LA EXPIACIÓN HERALDO DE LA MAÑANA
Septiembre 1878-Vol. 7-No. 3
Aunque pueda ser indeseable, siento la necesidad de hacer
excepciones sobre un articulo por mi hermano sobre este asunto, en el último
número de éste periódico. Hago esta objeción no desde un espíritu de
controversia, sino porque creo que la doctrina que ha sido acometida de la
substitución en ese artículo es una de las mßs importantes enseñanzas de la
palabra de Dios.
Una de las bellezas de nuestra posición es, que no
necesitamos tener mßs credo que la Biblia, y nosotros juzgamos cada enseñanza y
las escrituras de otros sólo mediante la Escritura. Si mi hermano puede
convencerme que la substitución no se enseña en la Biblia, no importa de quién
vine, yo no le quiero; pero sí yo puedo llamar su atención a pasajes de la
palabra de Dios, cual sí le enseñan, yo sé que él estarß listo para ceder su
opinión, etc., a esa palabra. En la parte final de ese artículo, en el que
Cristo es referido como ‘el principio de la Nueva Creación de Dios’, el hombre
espiritual; Y que esto fue efectuado mediante la muerte y resurrección de
Cristo; y que ‘esta fue la única manera que pudo convertirse en la cabeza e
impartir a las criaturas la imagen y naturaleza divina,’ lo cual nosotros
estamos de acuerdo completamente, y el error que retenemos reside en la
suposición de que si Cristo murió para convertirse en ‘la cabeza de la Nueva
Creación,’ y que él no hiciera nada mß
Reconocemos, entonces, estas dos frases sobre la muerte y
resurrección de Cristo: 1) Muerte (substitución) ‘por los pecados de todo el
mundo.’ Reconciliación (expiación) ‘porque Dios estaba en Cristo reconciliando
el mundo consigo mismo, no tomßndoles en cuenta sus ofensas sobre ellos; pero
él puso sobre Jesús la iniquidad de todos nosotros. Por sus heridas somos
nosotros curados. Él murió POR los justos y POR los injustos, padeciendo la
muerte POR todos hombres.’ 2) Su resurrección, mediante la cual se convirtió en
el capitßn o líder de nuestra salvación-el principio de la nueva creación y
hace posible para nosotros entrar en la condición espiritual-la condición
perfecta-la imagen de Dios. Por su resurrección él se convirtió en nuestro fiel
sumo sacerdote-nuestro abogado y representante en el lugar Santísimo, donde él
había entrado, para presentarse en la presencia de Dios por nosotros. LA
NECESIDAD DE EXPIACIÓN Mediante nuestra cabeza de la familia de Adßn, ‘Por
tanto, como
Parece que Dios ha señalado este plan para enseñar la
justicia de su ley-la perfección de su justicia, y finalmente su gran misericordia
y amor: ‘Cuando aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió mientras por los
impíos,’ ‘Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo,
nacido de mujer bajo la ley, para que redimiese los que estaban bajo la ley’
Redimir es volver a comprar. ¿Qué recompró Cristo para
todos los hombres? Vida. Nosotros la perdimos por la desobediencia del primer
Adßn. El segundo Adßn la recompró con su propia vida. ‘Por la obediencia hasta
la muerte, incluso hasta la muerte de la cruz.’ (Vea # Ro 5:11 a 19). ‘Nosotros
fuimos vendidos bajo pecado hasta muerte, pero Cristo nos ha redimido, no con
cosas corruptibles como plata y oro, pero con su preciosa sangre-como un
cordero, sin tacha ni mancha.’ La ley, que era una sombra de buenas cosas por
venir declarada mediante la muerte de toros, corderos, palomas, etc., pero ‘sin
el derramamiento de sangre no hay remisión de pecados.’ El tipo ciertamente no
ilustró la realidad completamente, porque los corderos, etc., no mueren
queriendolo, mientras Cristo, nuestro cordero, dio su vida en sacrificio. Debe
notarse, sin embargo, que en la selección de un tipo, esos animales fueron
escogidos por mostrar menos resistencia-cordero, paloma, etc. ‘como cordero fue
llevado a
Así nosotros vemos la justicia, misericordia y amor de Dios
manifestado como ninguna otra manera de salvar a la raza humana puede
desplegarse; y el pivote central de todo esto es, que ‘Cristo murió por
nuestros pecados conforme con las Escrituras,’y Pablo argumenta que esto es
prueba del maravilloso amor de Dios para con nosotros. ‘Ciertamente apenas
morirß alguno por un justo: con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el
bueno. Mßs Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros.’ {# Ro 5:7}
Si no hubiese muerto por nosotros, nosotros habríamos
continuado bajo el dominio de la muerte. Sin resurrección la primera muerte
podría haber sido una muerte eterna. Nuestras obras no tenían nada que ver con
sacarnos del dominio de la muerte, fue el primer Adßn-nuestras obras no tienen
nada que ver respecto a nuestro escape del dominio de la muerte; esa es la obra
del segundo Adßn.
Si Cristo no hubiera resucitando de entre los muertos,
nuestra resurrección, cual a todos los hombres, les hubiera asegurado por su
muerte, porque así como ‘él padeció la muerte por todo hombre, los reclamar de
justicia en la vida de todos hombres se había comisado, y ellos debían ser
libertados; pero todavía ellos serian sólo hombres naturales, y fallarían en
entrar en el plano mayor de existencia-la espiritual-sin un líder, un guía, un
ayudante, un abogado-en lo mismo en que Cristo se convirtió en su resurrección.
Para que nosotros podamos decir con Pedro, ‘Bendito sea Dios, el padre de
nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer
para una esperanza viva (esperanza de vida eterna) por la resurrección de
nuestro Señor Jesucristo de los muertos.’ ‘’Porque si cuando eramos enemigos
fuimos reconciliados con Dios mediante la muerte de su Hijo, mucho mßs [ahora]
estando reconciliados, seremos salvos por su vida.’ {# Ro 5:10}
C.T.R.