de la primera parte del libro de Revelación, ostensiblemente enviados a siete iglesias en Asia Menor, en realidad fueron proyectados para la Iglesia durante sus siete etapas o períodos desde el Pentecostés hasta el fin completo de la edad Evangélica. Limitar estas amonestaciones y recomendaciones importantes a las congregaciones pequeńas de Asia Menor (en solo dos de las cuales pueden encontrarse creyentes en la actualidad) parecería concederles demasiada importancia, algo fuera de proporción a su tamańo y actividad, incluso en la iglesia primitiva.

Un anßlisis cuidadoso de las experiencias de la iglesia ha convencido a muchos miles de fervorosos estudiantes de la Biblia que Pablo, el apóstol, fue el mensajero para la etapa de Efeso de la iglesia; San Juan, para el período de Esmirna; Arrio en Pérgamo; que Waldo llevó la antorcha de la verdad en los días de Tiatira; que Wycliffe fue el destacado defensor de las enseńanzas bßsicas de la Biblia en el tiempo de Sardis; que Martín Lutero hizo sonar la llamada para reunirse alrededor de la Palabra de Dios en los momentos de los días de Filadelfia, perdurando desde la Reforma hasta 1874; y que Charles T. Russell fue la mano devota que tocó el arpa de Dios durante estas últimas horas Laodiceanas de juicio, prueba, y expoliación en la iglesia y el mundo.

A aquellos quienes aún no han examinado el testimonio en estos puntos, puede parecerles como exaltación indebida hacia individuos, decir que estos ßngeles o mensajeros mencionados por el Revelador, deberían ser, algunos de ellos, personas que conocemos. Pero debe recordarse que todos los voceros de Dios han sido hombres imperfectos -con la única excepción de nuestro Seńor Jesucristo. Ser hombres imperfectos no les impidió llevar y entregar un mensaje, y esto fue lo que hicieron, cada uno excepcionalmente en su tiempo, Los pecados del período de Laodicea de la iglesia son singulares y notables. Nadie que reflexione sobre el asunto confundirß las condiciones existentes en la actualidad con esos de alguna otra de las siete iglesias. Sus características estßn afirmadas inconfundiblemente -esto es (1) ni fría ni caliente y (2) ciega espiritualmente. Laodicea (el juicio de la gente) no es decadente como Efeso; no estß sumido en la depravación como Pérgamo; no es formalista ni hipócrita según la manera de Sardis. żQué es entonces? Las personas de la iglesia de este período estßn enteramente autosatisfechas; no son "fríos", no rechazan las enunciaciones de Cristo, sino por el contrario reconocen la importancia de la religión en cierta medida, haciendo una profesión, poniendo atención a ceremonias superficiales; y, en total, contßndose a sí mismos como personas religiosas muy respetables. Esta iglesia nominal no reclama ninguna alta realización en santidad porque ella no considera la santidad deseable, ni siquiera admirable. Ella juzga que un poco de piedad es algo útil en sus afanes e intereses, pero no se aviva a sí misma en la piedad ni quiere moldear su carßcter de ella. Es tibia, como un cadßver a la luz del sol. -Rev. 3:17 A esta iglesia de estos pasados cincuenta ańos, a esta adornada, complaciente, pero miserablemente pobre iglesia, el mensaje de Dios ha llegado a través de Charles Taze Russell.

Su vida y sus trabajos Charles Taze Russell, conocido por el mundo como el Pastor Russell, autor, conferencista y ministro del Evangelio, nació en Pittsburg, Pa, el 16 de febrero de 1852, y falleció el 31 de octubre de 1916. Era hijo de Joseph L. y Eliza Birney Russell, ambos de ascendencia escocesa-irlandesa. Fue educado en las escuelas comunes y con tutores privados. En 1879 contrajo matrimonio con Maria Frances Ackley. Esta unión no fue bendecida con hijos. Diecisiete ańos después tuvieron desacuerdos sobre la administración de su periódico, y se separaron.

Educado bajo la influencia de padres cristianos, a temprana edad llegó a interesarse en teología, uniéndose el mismo con la Iglesia Congregacional, y llegó a estar activo en el trabajo de misión local. La doctrina del tormento eterno para toda la humanidad excepto para unos pocos elegidos, llegó a tornarse tan detestable para él que a los diecisiete ańos era un escéptico. Giró su atención a la investigación de las religiones paganas, sólo para encontrarlas a todas insatisfactorias.

Pero de una mente naturalmente reverente, deseoso de adorar y servir al Dios verdadero, razonó: "Todos los credos de la Cristiandad reclaman estar fundados en la Biblia, y entre estos estßn en conflicto. żEs posible que la Biblia haya sido tergiversada? No puede enseńar la doctrina terrible del tormento eterno." Volviendo su atención nuevamente a la Biblia, decidió hacer un estudio cuidadoso y sistemßtico de ella sin referencia a credos de hombres. Como resultado, el resto de su vida estuvo dedicada completamente a enseńar la Biblia, escribiendo y publicando libros religiosos y periódicos, dando conferencias y proclamando el mensaje del reino Mesißnico.

No fue el fundador de una nueva religión, ni jamßs hizo tal afirmación. Revivió las grandes verdades enseńadas por Jesús y los apóstoles, y encendió la iluminación del siglo veinte sobre éstas.

No pretendió tener ninguna revelación especial de Dios, pero mantuvo que era el tiempo debido para que la Biblia fuera entendida, y que estando completamente consagrado al Seńor y a su servicio, le sería permitido entenderla. Fue el único editor de The Watch Tower (LA TORRE DEL VIGIA) desde 1879 hasta su muerte.

Fue Presidente de la Watch Tower Bible and Tract Society (SOCIEDAD DE BIBLIAS Y TRATADOS LA TORRE DEL VIGIA) desde su organización en 1884 hasta su muerte. También fue Presidente del Peoples Pulpit Association (ASOCIACION DEL PULPITO DEL PUEBLO), organizado en 1909, y de la International Bible Students Association (ASOCIACION INTERNACIONAL DE ESTUDIANTES DE LA BIBLIA), incorporada en Londres, en 1913. A través de estas corporaciones religiosas, así como por las palabras de su boca, proclamó el Evangelio del reino Mesißnico. Fue el autor de varios libros y folletos, publicados a intervalos entre los ańos 1881 y 1914, siendo los mßs notables sus series de los Estudios de las Escrituras. La circulación sumada únicamente de sus libros y folletos sobrepasa los dieciseis millones de copias -en treinta y cinco idiomas diferentes.

Organizó y condujo una agencia de conferencias que empleaba constantemente a setenta conferenciantes de la Biblia, quienes viajaban y daban conferencias sobre las Escrituras. Cada ańo escribía prßcticamente toda la transcripción del Bible Students Monthly, cuya distribución anual llegaba aproximadamente a cincuenta millones de copias.

Sus sermones semanales fueron manejados por un sindicato de periódicos, con mßs de dos mil periódicos que con una circulación combinada de quince millones de lectores publicaban sus discursos simultßneamente. En conclusión, mßs de cuatro mil periódicos publicaron estos sermones.

Sus enseńanzas Habiendo echado fuera de las entrańas al cuerpo eclesißstico nominal debido a su falta de celo y escasez de perspicacia espiritual, Cristo Jesús, la Cabeza invisible y Maestro de la iglesia, ha dispensado su verdad presente a través de aquellos quienes son distinguibles por las mismas cosas que Babilonia carece -celo y visión santificada. Cabeza y hombros por encima de todos ellos se ha mantenido Charles T. Russell.

Enseńó, sustentando sus enseńanzas con citas frecuentes a la autoridad