EL PLAN DIVINO DE LAS EDADES Unas Palabras del Autor

(Charles Taze Russell)

Tanto el Autor como los Editores de este libro desean reconocer públicamente el favor de Dios en permitirles hallarse identificados con su circulación y con sus resultados-luz, gozo, paz y comunión con Dios, para muchas almas hambrientas, sedientas y desconcertadas. La primera edición de la obra en inglés, en forma de libro, apareció en el año de 1886. Desde entonces, en rápida sucesión, ha sido reimpreso en el idioma original y también en otros 20 idiomas, hasta el grado que hoy (1916) se encuentran cerca de cinco millones de ejemplares en manos del público del mundo entero.

No abrigamos la esperanza de que todos estos ejemplares han sido leídos, no obstante, continuamente recibimos cartas que nos demuestran la poderosa influencia que ellos ejercen en el corazón de sus lectores. Millares nos informan del cambio operado en ellos; entre el número se cuentan algunos que no consideraban a la Biblia como la Revela helpción Divina a la humanidad. Otros nos dan cuenta de que han sido ateos, o poco menos, porque nunca antes habían conocido al verdadero Dios, ni su Plan verdadero, y no podían aceptar, apreciar, ni adorar las cualidades que, como regla general, los credos le atribuyen al Eterno.

Por más de cinco años precedentes a la primera publicación de este volumen, teníamos prácticamente la esencia del mismo, con otro titulo, y en una forma diferente. Su estilo también difería, en cuanto a que primero atacaba el error, y después de demolerlo, edificaba la Verdad en su lugar. Luego nos convencimos de que no es ésta la mejor manera, puesto que algunos se alarmaban al ver sus errores derrumbados, y no proseguían en su lectura lo suficiente para poder entrever la estructura hermosísima de la Verdad que suplantaba los demolidos errores.

Entonces introdujimos este volumen, el que se escribió bajo el punto de vista opuesto. Primero presenta la Verdad, demuestra su poder y belleza, y luego insinúa la remoción del error, no tan solo por ser absolutamente innecesario, sino además por inútil y nocivo. De esta manera, el lector de EL PLAN DIVINO DE LAS EDADES encuentra a cada paso algo con qué fortalecer su fe, siente mayor proximidad al Señor, y por consiguiente, tiene confianza de que marcha por el camino recto.

Una vez que la Verdad se discierne, se pone más y más de manifiesto lo absurdo de los errores, lo perjudiciales y sin valor que éstos son, y gustosamente se abandonan.

Sin duda que el gran Adversario no simpatiza con nada que abra los ojos al pueblo de Dios, que les aumente la reverencia hacia el Libro Divino, y haga cesar su dependencia de los credos humanos. Por lo tanto, como era de esperarse, él se opone sobremanera a este libro. Muy pocos se dan cuenta del poder y sagacidad de Satanás; muy pocos alcanzan a comprender el significado de las palabras del Apóstol con respecto a este Príncipe de las Tinieblas, quien, para combatir la Verdad y destruir su influencia, se transforma en un ángel de luz. Muy pocos se aperciben de que nuestro astuto Adversario busca la manera de utilizar los servicios de la mejor gente de Dios, con el propósito de impedir que brille la luz y mantener fuera del alcance del público "EL PLAN DIVINO DE LAS EDADES."

Muchos ignoran que desde el tiempo en que comenzó la "manufactura de Credos," en el año 325 E. C., prácticamente no se hizo estudio de la Biblia por un período de 1260 años. Pocos se han enterado de que durante ese tiempo los credos fueron remachados en las mentes de muchos millones de gente, atándolos a horribles errores y cegándolos de tal manera que no podían ver el glorioso carácter divino de Amor, Justicia, Sabiduría y Poder. Muchos no se dan por entendidos de que algunos reformadores, desde el retorno de la Biblia a las manos del público, con muy buenas intenciones, pero solemnemente engañados, cegados y maniatados por los errores del pasado, a su turno han servido para mantener a, la gente en las tinieblas. Pocos saben que el verdadero estudio de la Biblia, tal cual se practicaba por la Iglesia primitiva, se está apenas poniendo nuevamente en práctica por los Estudiantes de la Biblia.

En las primeras ediciones de este libro usábamos el título de "LA AURORA DEL MILENIO." Cuando nos enteramos de que algunos sufrieron un engaño al tomarlo por una novela, y para evitar que bajo tal impresión algunos lo compraran, adoptamos para la serie de volúmenes el titulo que ahora utilizamos: "ESTUDIOS DE LAS ESCRITURAS," el cual no da lugar a equivocaciones.

Se nos ha preguntado por qué no se encuentra esta obra para la venta en las librerías, a lo cual respondemos que aun cuando los dueños de ellas con gusto lo harían, no obstante son amenazados de boicot por cierta clase de fanáticos religiosos, quienes se han propuesto el impedir su circulación. Esto, a primera vista, parecía un gran desastre, como si al Adversario le fuese permitido el impedir la diseminación de la Verdad. No obstante, Dios de tal manera manejó el asunto, que hoy en día probablemente no se encuentra otro libro que haya alcanzado una circulación tan gigantesca y permanente como la de éste. Los que a causa de sus prejuicios se negaban a leerlo, y luchaban en su contra, lo hacían por estar dando crédito a falsedades y a malas informaciones. Muchos ejemplares han sido quemados por gente que, sin leerlos, cedió a lo mucho que se dice en contra del libro. Lo mismo sucedió durante la Edad Media a los seguidores de Jesús que fueron martirizados. Aun Jesús mismo sufrió a manos de aquellos que ni a El, ni sus doctrinas, supieron comprender. En prueba de esto, San Pedro enfáticamente declara: "Y ahora hermanos, yo sé que ignorantemente lo hicisteis vosotros, así como lo hicieron vuestros gobernantes" (Hech. 3:17) ; y San Pablo añade: "Porque si hubiesen conocido, no hubieran crucificado al Señor de la gloria." -I Cor. 2:8 Empero, si sus enemigos han sido injustos, encarnizados y faltos de verdad, en cambio sus defensores son proporcionadamente ardientes, llenos de celo e infatigables. Los millones de ejemplares que se hallan en las manos del público, han pasado casi todos por manos de sus amigos, quienes, por amor a la Verdad, dedican tiempo y energía en pro de su extensa circulación.

Nos es un hecho conocido que al escribir estas líneas, aproximadamente seiscientos verdaderos cristianos de todos los rangos sociales, han abandonado todo negocio terrenal, todo prospecto y ambición, con el objeto de glorificar e1 nombre del Señor y bendecir algunas almas hambrienta al poner este libro en sus manos. El número incluye doctores, maestros de escuela, enfermeras, ministros, mecánicos, barberos; en fin, gente de todas las clases sociales, quienes, constreñidos por el amor de Dios, están ansiosos de pasar la bendición a otros corazones e intelectos. Los libros se venden á un precio tan reducido que los repartidores encargados de presentarlo al público escasamente pueden proveer para sus gastos. No obstante, mayor es su regocijo cuando algunas veces se les presenta la oportunidad de experimentar privaciones, siendo de este modo contados dignos de sufrir inconvenientes y necesidades por causa del Señor, de la Verdad y de sus hermanos.

La buena obra va en progreso. El Mensaje de Vida, en Cristo, pasa de mano en mano. La presente circulación del libro es enorme. Ojalá que sus bendiciones IV Una Palabra del Autor en el futuro sean en proporción a las recibidas en el pasado. El Autor y los Editores no pueden pedir más. Deseando la verdadera felicidad de todos los lectores, soy.

Vuestro siervo en el Señor,

CHARLES T. RUSSELL

ESTUDIO I-LA NOCHE DEL PECADO EN LA TIERRA TERMINARA CON UNA MAÑANA DE ALEGRIA

Una Noche de llanto y una Mañana de alegría.- Dos métodos de buscar la Verdad. -El método aquí proseguido.- Objeto de esta obra. Diferencia entre el estudio reverente de las Escrituras y la peligrosa costumbre de especular. -El objeto de las Profecías.- La condición actual del mundo considerada bajo dos puntos de vista.- Oscuridad egipcia.- Un arcoiris de promesa. -La senda de los justos es progresiva. -Causa de la Gran Apostasía. -Esfuerzos en pro de la Verdad. -La misma causa de nuevo impide el progreso real.- La perfección del Conocimiento no es una cosa dEi pasado sino del futuro.

Una Noche de llanto y una Mañana de alegría

EL TITULO de esta serie de estudios: "El Plan Divino de las Edades," sugiere la idea de progresión y orden en el designio divino. Tal idea expresa fielmente el pensamiento central de la obra. Creemos que las enseñanzas de la Revelación Divina, bajo este punto de vista, y no bajo otro alguno, aparecerán bellas y armoniosas. El período en que el pecado se permite ha sido para la humanidad una noche oscura que jamás se olvidará, mas el glorioso día de la justicia y del favor divino que será inaugurado por el Mesias, quien como Sol de Justicia ha de levantarse para brillar plena y claramente en todo y sobre todo, trayendo salud y bendición, hará más que contrabalancear la horrible noche de llanto y suspiros, dolor, enfermedades y muerte, bajo la cual por tanto tiempo ha gemido la humanidad. "Una noche durará el llanto, mas a la Mañana vendrá la alegría." -Sal. 30:5 9

Mientras gime y está preñada de dolores, como por instinto, toda la creación aguarda, desea y espera un tiempo mejor; sin embargo, los hombres andan a tientas porque nada saben de los benévolos propósitos del gran Jehová, y sus más altas concepciones con respecto a lo que esa edad ha de ser, ni siquiera se aproximan a la realidad. El gran Creador prepara "una fiesta de cosas ricas" que llenará de asombro a sus criaturas, y será excesiva y abundantemente superior a todo cuanto ellos pudieran razonablemente pedir o esperar. A sus criaturas que extasiadas contemplan las grandiosas dimensiones de su amor, qué excede a toda expectativa, El da la siguiente explicación: "mis pensamientos no son como vuestros pensamientos, ni vuestros caminos como mis caminos... Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos y mis pensamientos que vuestros pensamientos." - Isa 55:8-9.

Aun cuando en esta obra procuraremos y esperamos con éxito presentar a los lectores interesados e imparciales el Plan de Dios en cuanto se relaciona con el pasado, el presente y el futuro de su proceder; y a pesar de que procuraremos explicarlo de una manera más armoniosa, bella y razonable de como se entiende por lo general, no obstante, negamos terminantemente que esto sea el resultado de una sabiduría o capacidad extraordinaria de parte del autor.’ La Luz del Sol de Justicia en esta "AURORA DEL MILENIO" es la que revela como "verdad presente" las cosas que aquí se tratan y que tan sólo pueden ser apreciadas por los sinceros y puros de corazón.

Desde que el escepticismo prevalece, el mismo fundamento de la verdadera religión y de la verdad con frecuencia se pone en duda aun por los sinceros. Hemos tratado de poner en relieve lo bastante. del fundamento en el cual toda fe debe basarse-la Palabra de Dios-para que aun el incrédulo tenga confianza y seguridad en su testimonio. Esto lo hemos procurado hacer de tal manera que la misma razón la dicte, y la acepte como fundamento. En seguida nos hemos esforzado en construir sobre ese fundamento, las enseñanzas contenidas en las Escrituras, de una manera tal, que hasta donde sea posible el raciocinio humano se halle en condiciones de probar sus cimientos y ángulos por medio de las más estrictas reglas de justicia que pueda emplear.

Estando ciertos de que las Escrituras revelan un plan consistente y armonioso, el cual al comprenderlo se recomienda por sí mismo a toda conciencia santificada, hemos emprendido la tarea de publicar esta obra con la esperanza de ayudar a los estudiantes de la Palabra Divina, presentándoles grupos de ideas que concuerdan entre si, lo mismo que con la Palabra inspirada. Los que reconocen a la Biblia como la revelación del plan de Dios, -y a éstos especialmente nos dirigimos-Sin duda convendrán en que si es inspirada por Dios, sus enseñanzas tomadas ea conjunto deben revelar un plan armonioso y consistente ‘consigo mismo y con el carácter de su divino Autor. Como investigadores de la verdad, deberíamos anhelar el obtener el todo, armonioso y completo del plan revelado por Dios, y esto, razón tenemos de esperarlo, puesto que como a hijos suyos se nos ha hecho la promesa de que el espíritu de la verdad nos guiará a toda verdad.- Jn. 16:13 La perfección del Conocimiento no es una cosa dEi pasado sino del futuro.

Dos métodos de buscar la Verdad Dos métodos se nos presentan al tratar de investigar. Uno es el de examinar las opiniones presentadas por las varias sectas, y tomar de cada una de ellas aquellos principios que consideremos verdaderos. Tal tarea seria interminable. Al proseguir este método, confrontaríamos la dificultad de que si nuestro juicio está algo viciado o torcido, o si abrigamos ciertos prejuicios, tales obstáculos nos impedirían hacer una correcta selección, y bien pudiera ser que escogiésemos el error para en cambio rechazar la verdad. Además, siempre ‘y cuando que la verdad es progresiva, al adoptar este método perderíamos mucho, puesto que los diferentes credos’ de las varias sectas, en contraste con la verdad, la que alumbra más y más hasta el día perfecto a los que por ella anden, son fijos y estacionarios, y desde hace siglos que se formularon tienen tal carácter. Por añadidura, cada uno de ellos debe contener una gran cantidad de error, puesto que, en algunos puntos importantes, mutuamente se contradicen. Este método no haría otra cosa que conducirnos a un laberinto de perplejidad y confusión. El otro método consiste en despojar nuestra mente de toda predisposición recordando que del Plan Divino nadie puede saber más de lo revelado por Dios en su Palabra y que ésta ha sido dada a los mansos y humildes de corazón; luego, sintiéndonos de esta manera, y si sincera y ardientemente anhelamos tan sólo ser guiados e instruidos por ella, seremos ayudados por su gran Autor a comprenderla con mayor claridad en proporción a que hagamos uso de las varias ayudas por El provistas (Efe. 4: 11-16) y a medida que llegue el tiempo designado p ara entender algunos de sus detalles.

El método aquí proseguido Con el propósito de ayudar a tal clase de estudiantes, esta obra ha sido especialmente preparada. Se notará que sus referencias son únicamente a las Escrituras, exceptuando ciertos casos en que el testimonio de la historia secular puede servir para comprobar el cumplimiento de cosas predichas en ella. No se ha dado valor alguno al testimonio de los modernos teólogos, y se ha prescindido del de los llamados Padres de la Iglesia. Muchos de ellos dieron testimonio en armonía con los pensamientos aquí expresados, mas creemos que es un error común de este tiempo, lo mismo que de tiempos anteriores, el aceptar ciertas doctrinas por que las adoptaron otros en quienes tenemos confianza. Esta es manifiestamente una causa de error, puesto que con toda sinceridad mucha gente buena ha creído y enseñado errores. (Hech. 26:9). Los que se hallan en busca de la verdad deben por completo vaciar de sus vasos las aguas turbias de la tradición para llenarlos, en la fuente de la verdad , la Palabra de Dios. Ninguna enseñanza religiosa debería estimarse de valor alguno a menos que no guíe hacia esa fuente a los sedientos de la verdad.

Aun para un examen general y ligero de la Biblia y de sus enseñanzas, esta obra es demasiado reducida; no obstante, en vista del espíritu de precisión de nuestro día hemos procurado ser tan breves como la importancia del tema parece permitirlo.

Objeto de esta obra. Diferencia entre el estudio reverente de las Escrituras y la peligrosa costumbre de especular.

Al estudiante interesado quisiéramos insinuarle que le será inútil recorrer a la ligera las páginas de este libro esperando así formarse una idea correcta de lo convincente y armonioso que es el plan sugerido, y de las evidencias bíblicas aquí presentadas. En todo caso hemos procurado exponer los varios fragmentos de verdad en una manera y orden tales, que toda clase de lectores se hallen en condiciones de discernir claramente el tema y plan general. Si para poder apreciar debidamente cualesquiera de las ciencias se requiere un estudio minucioso y ordenado, este requisito jamás debería pasarse por alto en lo que respecta al estudio de la ciencia de la revelación divina. En esta obra tal necesidad se duplica debido al hecho de que además de tratarse acerca de verdades divinamente reveladas, el tema se examina desde un punto de vista enteramente ‘diferente al de toda otra obra que conocemos. No vamos a disculparnos por tratar de muchos asuntos generalmente descuidados por la mayoría de cristianos, entre otros el Advenimiento del Señor y las profecías y simbolismos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Ningún sistema teológico que pase desapercibidos u omita los más prominentes rasgos de las enseñanzas bíblicas, debería jamás presentarse ni aceptarse. A pesar de todo, abrigamos la esperanza de que nuestros lectores se darán cuenta de que existe una vasta diferencia entre al estudio sincero, sobrio y reverente de las profecías y demás Escrituras, a la luz de los hechos históricos cumplidos, y con el objeto de alcanzar conclusiones que el sentido común santificado pueda aprobar, en contraste con la práctica demasiado común de especular en toda materia, la que cuando se aplica a la profecía divina, es muy propensa a dar rienda suelta a teorías extravagantes y vagas fantasías. Las personas que adquieren esta peligrosa costumbre generalmente se vuelven profetas (?) en vez de estudiantes de los profetas.

El objeto de las Profecías No hay tarea tan noble ni que tanto ennoblezca como el estudio reverente de los propósitos revelados por Dios-"en los cuales los ángeles desean penetrar." (1 Ped. l:12). El hecho de que la divina sabiduría haya suministrado profecías acerca del futuro, declarando también ciertas cosas acerca del presente y del pasado, en si mismo es un reproche de parte de Jehová hacia la necedad de algunos de sus hijos que se disculpan de su ignorancia y descuido de la Palabra diciendo: "Bastante hay en el capítulo V de San Mateo para salvar a cualquier hombre." No debemos suponer que las profecías fueron dadas únicamente para satisfacer la curiosidad acerca del futuro. Su objeto evidentemente es el de dar al hijo consagrado de Dios el conocimiento de los planes de su Padre, y así asegurar su interés y simpatía en tales planes, poniéndolo también en condiciones de entrever, tanto el presente como el futuro, desde el punto de vista divino. Al hallarse de tal manera interesado en la obra de Dios, podrá servir con el espíritu y con el entendimiento, y no como siervo simplemente, sino como hijo y heredero. Al tal, la revelación de lo que ha de ser le ayudará a contrarrestar la influencia de lo que ahora es. Un estudio cuidadoso imprescindiblemente redundará en la confirmación, de la fe y servirá de estímulo a la santidad.

La condición actual del mundo considerada bajo dos puntos de vista.

Ignorando el plan de Dios para recobrar al mundo fuera del pecado y de sus consecuencias, y bajo la falsa impresión de que la iglesia nominal, en su condición presente, es el único agente para llevar a cabo tal tarea, después de haberse predicado el Evangelio por cerca de diez y nueve siglos, la condición del mundo hoy en día es tal que no puede menos que despertar serias dudas en la mente de toda persona razonadora tan erróneamente informada. Y tales dudas no son fáciles de disipar con algo menos que la verdad. Para todo observador, una de dos tiene que ser aparente: o la iglesia ha cometido un solemne error al suponer que en la edad presente y en su condición actual ha sido comisionada para convertir al mundo, o el Plan de Dios ha sido un miserable fracaso. ¿Qué término del dilema aceptaremos? Muchos han aceptado, y sin duda muchos más optarán por el último, y como consecuencia, pasarán, secreta o abiertamente, a engrosar las filas de la incredulidad. Uno de los fines de este libro es el de ayudar a los que sinceramente tropiezan de esta manera.

El diagrama en la página siguiente fue publicado por la Sociedad Misionera de Londres, y más tarde en los Estados Unidos por una junta misionera. Se le ha titulado "Un llamamiento mudo en favor de las misiones extranjeras." Triste historia se describe allí de la oscuridad en que el mundo vive, y de la absoluta ignorancia en que se encuentra del único nombre debajo del cielo dado a los hombres por medio del cual podemos ser salvos.

"The Watchman," un periódico de Chicago, editado por la Asociación Cristiana de Jóvenes, publicó este mismo diagrama y comentándolo dijo: "Muy confusas e indefinidas son las ideas de algunos con respecto a la ‘condición espiritual del mundo. Oímos hablar de gloriosos avivamientos en nuestra patria y en el extranjero; de nuevos esfuerzos misioneros en varias direcciones; de un país tras otro que abre sus puertas al Evangelio, y de grandes sumas dedicadas a su difusión; así llegamos a creer que se están haciendo los esfuerzos necesarios para conseguir la evangelización de las naciones de la tierra. La población del mundo se calcula hoy ( 1S86) en 1,424,000,000 de habitantes; al estudiar el diagrama veremos que mucho más de la mitad de este número, casi las dos terceras partes, todavía son paganos en su totalidad; del resto, la mayor parte son seguidores de Mahoma, o miembros de esas grandes iglesias apóstatas, cuya religión prácticamente es una idolatría cristianizada y de quienes a duras penas puede decirse que tienen y enseñan el Evangelio de Cristo." ( Y de entre el número de otros cristianos nominales debemos recordar que una gran proporción han caido en la infidelidad, oscuridad, si posible fuere, más profunda que la del mismo paganismo) .

"Tampoco debemos olvidar que muchos se encuentran ciegos por la superstición, y otros sepultados en la más extrema ignorancia. Vemos pues que mientras ocho millones de judíos rechazan todavía a Jesús de Nazaret, más de trescientos millones que llevan su nombre han apostatado de su fe; ciento setenta millones se inclinan reverentes ante Mahoma, y el gran resto de la humanidad hasta ahora son adoradores de efigies de Piedra, de estatuas de sus antepasados, de héroes muertos y del Diablo mismo! ; Todos de una manera o de otra sirven y adoran a la criatura en cambio del Creador, quien es Dios sobre todos, bendito por los siglos! ¿, No es esto suficiente para afligir el corazón de todo cristiano reflexivo?"

¡Ciertamente, éste es un cuadro triste! Aun cuando las sombras del diagrama representan diferencias entre paganos, mahometanos y judíos, éstos todos están en igual ignorancia del nombre de Cristo. El primer impulso de muchos será el imaginar que semejante acierto con referencia a la proporción de cristianos es demasiado sombrío y por demás exagerado, mas creemos todo lo contrario. Estas figuras muestran al cristianismo nominal en los mejores colores posibles. Los 116,000,000 representados como protestantes, es número que en mucho supera al verdadero. A nuestro modo de ver 16,000,000 expresarían con más exactitud el número de miembros adultos declarados que componen sus iglesias, y tememos que un millón sea un cálculo demasiado liberal del "pequeño rebaño," "los santificados en Cristo," que "no andan conforme a la carne sino conforme al espíritu." Debe también recordarse que una gran proporción de los miembros de las iglesias incluidos en las estadísticas son niños y menores de edad. Este es el caso especialmente en los países europeos, en muchos de los cuales a los niños, desde su más tierna infancia, se les cuenta como miembros de la iglesia.

Oscuridad egipcia Pero aun cuando este cuadro aparezca sombrío, no es el más angustioso que ‘presenta la humanidad caída. El diagrama tan sólo trata de las generaciones ahora vivientes. ¡Cuán tenebrosa aparece la escena al considerar que los seis mil años pasados, siglo tras siglo, han presenciado el desfile de grandes multitudes que casi en su totalidad se hallaban en la misma ignorancia y pecado! Mirando las cosas bajo el punto de vista de la generalidad, el cuadro es verdaderamente lúgubre.

Los varios credos del día enseñan que todos estos miles de millones de seres humanos están marchando apresuradamente hacia los "tormentos eternos," a causa de no haber conocido el único nombre debajo del cielo dado a los hombres por medio del cual podemos ser salvos; mas no es esto todo, también se nos ‘dice que con la excepción de unos pocos santos, la mayoría de cristianos tendrán de seguro el mismo fin. No es de admirar pues que los que creen cosas tan terribles acerca de los planes y propósitos de Jehová tengan tanto celo en promover empresas misioneras; lo que admira es que su celo no llegue al frenesí. ¡Creer semejantes doctrinas, y apreciar realmente tales conclusiones, sería privar la. vida de todo placer y trocar en amargura tan brillante perspectiva de la naturaleza!

Para demostrar que no exageramos la opinión "ortodoxa" con respecto a la suerte de los paganos, citaremos las últimas palabras de la hoja titulada "Un llamamiento mudo en favor de las misiones extranjeras" en la cual se publicó el diagrama: "Evangelizad las enormes generaciones ‘que en los países paganos, a razón de 100,000 al día mueren con la desesperación del que no conoce a Cristo."

Pero aun cuando desde el punto de vista de los credos humanos es ésa la lúgubre perspectiva, las Escrituras presentan una más brillante que estas páginas tienen el propósito de señalar. Instruidos por la Palabra, nos negamos a creer que el glorioso plan de salvación ideado por el Creador haya sido a pueda ser semejante fracaso. De mucho alivio será para el hijo perplejo de Dios el darse cuenta de que el Profeta Isaías predice esta misma condición de cosas junto con su remedio; él dice: "He aquí que tinieblas cubrirán la tierra y densas tinieblas las naciones, mas Jehová se levantará sobre ti, y en tí será vista su gloria. Y los gentiles (los paganos) vendrán a tu luz." ( Isa 60:2, 3) En esta profecía, las tinieblas que ahora cubren la tierra, están contrabalanceadas por el Arco-Iris de promesa: "Los gentiles (las naciones de la tierra en general) vendrán a tu luz."

La continua oscuridad y miseria del mundo, y el lento progreso de la verdad, han sido no solamente un misterio para la Iglesia, sino que también el mundo ha sentido y se ha dado cuenta de su condición. Como la oscuridad que envolvió a Egipto, ésta ha podido ser palpada. En evidencia de ello, nótese el espíritu de las siguientes líneas copiadas de un periódico de Filadelfia, las cuales dejan traslucir que los rayos de la divina luz emanando de la Santa Palabra, no habían aún disipado de la mente del escritor la duda y la lobreguez intensificadas por los diferentes y opuestos credos de las varias escuelas .

"¿La Vida?".. ¡gran misterio!

¡Quién decirnos puede, Qué con este pobre barro hacer Dios quiere?

Con gran habilidad, su mano forma dióle,

Con tenaz voluntadl, y de materia creóle;

¿Muerte? ¡segura! ¡Duro golpe que le hiere!

Mas, ¿dó va su aliento fugaz cuando se muere?

De entre esa, la desfilante muchedumbre, q ue sufre, y de la muerte cruza la penumbre,

El gran designio a contar, ninguno vuelve El destino que a sus criaturas El reserve.

Te pedimos ¡oh Dios! de luz un nuevo rayo

Que en la oscura senda nos libre del engaño;

No basarla en fe, sino en mas clara vista, Dejando la vía de sombras desprovista; ¡Que calme la duda, esa gran amargura

Que de las bendiciones roba la dulzura... !

La mente intranquila, velocísima, altiva

Rechaza los credos, y toda tentativa

De las contendientes sectas de esta fecha

Hacia apresar la razón, y abrirse, brecha.

Así como tú eres, quisiéramos hallarte,

Saber qué nos pides, entender esa parte

Que amante reservas, en el plan admirable Forjado para el hombre, ¡Creador Adorable!

Quita a nuestros ojos la cegadora venda,

Y haz que de tu trono, el misterio se comprenda;

De nuevo Omnipotente "¡ Haya luz ¡" ordena...

En sombras te buscamos, ¡lóbrega faena!

A esto replicamos:

Descifrado el misterio, ya decirnos puede Cuánto de este pobre barro hacer Dios quiere;

Si con suprema habilidad la forma dióle,

Si voluntad y mente cual la suya creóle ¡La muerte no es, artera, la suerte que le espera!

Y aunque la pena: "¡torné al polvo!" se cumpliera,

De allí rescátale Jesús, quien se hizo hombre,

Y quien muriendo, fiel, se ganó gran nombre.

Esa nueva vida, el gran designio suelve

De nuestro destino, que el porvenir envuelve.

Tráenos la Biblia, de luz sublime rayo,

Que en la oscura senda, nos libra del engaño;

Basado es en la fe, mas cual segura vista, Al dejar la vía de sombras desprovista,

¡ Calma toda duda... mitiga la amargura,

Que de las bendiciones roba la dulzura... !

Y, esta mente Señor, que sigue siempre altiva

Rechazando credos, y toda tentativa,

De las contendientes sectas de esta fecha,

Para apresar la razón y abrirse brecha:

Así como Tú eres, por fin logra hallarte,

Sabe qué nos pides, y entiende qué parte

Al hombre reservas, en tu plan admirable

Que para su dicha forjas, ¡Gran Ser Insondable!

¡ Ya a nuestros ojos, apartada la venda, Revelas el misterio, dejas que se entienda!

¡Qué felices somos! ¡gran amor nos llena, Acabóse el misterio; miramos a luz plena!

Un arcoiris de promesa‘ Tal bendición viene ahora al mundo por medio de la manifestación de los divinos propósitos y del claro entender de le Palabra Divina. Confiamos que este libro forma parte de esa bendición y revelación.

Los que quieran dejarse de meras divagaciones humanas para en cambio dedicar tiempo al estudio de las Escrituras, sin excluir para ello la razón, la que Dios mismo nos invita a usar (Isa. 1:l8) verán como de un extremo a otro de los cielos luce un bendito "Arco-Iris" de promesa. Es un error suponer que individuos careciendo de Una Mañana de Alegría 21 fe y de la consiguiente justificación, puedan comprender claramente la verdad: no es para ellos. El Salmista dice: "Luz (verdad) está sembrada para el justo." (Sal. 97:11) Para el hijo de Dios se ha provisto una antorcha cuya luz, en gran parte, disipa la oscuridad de su camino. "Antorcha a mis pies es tu palabra y luz a mi senda" (Sal. 119:105) ; mas es solamente "la senda del justo" la que, cual "la luz de la aurora, va aumentando en resplandor hasta el día perfecto." ( Pr 4:18) En realidad, nadie es justo, puesto que según está escrito: "No hay justo, ni aun uno." ( Ro 3:10) La clase a que este texto se refiere es a la de los "justificados por la fe." Privilegio único de esta clase es el de andar en la senda cuya lua se aumenta, de ver no tan sólo el desarrollo presente del Plan de Dios sino también las cosas por venir. Aun cuando es cierto que el camino de cada creyente, es luminoso, con todo, la aplicación especial de esta expresión es a los justos (justificados) como clase. Los patriarcas, los profetas, los apóstoles y los santos del pasado y del presente, han andado en su creciente luz; y esa luz continuará aumentando hasta "el día perfecto." El camino es uno sin interrupción y su creciente y continua luz es la Palabra Divina, la que ilumina más y más a medida que llega el debido tiempo para el cumplimiento de las cosas en ella escritas.

Por lo tanto, "justos, alegráos en el Señor," esperando el cumplimiento de su promesa. Tan poca es la fe de la gran mayoría, que no buscan más luz, y a causa de su infidelidad y desapego se permite que queden en tinieblas cuando pudieran estar andando en la creciente luz.

El Espíritu de Dios, que ha sido dado para guiar a la Iglesia a la Verdad, de las cosas que han sido escritas irá tomando algunas para hacérnoslas comprender; además de lo escrito nada necesitamos, puesto que las Santas Escrituras pueden hacernos sabios para la salvación, por medio de la fe que es en Cristo Jesús.- 2Ti 3:15

Aun cuando es cierto que todavía "tinieblas cubren la tierra, y densas tinieblas las naciones," el mundo no ha de permanecer para siempre en esa condición. Se nos asegura que "la mañana viene." ( Isa 21:12) Así como ahora Dios hace que el Sol natural brille sobre justos e injustos, de la misma manera en el Día Milenario, el "Sol de Justicia" resplandecerá en provecho de todo el mundo y "sacará a luz las obras encubiertas de las tinieblas." ( 1Co 4:5) Disipará los nocivos miasmas del mal para traer en cambio la vida, el gozo y la paz.

La senda de los justos es progresiva Si examinamos el pasado, vemos que entonces la luz brilló muy débilmente. Poco claras y confusas fueron las promesas hechas en los tiempos anteriores. Tanto las promesas a Abraham como a otros, y que típicamente representaron en la ley y en las ceremonias ordenadas al Israel carnal, sólo fueron sombras y no dieron más que una vaga idea de los benignos y maravillosos propósitos del Creador. Al acercarnos a los días de Jesús, vemos la luz en aumento. Hasta entonces, el colmo de la expectación había sido que Jehová levantaría un libertador que habría de salvar de sus enemigos a Israel, exaltándolos sobre todas las demás naciones, y que ese pueblo, en su condición de influencia y poder, sería el instrumento o conducto a manos de Dios para bendecir a todas las familias de la tierra. La oferta que se les hizo de ser coherederos en el Reino de Dios, en lo que respecta a las condiciones requeridas, fue tan distinta a sus expectaciones, ‘y, exterior y humanamente considerados, tan improbables los prospectos de que la clase escogida alcanzase a obtener semejante grandeza, que todos, con la excepción de unos pocos, fueron ofuscados en cuanto al mensaje. Su obcecación, y hostilidad hacia él, naturalmente crecieron de punto cuando llegó el tiempo de divulgarlo, haciendo extensiva la invitación a participar en el Reino prometido a toda criatura bajo el cielo que por medio del ejercicio de la fe viniese a ser contada entre los hijos del fiel Abraham, los herederos de la promesa con él pactada.

Cuando después del Pentecostés el Evangelio que Jesús enseñó vino a ser comprendido, la Iglesia se dio cuenta de que las bendiciones para el mundo serían de un carácter permanente, y que para el cumplimiento de este propósito, el Reino seria espiritual y compuesto de verdaderos israelitas: "un rebaño pequeño" escogido de entre los judíos y también de entre los gentiles, para ser exaltado a la naturaleza y poder espirituales. Esta es la razón por la cual leemos que Jesús "ha sacado a luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio." (2 Tim. l:10) Mayor luz aún ha brillado desde los días de Jesús según El mismo lo anunció diciendo: "Aún tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar ; empero, cuando viniere el Espíritu de la verdad, él os guiará al conocimiento de toda verdad... y os hará saber las cosas que han de venir." Jn. 16:12, 13

Causa de la Gran Apostasía Sin embargo, después de que los Apóstoles durmieron en el Señor, llegó un tiempo en que la mayoría de la Iglesia comenzó a desatender la luz recibida y a buscar la dirección de maestros humanos, quienes, inflados de orgullo, asumieron títulos y oficios, comenzando a enseñorearse sobre la heredad de Dios. Luego, gradualmente apareció una clase especial llamada "el Clero," quienes a si mismos se creían y eran tenidos como los únicos guías para la fe y la práctica, sin contar con las Escrituras para nada. De esa manera, a causa del respeto indebido por las enseñanzas de hombres falibles y el descuido de la Palabra infalible de Dios, con el tiempo se desarrolló el gran sistema papal.

Esfuerzos en pro de la Verdad Serios en verdad han sido los malos resultados producidos por semejante descuido de la verdad. Como todos lo saben, tanto la iglesia como el mundo civilizado casi por completo vinieron a ser esclavos de ese sistema, siendo inducidos a rendir culto a las tradiciones y credos humanos. Fuera de esta esclavitud, atrevido y bendito fue el esfuerzo hacia la libertad llevado a cabo por valientes campeones que Dios levantó en defensa de su Palabra. Todos ellos llamaron la atención al hecho de que el papado por medio de sus decretos y dogmas fue sustituyendo y haciendo a un lado la Biblia; también señalaron algunas de sus enseñanzas y prácticas erróneas, y demostraron que éstas se basaban en tradiciones contrarias a la verdad y opuestas a la Palabra de Dios. Esos sinceros cristianos y sus adherentes sostuvieron que la Palabra Divina era la única norma correcta de fe y de práctica. En los días que tomaron lugar esos movimientos, muchas almas fieles anduvieron en la luz hasta el grado que entonces brilló; desde aquel día. muy poco han progresado, debido a que en cambio de andar en la luz que avanza, se pararon en torno de sus jefes favoritos dispuestos a ver cuanto ellos vieron pero nada más. Han puesto límites a su progreso en el camino de la verdad, y dentro del cerco, junto con la poca verdad que sus jefes tuvieron, han dejado una gran cantidad de errores heredados de la "Madre" Iglesia. La mayoría de los cristianos tienen una supersticiosa reverencia por esos credos formulados tantos años atrás, y suponen que de los planes de Dios no puede saberse más ahora de cuanto supieron los que entonces lucharon por la verdad.

Costosa ha sido esta equivocación puesto que aparte del hecho de que tan solo uno cuantos principios de verdad fueron entonces recobrados de entre los escombros del error, constantemente llega el tiempo debido para el cumplimiento y la comprensión de ciertos rasgos especiales de la verdad, de cuyo conocimiento, a causa de las barreras de sus credos, muchos cristianos se han visto privados.

Daremos un ejemplo para ilustrar el punto: En los días de Noé fue verdad (y una que demandaba fe de parte de los que entonces deseaban andar en la luz) que vendría un diluvio; sin embargo, Adam y otros muchos nada supieron de ello. La predicación de un diluvio por venir estaría ahora fuera de su lugar; no obstante, hay muchas otras verdades que contantemente y a su debido tiempo se manifiestan, de las cuales tendremos conocimiento si andamos a la luz de la antorcha; por consiguiente, podemos decir que si hoy en día tuviésemos la luz que brilló en siglos pasados, y tan sólo esa, estaríamos comparativamente en tinieblas.

La Palabra de Dios puede compararse con una gran despensa en la cual los hambrientos peregrinos que transitan por la senda luminosa encuentran alimento en abundancia. Allí se encuentra leche para los niños, vianda sólida para los más desarrollados (1 Ped. 2:2, Heb 5:14) y no sólo esto, sino que además contiene alimento adaptable a los diferentes tiempos y condiciones; también Jesús dijo que el siervo fiel sacaría alimento a su tiempo para la familia de la fe- "cosas nueVas y cosas viejas" del tesoro. (Luc. 12:42; Mat. 13.52) Sería imposible extraer tales cosas de algún credo o acopio sectario. De cada uno’ de ellos podríamos sacar algunas cosas viejas y buenas, mas sería imposible extraer algo nuevo. Tan cubierta y mezclada con el error se encuentra la verdad contenida en los credos de las varias sectas, que su belleza innata y valor real son bien poco discernibles. Loa varios credos están en continuo conflicto y oposición, y como cada uno de ellos pretende basarse en la Biblia, su confusión de ideas y desacuerdo manifiesto se le atribuyen a la Palabra Divina. Tal cosa a dado origen al dicho vulgar de que "la Biblia es un viejo violín en el que puede tocarse cualquier tonada."

La misma causa de nuevo impide el progreso real Cuán expresivo es lo antedicho en lo que respecta a la infidelidad de nuestro día ocasionada por la tergiversación de la Palabra y del Carácter Divinos a manos de las tradiciones humanas, como también a consecuencias del desarrollo intelectual, lo que impide a un grupo considerable el doblegarse en ciega y supersticiosa reverencia ante las opiniones de los hombres, y que demanda una razón o prueba de la esperanza que abrigamos. El estudiante fiel de la Palabra debería siembre estar listo para dar cuenta de su esperanza. Solamente la Palabra de Dios es suficiente para hacer al hombre sabio, es útil para doctrinar, para instruir, etc., para que "el hombre de Dios sea perfecto, estando cumplidamente instruido." (1 Ped. 3:I5; 2Ti 3:15-17) Sólo este acopio contiene una provisión inagotable de cosas tanto nuevas como viejas que es "alimento a su tiempo (en sazón) para la familia de la fe." Ciertamente que ninguno al creer la declaración de las Escrituras de que "la senda del justo va aumentando en resplandor hasta el día perfecto," pretenderá que el día perfecto vino en los días de Lutero; y si no ha llegado todavía, bien hacemos entonces en estar atentos a nuestra lámpara como a una luz "que luce en un lugar oscuro, HASTA QUE EL DIA AMANEZCA." —2 Ped. l:19

Pero , no basta que nos hallemos en el camino de la luz; hay que "andar en la luz" y continuar avanzando en ella, no sea que ésta, que no se detiene, pase y nos deje en las tinieblas. Con muchos, la gran dificultad consiste en que se estacionan y no avanzan en la senda de la luz. Buena cosa sería que el lector tomase una Concordancia, y examinase los textos bajo las palabras sentarse y detenerse, lo mismo que sus variantes, y luego contrastare su significado con el que tienen las palabras andar y correr, notando la gran diferencia que entre ellas existe. De, entre los hombres, algunos se "sientan en tinieblas" y con los "escarnecedores"; estando (’o deteniéndose) entre los impíos, y otros "andan en la luz" y "corren por alcanzar el premio." - Isa 42:7; Sal. l:1; Heb. 12:l

La perfección del Conocimiento no es una cosa del pasado sino del futuro

La perfección del conocimiento no es una cosa del pasado sino del futuro, y del futuro muy cercano, según creemos; y mientras no reconozcamos este hecho, no estaremos en condición de apreciar ni de esperar nuevas manifestaciones de los rasgos ocultos del Plan de Dios. Es cierto que aún vamos en busca de todo conocimiento, tanto del presente como del futuro, a las palabras de los Profetas y los Apóstoles, pero esto no se debe a que ellos entendieran siempre mejor que nosotros los planes y propósitos divinos, sino al hecho de que los tales fueron usados por Dios como instrumentos para, tanto a nosotros mismos como a toda la Iglesia durante la Era Cristiana, comunicar ciertas verdades con respecto a sus planes, tan pronto como llegaba el cumplimiento de éstas. Tal hecho está bien comprobado por los Apóstoles. Pablo nos dice que Dios ha dado a conocer a la Iglesia cristiana el misterio (secreto) de su voluntad, propuesto en sí mismo, mas nunca antes revelado de una manera clara, sino por Una Mañana de Alegría 27 medio de dichos oscuros que no pudieron entenderse sino hasta el debido tiempo para ello, con el objeto de que los ojos de nuestro entendimiento se abriesen a la apreciación de la "Vocación Celestial" designada exclusivamente para los creyentes de la Era Cristiana. (Efe. 1:9, 10, 17, 18; 3:4-6) Esto nos demuestra que ni los Profetas ni los ángeles entendieron el significado de las profecías anunciadas. Pedro nos hace saber que cuando ansiosamente inquirían por su significado, Dios les indicó que las verdades encubiertas en sus profecías no eran para ellos, sino para nosotros, los de la Era Cristiana. Él exhorta a la Iglesia a esperar aún mayor gracia (favor, bendición) en este sentido, un mayor conocimiento de los planes de Dios.- Ped. l:10:13

Aun cuando Jesús prometió a la Iglesia que sería guiada a toda verdad, es evidente que esta promesa debería cumplirse de una manera gradual. A pesar de que la Iglesia en el día de los Apóstoles estaba libre de muchos de los errores que se desarrollaron bajo el papado, no podemos creer que tuviera un conocimiento tan profundo y claro del Plan de Dios como es posible tenerlo hoy. Es también evidente que los varios Apóstoles tuvieron diferentes grados de penetración en el Plan de Dios, no obstante, todos sus escritos fueron dirigidos e inspirados por el Supremo Hacedor, tan cierto como lo fueron las palabras de los Profetas. Para demostrar sus diferencias en cuanto a conocimiento no tenemos más que recordar las vacilaciones de Pedro y de los demás Apóstoles, excepto Pablo, cuando el Evangelio comenzó a ser predicado a los gentiles. (Hech. 10:28; 11:1-3; Gál. 2:11-14) La incertidumbre de Pedro está en notable contraste con la seguridad de Pablo, inspirado por las palabras de los Profetas, el proceder de Dios en lo pasado, y las revelaciones directas por él recibidas.

Sin duda alguna que Pablo tuvo mayor cantidad de revelaciones que cualquiera otro de los Apóstoles. Estas revelaciones no le fue permitido darlas a conocer a la Iglesia, como tampoco de una manera clara y completa a los demás Apóstoles ( 2Co 12:4; Gál. 2:2) ; a pesar de todo, podemos apreciar el bien derivado por toda la Iglesia, de las revelaciones y visiones dadas a Pablo. Aun cuando no se le permitió decir lo que había visto ni dar detalles de las cosas que sabía con respecto a los misterios de Dios en cuanto a "los siglos venideros," sin embargo, lo que vio le hizo dar a sus palabras una fuerza, matiz y profundidad de sentido tales, que a la luz de los hechos subsecuentes, del cumplimiento de las profecías, y bajo la dirección del Espíritu, podemos apreciar mucho mejor que la Iglesia primitiva.

En confirmación de este aserto, tan sólo tenemos que recordar el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, escrito poco más o memos en el año 96 de la Era Cristiana. Las palabras introductorias lo anuncian como una revelación especial de cosas antes no entendidas. Esto prueba de una manera concluyente que, a los menos hasta ese entonces, el Plan de Dios no había sido plenamente revelado. Aun hoy en día (para la mayoría de los cristianos profesos) ese libro no ha llegado a ser todo lo que su título implica-una manifestación, una REVELACION. De los miembros de la Iglesia primitiva es probable que ninguno haya comprendido parte alguna de este libro. Aun Juan, el que recibió las visiones, probablemente no se dio cuenta completa del sentido de las cosas que vio. El fue Profeta y Apóstol a la vez, y si como Apóstol entendió y enseñó lo que en ese tiempo fue "alimento a su tiempo," como Profeta expresó cosas que en tiempos posteriores habrían de ser alimento para el pueblo de Dios.

Por medio de este libro simbólico algunos de los santos durante la Era Cristiana trataron de conocer el futuro de la Iglesia; sin duda alguna que según la promesa (Apoc. l:3) grandes fueron las bendiciones recibidas por los que aun sin poder comprender más que una pequeña parte de sus enseñanzas se esforzaron por leerlo. Gradualmente continuó el Libro abriéndose a tales personas, y más tarde por medio de él, algunos pudieron identificar al "Anticristo" mencionado por el Apóstol, la historia del cual, según podemos ver ahora, ocupa una parte bastante prominente en esa profecía. De esta manera, poco a poco, Dios manifiesta su verdad y revela las inefables riquezas de su gracia; por consiguiente, mayor es la luz que corresponde al tiempo presente que a ninguno otro ya pasado en la historia de la Iglesia. Muchas más serán las bellezas que hemos de ver, y aún aumentará la luz.

LA AURORA SE APROXIMA

Persevera en tu camino, pobre y débil peregrino,

Fatigado estás ahora, mas la aurora se aproxima

¿No ves allá, al oriente, bello rayo matutino?

¡Nunca cejes en tu empeño! La victoria te anima.

Dolorosa, de la vida, es la noche, pero escucha:

¡La aurora se aproxima! ¡ Ya las sombras se disipan!

¡Nunca cejes en tu empeño! ¡Nunca cedas en la lucha!

Pronto llegas a la cumbre; ya los goces se anticipan.

Pobre y débil peregrino:¡del mal no seas vencido!

¡La aurora se aproxima! ¡Ya termina esta lucha!

Un gran premio te espera: trabajarás complacido

Restaurando la tierra, dando al hombre la vida.

"Gozoso, en la esperanza," siempre lleva por tu lema;

¡La aurora se aproxima! ¡No te arredres, persevera!

"Buenas nuevas de gran gozo," de tus labios sea el tema, Que es dulce el reposo, y la dicha que te espera.

ESTUDIO II.- LA EXISTENCIA DE UN SUPREMO E INTELIGENTE CREADOR ESTABLECIDA

La evidencia fuera de la Biblia, examinada a la luz de la razón.- Una teoría insostenible.- Una teoría razonable.- El carácter de Dios demostrado.- Deducciones lógicas.

LA INDAGACIÓN razonable y sincera de lo desconocido a la luz de lo conocido, aún desde el punto de vista del escéptico, llevará hacia la verdad al razonador inteligente y libre de prejuicios. A pesar de todo, es evidente que sin una revelación directa acerca de los planes y propósitos divinos, los hombres tan sólo podrían aproximarse a la verdad, llegando a conclusiones indefinidas. No obstante, hagamos a un lado la Biblia por un momento, y escudriñemos las cosas bajo el punto de vista de sólo la razón.

Quien a simple vista o con un telescopio dirigiere su mirada al firmamento para en él contemplar la inmensidad de la creación, su simetría, belleza, orden y diversidad, y con todo dudaRa aún que el Creador de todo esto es infinitamente superior tanto en sabiduría como en poder, o quien siquiera por un momento supusiera que todo esto se debe a la casualidad, una de dos: o ha perdido la facultad de razonar, o la desconoce hasta el grado de, según la opinión de la Biblia, ser considerado como un insensato, esto es, el que no tiene raciocinio, o el que no hace uso de él. "Dijo el insensato en su corazón: No hay Dios." De todas maneras, y como debe convenir toda persona de inteligencia y raciocinio, sea como sea esa parte de la Biblia es verídica, puesto que es una verdad indiscutible que los efectos deben ser producidos por causas competentes .Sin ir muy lejos, vemos que cada planta y cada flor presenta volúmenes de testimonio sobre el asunto . Su intrincada construcción, su forma y tejido tan infinitamente bellos, todo esto habla de una sabiduría y habilidad superiores a las humanas. ¡Cuán corto de vista es el individuo que se jacta de poseer talento e ingenio, y que no obstante admite el absurdo de atribuir a la casualidad solamente lo regular, uniforme y armonioso de la naturaleza; que reconoce las leyes de ésta al mismo tiempo que niega la existencia del Autor de dichas leyes!

Una teoría insostenible.

Algunos de los que niegan la existencia de un inteligente Creador, alegan que la naturaleza es el único Dios, y que de ella proceden todos los desarrollos de forma animal y vegetal, por medio de un proceso de evolución sin ser ordenado por la inteligencia, sino, según ellos dicen, gobernado por "la ley de la supervivencia del mas apto."

Semejante teoría carece de pruebas, porque mirando a nuestro alrededor nos damos cuenta de que toda criatura es de una naturaleza fija que no evoluciona a una más elevada, y aun cuando los que sostienen esa teoría han hecho repetidos esfuerzos, nunca han logrado mezclar diferentes especies ni producir una nueva variedad fija. No se puede presentar un solo ejemplo de que una clase haya sido cambiada en Otra.(en beneficio de algunos lectores diremos que cambios tales como la transformación de las orugas en mariposas, no son cambios de naturaleza; la oruga es la larva empollada del huevo de la mariposa). Aunque hay peces que pueden servirse de sus aletas para volar un momento fuera del agua, y ranas que cantan, no se ha sabido que se hayan convertido en pájaros; y a pesar de que entre los brutos algunos tienen un leve parecido al hombre, falta totalmente la evidencia de que el hombre haya evolucionado de tales criaturas. Al contrario, las investigaciones prueban que si bien se pueden producir, diferentes variedades de la misma especie, es imposible confundir las especies o hacer que la una evolucione de la otra. Por la misma razón aun cuando el asno y el caballo se parecen, no podemos decir que son de la misma familia, puesto que es bien sabido que el producto de su cruzamiento es imperfecto y no puede propagar ninguna de las dos especies.

Seguramente que sí una naturaleza desprovista de inteligencia fuera la potencia creadora o evolutiva, el proceso seria continuo y no habría tal cosa de especies fijas, pues sin inteligencia para dirigir nada llegaría a tener condiciones fijas. La evolución seria hoy un hecho, y contemplaríamos a los peces convirtiéndose en pájaros y a los monos en hombres. Si semejante teoría pretende que seres inteligentes fueron creados por un poder privado de inteligencia, llegamos a la conclusión de que es tan contraria a la razón humana como a la Biblia.

Una teoría razonable Una teoría que presenta la creación (exceptuando al hombre) como por medio de un proceso de evolución, y a la que no le vemos serias objeciones, en sustancia, es como sigue: Da por sentado que las diferentes especies presentes son fijas e inalterables en lo que respecta a su naturaleza y a su clase, y que aun cuando la naturaleza presente puede ser desarrollada a un grado más elevado, hasta la perfección, las especies o naturalezas serán siempre las mismas. Asume que ninguna de las especies fijas , fueron creadas de tal manera, sino que en tiempos remotos se desarrollaron de la tierra, y por medio de un proceso gradual de evolución fueron cambiándose de una en otra forma Estas evoluciones, bajo las leyes divinamente establecidas y en las cuales los cambios de alimento y de clima jugaron una parte importante, continuaron en progreso hasta que se formaron las especies fijas que hoy vemos, más allá de las cuales es imposible un cambio, puesto que , según todas las apariencias, se ha alcanzado el propósito final del Creador en éste respecto. Aún cuando cada una de las diferentes familias de plantas y de animales están en condiciones de mejorar o de degenerar, ninguna es susceptible de cambio, ni puede producir otras familias o clases. Cierto es que cada una de ellas puede alcanzar la perfección de su propia naturaleza fija, pero después de que el designio divino en cuanto a su naturaleza se haya cumplido, otros cambios en este respecto son imposibles.

Se dice que las plantas y los animales originales, de los que se desprenden las presentes variedades fijas fueron extinguidos desde antes de la creación del hombre. Algunos esqueletos y fósiles de animales ya desaparecidos, que se han encontrado debajo de la corteza terrestre, favorecen tal idea. Esta teoría no hace a un lado ni rechaza lo que enseña la Biblia con respecto a la creación del hombre que , según ésta fue directa y perfecta, a la imagen mental y moral de su Hacedor, no siendo desarrollada por medio del proceso de evolución probablemente común a los demás seres de la creación. El punto de vista anterior no invalida, sino más bien corrobora, la afirmación de la Biblia al efecto de que la Naturaleza, tal cual hoy existe, ha sido ordenada por un Ser inteligente, quien fue su primera causa. Es justo y propio que la razón humana haga sus mejores esfuerzos con el objeto de trazar los hechos conocidos a causas razonables y competentes .En todo caso dando debido crédito a las leyes de la naturaleza, pero jamás olvidando que tras el mecanismo intrincado de ésta, se encuentra la mano de su gran Autor, el sabio y omnipotente Dios.

El carácter de Dios demostrado Pretendemos que la existencia de un Creador , inteligente es una verdad largamente demostrada; las pruebas se encuentran a nuestro alrededor, y aun dentro de nosotros mismos; somos su obra maestra en la que cada facultad mental y física nos habIa de una sorprendente habilidad que excede en mucho a nuestra capacidad de comprender . Ese Ser es también el Inventor y Creador de lo que llamamos naturaleza. Afirmamos que El ordenó y estableció las leyes de la naturaleza, cuya armonía y orden de operación , al contemplarlas, no podemos menos de admirar. Al Ser cuya sabiduría forjó el Universo y cuyo poder lo sostiene y guía, cuya sabiduría y poder inconmensurablemente exceden a los nuestros, a ese Ser, instintivamente honramos y adoramos.

Si no lo viéramos poseído de benevolencia y de bondad correspondientes a su poder, al darnos cuenta de la existencia de semejante Dios, su omnipotencia podría amedrantarnos. Que El posee esas cualidades, se pone de manifiesto por las mismas evidencias demostrativas de su existencia, poder y sabiduría. No solo nos vemos forzados a llegar a la conclusión de que sí existe un Dios, y que en grado sumo su poder y sabiduría superan a los nuestros, sino además, y ejercitando el raciocinio, debemos admitir que la más grandiosa creación no puede aventajar a su Creador; de esto inferimos que la mayor manifestación de benevolencia y justicia por parte del hombre es inferior a la del Creador, de igual manera que lo es su sabiduría y poder. Ahora pues, tenemos ante nuestra visión mental el carácter y los atributos del gran Creador: El es sabio y justo, amante y poderoso, y no cabe duda que en cuanto a magnitud, sus atributos todos sobrepujan a los de su admirable creación.

Deducciones lógicas.

Habiendo llegado a la conclusión razonable relativa a la existencia y al carácter de nuestro Creador, preguntamos: ¿Qué es de esperarse de semejante Ser? Se nos ocurre la respuesta de que la y posesión, de tales atributos necesariamente implica su ejercicio, su uso. El poder divino debe ponerse en acción, y esto, naturalmente en armonía con su propia naturaleza: de una manera sabia, justa y benévola. Como quiera que actúe el poder de Dios, los resultados finales serán compatibles con su naturaleza y carácter, y cada uno de sus pasos será aprobado por su infinita sabiduría.

¿Puede concebirse un ejercicio más razonable de poder que el manifestado en la creación de innumerables mundos a nuestro alrededor y en la maravillosa variedad de a tierra? ¿Qué podría ser más razonable que la creación del hombre, un ser dotado de raciocinio y juicio, competente para apreciar las obras de su Creador y de juzgar su habilidad, su sabiduría, su poder y su amor? Todo esto es muy razonable y en perfecto acuerdo con hechos conocidos por nosotros.

Y ahora viene nuestra proposición final:¿No es razonable suponer que ese Ser, infinitamente sabio y bueno, habiendo hecho una criatura capaz de comprenderle y apreciar su plan, movido por su amor y su justicia, satisfaciera los anhelos de esa criatura dándole alguna REVELACIÓN? ¿No sería razonable el suponer que Dios daría al hombre alguna información concerniente al objeto de su existencia y de los planes para su futuro? .Por el contrario, ¿no sería irrazonable suponer que ese Creador después de formar criaturas tales como el hombre, dotándolo de la facultad de razonar, y deseoso de indagar el porvenir, se abstuviese de hacerle revelación alguna con respecto a sus planes, calmando así sus anhelos? Tal conducta sería irrazonable por no hallarse de acuerdo con el carácter que fundadamente atribuimos a Dios; seria contraria al proceder de un Ser que se gobierna por la justicia y el amor.

Podemos razonar que si la Divina Sabiduría, al crear al hombre, hubiese considerado inadecuado el concederle algún conocimiento con respecto a su futuro destino y a su parte en los planes de su Creador, de seguro la Justicia y el Amor Divinos hubieran insistido en que las capacidades de ese ser fueran tan limitadas como lo necesario para que no estuviese continuamente perplejo atormentado con sus dudas, sus temores e ignorancia. En tal caso, el Poder Divino habría efectuado la creación del hombre bajo tales limitaciones. El hecho de que el hombre es competente para apreciar una. revelación de los planes de Dios, tomado en conjunto con el carácter que atribuimos _ Aí Creador, es una suficiente razón para que Dios concediera esa revelación, al tiempo y de loa manera que su sabiduría lo sancionara. En consideración a lo anterior, si ignorásemos la existencia de la Biblia, el sentido común nos conduciría a esperar y a estar listos para recibir una revelación cual ésta pretende ser. Además, al notar el orden y la armonía de la creación en general, como se manifiesta en la gran procesión de esferas y sistemas planetarios, todos guardando tiempo y lugar, no podemos menos de inferir que las menores irregularidades, tales como terremotos, ciclones, etc., son solamente indicaciones de que la operación común de los diferentes elementos en este planeta aún no ha llegado a su estado de perfección. La seguridad de que todo llegará a ser perfecto y armonioso, tanto en la tierra como en el cielo, junto con la explicación del porqué no lo es así actualmente, no son cosas irrazonables para que el hombre las pida ni para que las conceda el Creador, cuya sabiduría, poder y benevolencia se han demostrado. Por tanto, debemos esperar que la revelación buscada contenga esta seguridad y explicación.

Habiendo ya establecido, lo razonable que es el esperar una revelación de la voluntad y plan divinos en lo que respecta a nuestra raza, en el estudio siguiente examinaremos el carácter general de la Biblia, la que pretende ser esa revelación. Si allí se presenta el carácter de Dios en armonía perfecta con el dictamen del raciocinio, de acuerdo con lo anteriormente considerado, llegaremos a la conclusión de que ella misma habrá probado ser la revelación que se necesita y espera, y aceptaremos su testimonio como tal. Si sus enseñanzas proceden de Dios, al entenderlas plenamente hemos de encontrarlas en completo acuerdo con su Carácter, el cual la razón nos asegura que es perfecto en sabiduría, justicia, amor y poder.

ESTUDIO III-LA BIBLIA COMO UNA REVELACION DIVINA EXAMINADA A LA LUZ DE LA RAZON

Pretensiones de la Biblia y sus evidencias exteriores de credibilidad.- .Su antigüedad y preservación.-Su influencia moral.-Propósitos de las escritores.- Carácter general de sus escritos .-Los libros de Moisés .No fue un sistema de superchería sacerdotal.- Instrucciones a los gobernantes civiles. Igualdad de los ricos y de los pobres ante la Ley.- Salvaguardias para impedir desmanes en contra de los derechos del pueblo.- El Sacerdocio no era una clase favorecida. Manera como se sostenía. Los extranjeros, las viudas, los huérfanos y los siervos protegidos en contra de la opresión .Los Profetas de la Biblia.- ¿Existe un común " vínculo de unión entre los libros de la Ley, los Profetas y el Nuevo Testamento? Razonabilidad de los milagros .Lógica conclusión.

Pretensiones de la Biblia y sus evidencias exteriores de credibilidad.- LA BIBLIA es la antorcha de la civilización, y de la libertad. Su influencia en bien de la Sociedad ha sido reconocida por los más notables hombres públicos, a pesar de que en su mayor parte la han visto a través de los varios lentes de los credos en conflicto, los que, al mismo tiempo que la ponen en alto, han falsificado lastimosamente sus enseñanzas. El gran libro antiguo ha sido desintencionada pero tristemente calumniado por sus partidarios, muchos de los cuales darían sus vidas por esas malas interpretaciones, y quienes, al sostener las falsas concepciones de la verdad recibidas por conducto de las tradiciones de sus padres, le hacen más daño vital que sus mismos enemigos. Rogaría a Dios que los tales despertasen, examinaran de nuevo su interpretación, y pusiesen en confusión a sus enemigos desarmándolos.

Siempre y cuando que el conocimiento de la naturaleza nos conduce a esperar una revelación más completa que la suministrada por aquélla, toda mente reflexiva estará lista para examinar las pretensiones de cualquier cosa que alegue ser tal revelación, y que presente exteriormente evidencias razonables de la veracidad de sus pretensiones. La Biblia declara ser esa revelación de Dios, y hasta nosotros llega presentando razonables y claramente discernibles evidencias que comprueban lo probable de sus pretensiones; además, nos proporciona una razonable esperanza de que una investigación minuciosa pondrá en descubierto evidencias más completas y positivas de que en efecto es la Palabra de Dios.

Su antigüedad y preservación La Biblia es el libro más antiguo y ha sobrevivido a los embates de treinta siglos. Los hombres han procurado, por todos los medios posibles, desterrarla de la faz de la tierra; la han escondido; la han sepultado; poseerla ha sido un delito castigado con la pena de muerte, y os que tenían fe en ella han sido el blanco de las más encarnizadas persecuciones. Hoy, cuando muchos de sus enemigos duermen el sueño de la muerte, y cuando cientos de volúmenes escritos en su contra, para desacreditar y aniquilar su influencia, mucho tiempo hace fueron olvidados, a Biblia se abre ancho paso en todas las naciones y lenguas de la tierra:¡más de doscientas traducciones (1886) se han hecho de ella! El que este libro haya sobrevivido por tan largo tiempo, a pesar de semejantes esfuerzos sin paralelo para desterrarlo y destruirlo, es por lo menos , una fuerte evidencia circunstancial de que el gran Ser que presenta como su Autor ha sido también su Preservador.

Su influencia moral.

Verdad es que la influencia moral de la Biblia siempre ha sido y aún es de lo mejor. Los que llegan a ser estudiantes cuidadosos de sus páginas, invariablemente se elevan a una vida superior. Otros escritos sobre religión y ciencias varias han redundado en bien, ennobleciendo y bendiciendo la humanidad hasta cierto grado, pero todos los otros libros en conjunto no han podido suministrar a la gimiente creación el gozo, la paz y las bendiciones que la Biblia ha proporcionado tanto a ricos como a pobres, a instruidos como también a ignorantes. La Biblia no es solamente un libro de lectura, es un libro para estudiarse con cuidado y reflexión, puesto que los pensamientos de Dios son más elevados que nuestros pensamientos, y sus caminos que nuestros caminos. Si hemos de comprender el plan y los pensamientos del Dios infinito, debemos plegar todas nuestras energías en esa importantísima tarea. Los tesoros más preciosos de la verdad no siempre reposan en la superficie.

Propósitos de las escritores Este libro constantemente señala y se refiere a un personaje prominente: Jesús de Nazaret, quien, según afirma, es Hijo de Dios. De principio a fin, su nombre, su oficio y su obra se hacen prominentes. Que un hombre llamado Jesús de Nazaret existió y fue notable en el tiempo indicado por los escritores de la Biblia, aparte de las Escrituras, es un hecho histórico varia y plenamente corroborado. Que este Jesús fue crucificado porque se hizo ofensivo a los judíos y a su sacerdocio, es otro hecho establecido por la historia además de las evidencias presentadas por los escritores del Nuevo Testamento. Los escritores del Nuevo Testamento (con la excepción de Pablo y de Lucas) fueron conocidos personales y discípulos de Jesús de Nazaret, cuyas doctrinas exponen en sus escritos.

La existencia de un libro implica motivos de parte del escritor. Se nos ocurre preguntar:¿Qué móvil pudo inspirar a estos hombres al dedicar todas sus energías en defensa de la causa de tal persona? Él fue condenado a muerte y crucificado por los judíos como un malhechor, los más religiosos de entre ellos consintiendo y aun demandando su muerte, juzgándolo indigno de existir. Al defender su causa y promulgar sus doctrinas, estos hombres hicieron frente al menosprecio, a las privaciones, a amargas persecuciones, y en algunos casos al martirio mismo. Admitiendo que mientras Jesús vivió fue una persona muy notable tanto por su vida como por sus enseñanzas, ¿qué móvil podría impulsar a alguien para defender su causa después dé muerto especialmente cuando su muerte fue tan ignominiosa? .Si suponemos que estos escritores inventaron sus narraciones y que Jesús tan solo fue su ideal o su héroe imaginario, después de haber proclamado que era Hijo de Dios, que había sido engendrado de una manera sobrenatural, que poseía poderes extraordinarios para curar a los leprosos, para devolver la vista a los ciegos de nacimiento, para hacer oír a los sordos y para levantar a los mismos muertos, ¡no sería absurdo el suponer que hombres cuerdos concluirían la historia de tal personaje narrando que una pequeña banda de enemigos suyos lo ejecutaron como a un criminal, al mismo tiempo que todos sus amigos y discípulos, incluso los mismos escritores, lo abandonaron y huyeron en el momento crítico?

El hecho de que la historia profana no está de acuerdo en algunos respectos con estos escritores, no debería conducirnos a juzgar sus declaraciones como falsas. Los que arriban a semejante conclusión deberían señalar y probar los móviles de parte de los escritores para aseverar falsedades. ¿Qué móviles pudieron incitarlos? ¿Razonablemente podían ellos por eso esperar alguna ventaja , terrenal, fortuna, fama o poder? Semejante suposición se contradice al tener en cuenta la pobreza de los amigos de Jesús, lo mismo que la poca popularidad de su héroe para con los grandes religiosos de Judea ; en cambio, el hecho de que murió como un malhechor y perturbador de la paz, sin alcanzar reputación alguna, ninguna fama envidiable ni prosperidad terrenal ofrecía para aquellos que intentaran el restablecer sus doctrinas. Por el contrario, si ese hubiere sido el propósito de los que predicaron a Jesús, ¿no hubieran desistido de él al darse cuenta de que sólo les acarreaba deshonra, persecución, la pérdida de su libertad y muchas veces la misma muerte? La razón claramente nos enseña que hombres sacrificando hogar, reputación, honor y vida, y que no vivieron para el deleite presente sino que su anhelo principal fue el de elevar a sus semejantes e inculcarles la más alta forma de moral, no tan solo fueron impulsados por un móvil, sino además, que ese móvil debe haber sido puro, y sus miras en gran manera sublimes. La razón también indica que el testimonio de tales hombres, actuando sólo por motivos puros y nobles, es diez veces más digno de crédito y de consideración que el de escritores ordinarios. Esos hombres no eran fanáticos, eran hombres de mente sensata y razonable; en todo caso presentaban bien fundados argumentos en defensa de su fe y de su esperanza, y siempre fueron perseverantes en sus razonables convicciones.

Todo lo anteriormente dicho es también aplicable a los varios escritores del Antiguo Testamento. En su mayoría, ellos fueron hombres notables por su fidelidad al Señor; la historia , bíblica con mucha imparcialidad, al mismo tiempo que relata y reprueba sus flaquezas y debilidades, encomia’ también sus virtudes y su fidelidad. Esto debe sorprender a los que presumen que la Biblia es una historia manufacturada con el especial objeto de amedrentar a los hombres por medio de la reverencia hacia un sistema religioso. La Biblia tiene tal integridad, que marca sus dichos con, el seIlo de la verdad. Mal intencionados individuos, en sus esfuerzos por hacer aparecer a un hombre como grande y, tratando especialmente de presentar algunos de sus escritos como inspirados por Dios, hubieran indudablemente descrito su carácter como irreprochable y noble hasta donde posible fuere. El hecho de que la Biblia no hace uso de semejante proceder, es una razonable evidencia de que no fue escrita fraudulentamente con el propósito de engañar.

Teniendo razón de esperar una revelación de la voluntad y plan divinos, y habiéndonos ya cerciorado de que la Biblia, la que pretende ser tal revelación, fue escrita por hombres cuyos móviles no podemos impugnar sino al contrario nos vemos forzados a encomiar, pasemos ahora a examinar las cualidades distintivas de esos escritos que se dicen inspirados, con el objeto de cerciorarnos si sus enseñanzas concuerdan con el carácter que razonablemente le hemos atribuido a Dios, y ver si presenta evidencias internas de su veracidad.

Los libros de Moisés Los primeros cinco libros del Nuevo Testamento, y varios del Antiguo, son narraciones de hechos conocidos y atestiguados por los escritores. Todos podrán ver, sin la menor dificultad, que para simplemente decir la verdad en lo referente a ciertos asuntos con los cuales ellos estaban intima y plenamente informados no se requería una información especial. No obstante, el hecho de que estas historias de acontecimientos pasados están mutuamente relacionadas con la revelación, y al tener en cuenta que Dios deseaba hacer al hombre esa revelación, son argumentos suficientes para razonablemente inferir que Dios supervisó y arregló las cosas de tal manera que los sinceros escritores elegidos para ello fueren puestos en contacto con los acontecimientos indispensables. El crédito que podamos darle a las porciones históricas de la Biblia descansa en el carácter y en los móviles de sus escritores. Hombres buenos no comunican falsedades. Una fuente pura no da aguas amargas, y el testimonio unido de esos escritores destruye toda sospecha de que sus autores dijeron o hicieron mal para que el bien siguiese.

La veracidad de algunos libros de la Biblia como Los Reyes, Las Crónicos, Los Jueces, y otros, no se invalida en lo más mínimo al decir que éstos son simplemente historias verídicas y cuidadosamente preservadas de sucesos y hombres prominentes en su tiempo. Cuando recordamos que las Escrituras Hebreas además de la Ley y de las Profecías contienen también historia, y que aquellas historias, genealogías, etc., a causa de que se esperaba el Mesías en una línea particular de Abraham, fueron las más explícitas en detallar toda clase de circunstancias, vemos una razón para registrar ciertos hechos históricos considerados poco delicados a la luz de este siglo diecinueve. Por ejemplo: el querer dar un registro claro del origen de los Moabitas, junto con su parentesco con Abraham y los Israelitas, probablemente surgió en la mente del historiador la necesidad de dar una detallada historia de cómo vinieron a la existencia. (Gén. 19:36-38) También se da una minuciosa relación de los hijos de Judá de quienes procede el rey David, para de esta manera poder trazar, por medio de él hasta Abraham, la genealogía de María madre de Jesús, lo mismo que la de su esposo José. (Luc. 3:23, 31, 33, 34; Mat. l :2-16.) Sin duda alguna que la necesidad de establecer esa genealogía era de lo más importante, puesto que de esa tribu (gén. 49:10), debería venir el rey de Israel, lo mismo que el prometido Mesías; esa es la causa de la minuciosidad de pormenores, los que se omiten en otros casos.- Gén. 38

Puede haber razones parecidas o diferentes para otros hechos históricos registrados en la Biblia de los que más tarde podremos ver la utilidad, y que, si ésta no fuera historia sino, simplemente un tratado de moral , sin detrimento alguno podían ser omitidos; a pesar de todo, nadie puede decir fundadamente que la Biblia en parte alguna sanciona la impureza. Es bueno también el recordar que los mismos hechos podrían más o menos delicadamente narrarse en cualquier idioma, y que los traductores de la Biblia, aun cuando fueron lo bastante concienzudos para no omitir detalle alguno, no obstante, vivieron en, un tiempo en que no había tanta escrupulosidad para escoger expresiones refinadas como lo hacemos hoy en día, lo mismo puede inferirse en cuánto a los tiempos remotos a que la Biblia hace referencia y en lo tocante a la forma de expresión de esas épocas. Ciertamente que el más descontentadizo no puede reprochar cosa alguna sobre este respecto a ninguna expresión del Nuevo Testamento.

Los cinco primeros libros de la Biblia se conocen con el nombre de los Libros de Moisés, a pesar de que ellos en ninguna parte mencionan su nombre como el autor. Que fueron escritos por Moisés, o, cuando menos, bajo su supervisión es una inferencia que no carece de fundamento ; el relato de su muerte y de su entierro debidamente añadido por su secretario. El que en esos libros no se afirme positivamente que son escritos por Moisés, nada prueba en contra, puesto que si otro los hubiera escrito para engañar y cometer fraude, seguramente hubiera pretendido que eran escritos por el gran jefe y estadista de Israel, para de ese modo poder dar visos de verdad a la superchería. ( De 31:9-27) De una cosa estamos ciertos, Moisés sacó de Egipto a los hebreos. El organizó esta nación bajo las leyes asentadas en esos libros, y de común acuerdo, esa misma nación ha dicho por más de tres mil años que esos libros les fueron dados por Moisés, y que son tan sagrados que ni una jota ni una tilde debe alterárseles, de esa manera garantizando la pureza del texto.

Estos escritos de Moisés contienen la única historia creíble de entre las historias existentes que se refieren a la época de que se trata. La historia china afecta comenzar con la creación; dice que Dios salió en un esquife, que luego con su mano tomó un puñado de tierra que arrojó al agua, y que de esta manera formóse el planeta en que vivimos. Semejante historia está tan desprovista de sentido en su totalidad, que ni aun la mente de un niño seria engañada por ella. Por lo contrario, la relación dada en el Génesis comienza con la razonable inferencia de que ya existía un Dios, un Creador, una Inteligente Causa Primordial. No trata de que Dios haya tenido un principio, sino de su obra, del comienzo y del progreso sistemático de ésta; "En el principio creó Dios los cielos y la tierra." Luego, pasando del origen de la tierra, sin detalles ni explicaciones, procede a la narración de los seis días (épocas) en que ésta se preparó para el hombre. Tal relato está sólidamente corroborado por la luz de la ciencia acumulada en cuatro mil años, de manera que es más lógico el aceptar la declaración de que Moisés, su autor, fue divinamente inspirado, en cambio de suponer que la inteligencia de un hombre, fuese superior a la inteligencia combinada y a la investigación del resto de la raza durante los últimos tres mil años, ayudada de los aparatos modernos y de millones de pesos.

Examinemos ahora el sistema de leyes que se encuentran en estos escritos. Ciertamente eran sin igual en su día, y aún lo son en este siglo diez y nueve; las leyes del presente siglo se hallan fundadas sobre los principios de la Ley Mosaica, y son en su mayor parte delineados por hombres que reconocieron esa Ley como de origen divino.

El decálogo es una breve sinopsis de la Ley entera. Esos diez mandamientos comprenden códigos de adoración y de moral, que a la vista de todo estudiante deberían resaltar como cosa asombrosa; y si nunca hubieran sido conocidos antes, y ahora se encontraran entre las ruinas o reliquias de Grecia, Roma, o de Babilonia (naciones que se levantaron mucho tiempo después de que estas leyes fueron expedidas), se reconocerían como algo maravilloso si no sobrenatural. La familiaridad con ellos, lo mismo que sus pretensiones, han engendrado una considerable indiferencia hacia éstos, a tal grado que su grandeza real sólo es apreciada por unos pocos. En verdad, esos mandamientos no enseñan nada con referencia a Cristo, pero debemos recordar que no fueron dados a los cristianos sino a los hebreos; no para enseñar la fe en un rescate, sino para convencer a los hombres de su estado pecaminoso y de la necesidad de ese rescate. El resumen de estos mandamientos fue grandiosamente condensado por el ilustre fundador del cristianismo en las palabras: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todo tu entendimiento, y con todas tus fuerzas," y "amarás a tu prójimo como a ti mismo," -Mar. 12:30-31

No fue un sistema de superchería sacerdotal El gobierno instituido por Moisés difería de todos los otros, antiguos y modernos, en que pretendía ser del mismo Jehová, y en que el pueblo era a El responsable; sus leyes e instituciones civiles y religiosas se decían emanar del Creador, y como pronto veremos, estaban en perfecta armonía con lo que la razón nos indica respecto al carácter de Dios. El Tabernáculo, en el centro del campamento, tenía en su lugar "Santísimo" una manifestación de la presencia de Jehová como el Rey de ese pueblo y desde’ donde, de un modo sobrenatural, ellos recibían instrucciones para acertadamente administrar sus asuntos nacionales. Una orden de sacerdotes, que tenía el cargo completo del Tabernáculo, fue establecida, y sólo por mediación suya se permitía el acceso y comunión con Dios. El primer pensamiento de alguno sobre este respecto indudablemente será: "¡Ah, ya dimos con el objeto de su organización: en esta, lo mismo que en otras naciones, los sacerdotes han gobernado al pueblo imponiéndose por medio de la credulidad y excitando sus temores en provecho y honor propios!" Un poco de calma amigos míos, no nos precipitemos a hacer deducciones. Habiendo una tan buena oportunidad de estudiar este asunto por medio de los hechos, sería irrazonable sin ellos pasar a las conclusiones. Las evidencias innegables son contrarias a semejante suposición. Los derechos y privilegios de los sacerdotes eran limitados; ningún poder civil les fue encomendado, carecían por completo de la oportunidad de hacer uso de su oficio para imponerse sobre los derechos y las conciencias del pueblo, y lo más notable es que este arreglo fue llevado a cabo por Moisés, un miembro del linaje sacerdotal.

Al libertar a los israelitas del yugo egipcio, en su calidad de representante de Dios, la fuerza de circunstancias centralizó en sus manos el poder, convirtiendo al humilde Moisés en un autócrata en poder y autoridad; no obstante, a causa de la humildad de su disposición, él en verdad fue el servidor agobiado del pueblo hasta el grado de que su misma vida iba extenuándose por los cuidados onerosos de su situación. Entonces se inauguró un gobierno civil, el cual, de hecho, fue una democracia. No se nos entienda mal:según el modo de ver de los no creyentes podríamos considerar el gobierno de Israel como una democracia; pero si lo examinamos A la luz de sus mismas pretensiones, nos damos cuenta de que era una teocracia o gobierno divino, porque las leyes de parte de Dios dadas por medio de Moisés no consentían enmendatura ni era posible el quitar o añadir cosa alguna a ese código. Al mirar ese gobierno bajo este punto de vista, nos enteramos que fue diferente a cualquiera otro gobierno civil anterior o posterior. "Entonces Jehová dijo a Moisés: reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, de los que tu sabes que son ancianos del pueblo, y magistrados suyos; los traerás a la puerta del Tabernáculo de la congregación para que esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré contigo allí, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos, y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo." (Núm. 11: 16, 17-consúltense también los versículos veinticuatro al treinta y se verá en ellos ejemplo de sincera humildad y de buen gobierno.) Moisés refiriéndose a este mismo incidente dice: "Y tomé pues los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y púselos por jefes ‘sobre vosotros, jefes de millares, y jefes de cientos, y jefes de cincuentenas, y cabos de decenas, y por magistrados de vuestras tribus." -Deut. l:15; Ex 18:13-26 De esta manera es evidente que el distinguido legislador lejos de procurar la perpetuación o aumento de su propio poder al poner el gobierno del pueblo bajo la potestad de la tribu sacerdotal, que se encontraba directamente relacionada a él, y así encadenar la libertad del pueblo por medio de la autoridad religiosa, hizo todo lo contrario de esto: introdujo al pueblo una forma de gobierno a propósito para cultivar el espíritu de libertad. No se encuentra paralelo alguno de semejante proceder en las historias de otras naciones y, gobernantes.. Estos siempre han procurado su propio engrandecimiento y su aumento de poder. Aun en los casos en que han ayudado a establecer repúblicas, los acontecimientos posteriores han demostrado que lo hicieron por conveniencia, papa poder obtener el favor del pueblo y así perpetuar su’ propio poder. Cualquier hombre ambicioso, encontrándose en las mismas circunstancias que Moisés, impulsado por los deseos de dominar, y atentando perpetuar un fraude hubiera luchado por obtener la más completa centralización posible de poder en sí mismo y en su familia; tal tarea hubiera sido fácil estando ya lá autoridad religiosa en manos de esa tribu, y creyendo esa nación, como creían, que desde el Tabernáculo eran gobernados por Dios. No es de suponerse que un hombre competente para formular leyes tales, y de gobernar un pueblo como ése, fuere tan corto de entendimiento que no pudiese apercibirse del rumbo que su táctica tomaría. A tal grado estaba el gobierno en las manos del pueblo, que a pesar de lo estipulado con respecto a los casos graves que no pudiendo resolverse por esos gobernantes serian traídos a Moisés, con todo, ellos mismos eran los jueces que decidían cuáles casos deberían serle presentados: "La causa que fuere demasiado difícil para vosotros, la traeréis a mí, y yo la oiré." - De 1:17

Bajo este punto, Israel era una república cuyos funcionarios obraban bajo una comisión divina. Para confusión de los qué ignorantemente aseveran que la Biblia sanciona y que estableció la forma imperial de gobierno para dominar al pueblo, en vez de "un gobierno del pueblo por el pueblo mismo," nótese que esta forma republicana de gobierno civil subsistió por el espacio de cuatrocientos años. Entonces, y a petición de los "Ancianos," fue cambiado por un reino, sin la aprobación de Dios quien dijo a Samuel, el que hacia las veces de presidente: "Oye la voz del pueblo en todo cuanto te dijeren, porque no te han desechado a ti sino a mí me han desechado para que yo no reine sobre ellos." Samuel, a instancias de Dios, hizo presente que con tal cambio ellos serían siervos; a pesar de todo siguieron infatuados con la idea popular ejemplificada en las naciones vecinas. ( 1Sa 8:6-22) ¿Quién al tomar en cuenta el relato del deseo del pueblo para tener un rey, no concibe la idea de que Moisés sin dificultad hubiera podido ponerse a la cabeza de un gran imperio?

A pesar de que Israel en su totalidad constituía una nación, su división en tribus siempre se reconoció después de la muerte de Jacob. De común acuerdo, cada familia o tribu elegía o reconocía ciertos miembros de ella como representantes o jefes. Esta costumbre se observó aun durante su larga esclavitud en Egipto Estos se conocían como los jefes o ancianos, y fue sobre ellos que Moisés puso el honor y el poder del gobierno civil; de haber deseado centralizar el poder en sí mismo y en su familia, tales individuos habrían sido los últimos a quienes él hubiese pensado en honrar con el poder y gobierno.

Instrucciones a los gobernantes civiles Modelo de simplicidad y pureza son las instrucciones que como de parte de Dios se daban a los señalados para el gobierno civil. En presencia de los jueces. Moisés declaró al pueblo: "Y entonces mandé a vuestros jueces diciendo: Oíd los pleitos entre vuestros hermanos, juzgad con justicia entre cada uno y su hermano, y entre el extranjero (forastero) que esté con él. No hagáis acepción de personas en el juicio: así al pequeño como al grande oiréis: no habéis de temer de ninguno, porque el juicio es de Dios: la causa que os fuere difícil, a mi traeréis y yo la oiré." (Deut. l:16, 17) Esos casos difíciles después de la muerte de Moisés fueron traídos directamente a Jehová por el Sumo Sacerdote, siendo la respuesta Sí o No por el Urim y Tumim.

En vista de los hechos anteriores, ¿qué diremos de la teoría insinuando que esos libros fueron escritos por mal intencionados sacerdotes con el objeto de ‘procurarse influencia y poder sobre el pueblo? ¿Con semejantes miras, hubieran tales hombres falsificado escritos que precisamente iban a destruir el blanco de sus afanes? ¿Hubieran dado a luz escritos suministrando pruebas concluyentes de que el gran jefe de Israel, de la tribu sacerdotal, por mandato divino separó al sacerdocio del poder civil y puso ese poder en las manos del pueblo? ¿Pudiera considerarse razonable una conclusión tal?

Igualdad entre los ricos y los pobres ante la Ley Digno también de notarse es que las leyes de la más adelantada civilización de nuestro siglo no han sido más cuidadosas que aquellas para colocar a los ricos y a los pobres sobre el mismo nivel dejando a ambos responsables ante la misma ley civil. En las leyes de Moisés no había en absoluto la más ligera distinción. Y en lo que toca a proteger al pueblo en contra de los peligros ocasionados por llegar los unos a ser muy pobres y excesivamente acaudalados y poderosos los otros, no se ha expedido otra ley que guardare tan cuidadosamente este punto. La Ley Mosaica señalaba una restitución cada cincuenta años que culminaban en el Año del Jubileo. Esa ley, la que impedía la enajenación absoluta de propiedad, evitaba la consecuente acumulación de ella en manos’ de unos pocos. ( Le 25:9, 13-23, 27-30) En realidad, se les enseñó a mirarse como a hermanos, a obrar de acuer’ do, a mutuamente ayudarse sin recompensa, y a no tomar usura de los demás.- Ex 22:25; Le 25:36, 37; Núm. 26: 52-56.

Todas las leyes se daban a conocer al público; esto impedía a hombres sagaces el perpetrar con éxito algún desmán por ellos fraguados en contra de los derechos del pueblo. Tan al alcance del público se mantenían esas leyes, que todo aquel deseoso de copiarlas podía hacerlo; y, con el objeto de que aun los más pobres e ignorantes las conocieran, era deber de los sacerdotes leer esas leyes al pueplo en las fiestas que se celebraban cada siete años. ( De 31:10-13) Se puede lógicamente imaginar que arreglos y leyes tales fueron el producto de hombres malos o que proyectaban robar al pueblo sus libertades y su felicidad? Tal afirmación sería absurda.

Salvaguarda para impedir desmanes en contra de los derechos del pueblo Considerando los derechos e intereses de los extranjeros y de los enemigos, la Ley Mosaica fue treinta y dos siglos adelantada, si es que acaso se encuentran leyes algunas entre las más civilizadas naciones del día que la igualen en hermosura y benevolencia. Leemos:

-"Una misma ley tendréis tanto para el extranjero como para los de vuestra raza; porque yo soy Jehová vuestro Dios." - Ex 12:49; Le 24:22

-"Y cuando morare algún extranjero con vosotros, en vuestra tierra, no le maltrataréis. Como uno de vuestra misma nación’ os ha de ser el extranjero que morare con vosotros; y le amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto."- Le 19:33, 34

-"Si encontraréis al buey de tu enemigo, o a su asno extraviado, de seguro se lo volverás. Si vieres al asno del que te aborrece echado debajo de su carga, sin falta ayudarás a levantarlo." - Ex 23:4, 5

Ni aun los animales fueron olvidados. La crueldad para con ellos era estrictamente prohibida tanto como para los seres humanos. No podía embozalarse un buey mientras trillaba el grano per la sencilla razón de que el obrero digno es de su alimento. El buey y el asno, a causa de ser desiguales en fuerza y en pisada, no se debían poner juntos a arar. También se hizo provisión para su descanso.- De 25:4; 22:10; Ex 23:12

El Sacerdocio no era una clase favorecida A causa de que los Levitas se sostenían con el décimo anual o los diezmos del producto individual de sus hermanos de las otras tribus, pudiera alguno pretender que el sacerdocio fue una institución egoísta. Tal hecho presentado de esta manera, es un argumento muy en boga entre los escépticos, quienes, tal vez por falta de información, tuercen una de las más notables evidencias de que Dios tomó parte en la organización de tal sistema, y que no fue la obra de sacerdotes astutos y egoístas. Cierto es que tal organización frecuentemente se hace aparecer con falsos colores por un sacerdocio moderno que ahora trata de imponer un sistema parecido usando al otro como precedente, sin mencionar, por supuesto, las condiciones sobre las cuales se fundó, ni su método de pago.

Manera como se sostenía EI sistema de diezmos estaba basado sobre la más estricta equidad. Cuando Israel tomó posesión de la tierra de Canaán, los levitas ciertamente tenían tanto derecho a una porción de tierra como las otras tribus, pero por mandato directo de Dios no se les dio nada, excepto, y como residencia, ciertas ciudades esparcidas entre las diferentes tribus a quienes ellos servían en los asuntos religiosos. Antes de dividirse la tierra nueve veces se estipuló esta prohibición. En vez de tierra algo equivalente, se les había de dar, y el diezmo fue una disposición justa y razonable. No es esto todo; el diezmo, aun cuando como y hemos visto era una deuda justa, no se pagaba como un tributo sino como una contribución voluntaria. Nunca se les amenazaba para que diesen su parte correspondiente, quedando el asunto enteramente a opción individual y a los dictados de su conciencia. Las únicas exhortaciones al pueblo sobre este particular son como sigue:

-"Guárdate de desamparar al Levita en todos tus días sobre la tierra." ( De 12:19)

"Y no desampararás al Levita que habitare dentro de tus puertas, porque no tiene parte ni heredad contigo (en la tierra)." - De 14:27

Ahora preguntamos: ¿Será razonable suponer que este orden de cosas fue arreglado por sacerdotes egoístas y ambiciosos? ¿Podemos imaginar que ellos mismos se iban a desheredar para quedar sometidos a recibir el sustento a manos de sus hermanos?. ¿, No nos enseña la razón lo contrario?

Extránjeros, viudas , huérfanos y siervos En armonía con esto, e igualmente inexplicable a no ser en el terreno que alegamos de que Dios es el autor de esas leyes, se encuentra el hecho de que no se dio lugar para ningún arreglo especial con el objeto de honrar al sacerdocio. En nada tendrían los impostores tanto empeño como en insertar ciertas medidas conducentes hacia la reverencia y el respeto para sí mismos, so pena de maldiciones, e imponiendo castigos severos para todo aquel que no las acatare. Nada de eso hallamos, ni honores especiales, ni reverencia, ni inmunidad en la violencia o el insulto. La ley común no hacía distinción de clases ni acepción de personas, y ésta era su única protección. Esto es más notorio. si tenemos en cuenta que el tratamiento para los siervos y extranjeros," lo mismo que para los ancianos, fue asunto de legislación especial. En seguida llamamos la atención a algunos textos que prueban nuestro acierto: "No afligirás ni oprimirás al extranjero, o a una viudac, o a un huérfano; porque si ellos clamaren a mi, yo (Dios) ciertamente oiré su clamor y encenderás mi ira, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas y vuestros hijos huérfanos." ( Ex 22:21-24; 23:9; Le 19:33, 34) "No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ora sea de tus hermanos como de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. En su día le darás su jornal, y el sol no se pondrá sin dárselo, porque pobre es, y con él sustenta su vida, para que no clame contra ti a Jehová y sea en ti pecado." ( Le 19:13; De 24:14-15; Ex 21:2627) "Delante de las canas te levantarás y honrarás el rostro del anciano." (Lev. 19:32; 19:14) ¡Todo esto y sin embargo nada especial en beneficio de los sacerdotes y Levitas ni sus diezmos!

Las medidas sanitarias de la Ley, indispensables para un pueblo tan pobre y por tan largo tiempo oprimido, lo mismo que las limitaciones y disposiciones con respecto a los animales limpios y los inmundos, son incomparables, y junto con otras detalles sería muy interesante su discusión si dispusiéramos de espacio para ello; su examen nos demostraría que esas regulaciones se encontraban a la altura o quizás más avanzadas que las últimas conclusiones científicas sobre el asunto. La Ley Mosaica tiene también un carácter típico que dejaremos para considerarlo más adelante, pero ya hemos visto cómo una ligera ojeada de esta Ley demuestra con evidencias abrumadoras que esa Ley, la que constituye el fundamento de todo el sistema de la religión revelada y que elabora el resto de las Biblia es verdaderamente una exhibición sorprendente de sabiduría y justicia, especialmente si se toma en cuenta su antigüedad.

A la luz de la razón debemos admitir que no hay evidencia alguna de que esta Ley ha sido la obra de hombres malvados y astutos, sino que al contrario, ella corresponde en todo punto exactamente con lo que respecto al carácter de Dios nos enseña la naturaleza. Presenta evidencias de su Sabiduría, de su Justicia, y de su Amor; y por último, el evidentemente pío y noble legislador, Moisés,’ niega que las leyes sean obra suya atribuyéndolas a Dios. ( Ex 24:12; De 9:9-11; Ex 26:30; Lev. l:1) En vista de su carácter general, de sus mandatos al pueblo al efecto de que no debían levantar falso testimonio, de aborrecer la mentira y la hipocresía, es razonable suponer que tal hombre levantara falso testimonio haciendo pasar como divinas sus propias ideas y leyes? También se debe recordar que estamos examinando los ejemplares actuales de la Biblia, y que por lo tanto, la integridad que la caracteriza es aplicable igualmente a los sucesores de Moisés, porque aun cuando hubo algunos hombres malos entre sus sucesores, los que procuraban su propio bien en lugar del de el pueblo, no llevaron a cabo ningún cambio en las Sagradas Escrituras, las que han llegado puras hasta nuestros días.

Los profetas de la Biblia

Examinemos ahora el carácter general de los Profetas de la Biblia y sus testimonio. Bastante notable es el hecho de que, con pocas excepciones, los Profetas no fueron de la clase sacerdotal y que en su tiempo las profecías por ellos dadas a conocer fueron repugnantes en general tanto al sacerdocio degenerado ‘y servil, como al pueblo inclinado a la idolatría. La carga de los mensajes dados por Dios al pueblo por conducto de los Profetas, era generalmente reprobando el pecado y anunciando al mismo tiempo algunos castigos venideros; de cuando en cuando encontramos promesas de bendiciones futuras, para el tiempo en que se purificasen de sus pecados y regresasen al favor divino. Sus experiencias en la mayor parte no tienen nada envidiable: fueron injuriados, puestos en prisión, y muchas veces castigados con la pena de muerte. En corroboración de esto léase 1 Reyes 18:4, 10, 17, 18; 19:10; Jer 38:6; Heb 11:32-38 En algunos casos, solamente después de varios años de ocurrida su muerte fue cuando su verdadero carácter de Profetas de Dios llegó a reconocerse. Hacemos tan solo mención en lo dicho, de los escritores proféticos cuyos dichos pretenden ser directamente inspirados por Jehová. Es bueno recordar en conexióh con esto que los sacerdotes no intervinieron al darse la Ley a Israel. Fue dada por Dios al pueblo por conducto de Moisés (Ex. 19: 17-25; De 5:1-5), y cualquiera que presenciase una violación de la Ley, tenia impuesto como deber el reprobar al pecador. De modo que todos tenían la autoridad de enseñar y censurar, pero, así como en nuestros día, la mayoría estaba absorbida en los cuidados de sus quehaceres llegando por esto a ser indiferentes e irreligiosos; pocos llenaban los requisitos de reprender el pecado y exhortar al bien; estos predicadores en el Antiguo Testamento se califican de "profetas." En su uso general, el término "profeta" significa expositor público, y tal término también se aplicaba a los maestros públicos de idolatría, por ejemplo: los "profetas de Baal," etc.- 1 Cór. 14:1-6; 2 Ped. 2:1; Mat. 7:15; 14:15; Ne 6:7; 1 Reyes 18:40; Tito 1:12 Profetizar, en el sentido ordinario de enseñar, vino a hacerse popular a cierta clase, y degeneró en fariseísmo , el qué en vez de enseñar los mandamientos de Dios, por el contrario enseñaba las tradiciones de los ancianos casi siempre en oposición a la verdad; de esta manera vinieron a convertirse en falsos profetas o maestros.- Mat. 15:2-9 Fuera de la gran clase de los llamados Profetas, Jehová en diferentes ocasiones escogió algunos a quienes comisionaba especialmente para dar mensajes relacionados unas veces con asuntos a la mano, otras con acontecimientos futuros. Los escritos de estos Profetas que hablaban al ser movidos por el Espíritu Santo, son los que ahora consideramos. Con bastante propiedad pueden estos designarse como:

Videntes o profetas divinamente comisionados

Cuando se recuerda que estos Profetas fueron en su mayor parte seglares, no sostenidos con los diezmos de la tribu sacerdotal, y si añadimos a esto el hecho de que frecuentemente fueron no tan solo los reprensores de los reyes y de los jueces sino también de los sacerdotes (aun cuando ellos no reprobaban el oficio sino los pecados cometidos por los que lo desempeñaban), carece de evidencias el deducir que estos Profetas eran partidarios de alguna liga de sacerdotes o de alguna otra organización designada con el fin de fabricar falsedades en nombre de Dios. A la luz de los hechos, la razón contradice tal sospecha.

Si no hallamos terreno para impugnar los móviles de los diferentes escritores de la Biblia, mas al contrario, en todas sus partes hallamos señales de veracidad y de justicia, entonces prosigamos a investigar si existe alguna conexión o lazo de unión entre los escritos de Moisés, de los otros Profetas y los escritores del Nuevo Testamento. Si encontramos en sus escritos una línea común de ideas entretejida en la Ley, los Profetas y el Nuevo Testamento, lo que abarca un período de mil quinientos años, es añadido al carácter de los escritores, será una razón suficiente para admitir sus pretensiones de que son divinamente inspirados, particularmente si el tema común a todo a ellos es sublime y noble, y en completo acuerdo con lo que el sentido común santificado nos enseña del carácter y de los atributos de Dios.

El resultado de nuestro examen es: un plan, un espíritu, un objeto y propósito ocupan el libro entero. En las primeras páginas se registra la creación y la caída del hombre; en las últimas páginas se habla del hombre recobrado de su caída; el resto del libro se dedica a demostrar los pasos sucesivos del Plan de Dios. La armonía, a pesar del contraste, entre los primeros tres y los últimos tres capítulos de la Biblia es en verdad sorprendente. Unos describen la primera creación, los otros describen la misma creación restaurada o renovada sin el pecado ni sus consecuencias; o unos muestran a Satanás y al mal entrando en el mundo para engañar y destruir, los otros nos dejan ver esa obra deshecha, lo destruido restaurado, el mal extinguido y Satanás aniquilado; unos hablan del dominio perdido por Adán, los otros de ese dominio para siempre establecido por Cristo y en la tierra haciéndose la voluntad de Dios de la manera que se hace en el cielo; los primeros enseñan que el pecado trae consigo la degradación, la vergüenza y la muerte, los otros señalan que el premio de la rectitud es el honor, la gloria y la vida.

Aun cuando fue escrita por varios autores, en diferentes tiempos y bajo variadas circunstancias, la Biblia no es solamente una colección de preceptos morales, de máximas sabias y de palabras alentadoras. No, es más que esto, puesto que es también un compendio filosófico, razonable y armonioso que nos explica la causa del mal que ahora existe en el mundo; nos deja ver su remedio y los resultados finales como los contempla la divina sabiduría, la que vio el fin del plan desde antes de comenzar a ejecutarlo; al mismo tiempo marca el sendero del pueblo de Dios, sosteniéndolo y fortaleciéndolo por medio de las grandes y preciosas promesas que a su debido tiempo han de realizarse.

La enseñanza que se mantiene y elabora a través de todas las partes de la Biblia es la misma que se encuentra en el Génesis con referencia a que el hombre en su representante (Adán) fue puesto a prueba en un estado de perfección original; que él cayó acarreando como resultados del pecado las imperfecciones, las enfermedades y la muerte que ahora contemplamos, pero que Dios no lo ha abandonado sino que finalmente lo recobrará por medio de un redentor nacido de mujer. (Gén. 3:15) La necesidad de la muerte de un redentor como sacrificio por los pecados del mundo, y de su justicia para cubrir nuestros pecados, se indica en el vestido de pieles para Adán y Eva; en la aceptación de la ofrenda hecha por Abel; en Isaac sobre el altar; en los diferentes sacrificios por medio de los cuales los Patriarcas tuvieron acceso a Dios, y en los instituidos bajo la Ley y perpetuados durante la Edad Judaica. Los Profetas aun cuando entendiendo muy ligeramente la significación de sus dichos (1 Ped. l:12), mencionan la expiación del pecado poniendo esos pecados sobre una persona en vez de ser sobre un animal, y en sus visiones proféticas contemplan al que redimiría y libertaria a la raza siendo conducido "como un cordero al matadero"; dicen que "el castigo de nuestra paz fue sobre El," y que "por sus heridas fuimos nosotros curados." Ellos lo pintan como "despreciado y rechazado de los hombres, varón de dolores y que sabe de padecimientos," y declaran que "Jehová cargó sobre El la iniquidad de todos nosotros." ( Isa 53:3-6) Dijeron dónde, debería nacer ese libertador (Miq. 5:2) y cuándo tenía que morir, asegurándonos que no sería "por sí mismo." ( Da 9:26) Mencionan varias peculiaridades concernientes a su persona; nos dicen que sería "justo" y "libre de engaño," de "violencia" y de cualquier otra cosa digna de muerte ( Isa 53:8, 9, 11) ; que seria vendido por treinta monedas de plata (Zac. 11:12) ; que a su muerte sería contado entre los transgresores (Isa. 53:12) ; que no serían quebrantados sus huesos (Sal. 34:20; Jn. 19:36), y que aun cuando moriría y sería sepultado, su carne no vería corrupción ni quedaría en la tumba.- Sal. 16:10; Hech. 2:31

Los escritores del Nuevo Testamento, con claridad y sin dar lugar a duda, aun cuando en simplicidad, dan testimonio del cumplimiento de todas estas predicciones en Jesús de Nazaret, y muestran con lógicos razonamientos que el precio de rescate que El dio, era necesario, según fue predicho en la Ley y los Profetas, antes de que los pecados del mundo pudieran ser borrados. (Isa. l:18) De la manera más lógica y convincente trazan el plan entero, apelando, no a los prejuicios ni a las pasiones de aquellos que los escuchaban, sino a su sola razón esclarecida; también elaboran algunos de los razonamientos más asombrosamente exactos y concluyentes que puedan encontrarse. Véase Rorn. 5:17-19, y hasta el capítulo 12.

No solamente indicó Moisés en la Ley un sacrificio, sino que también señaló el perdón de los pecados y la bendición del pueblo por medio de este gran Libertador cuyo poder y autoridad, él declara serian mayores que los suyos aun cuando sería "semejante" a él. ( De 18:15-19) Además se nos deja ver que el prometido libertador aparte de bendecir a Israel, igualmente y por medio de éste, bendeciría a "todas las familias de la tierra." (Gén. 12:3; I18:18; 22:18; 26:4) A pesar de las predisposiciones de los judíos en contra de esto, los Profetas continuaban por el mismo estilo, declarando que el Mesías sería puesto "por luz para los gentiles" ( Isa 49:6; Luc. 2:32) ; que los gentiles vendrían a El desde "los extremos de la tierra" ( Jer 16:19) ; que su nombre sería "grande entre los gentiles" ( Mal 1:11), y que la gloria de Jehová sería manifestada y vista de "toda carne" juntamente.- -Isa 40:5; 42:7

Los escritores del Nuevo Testamento alegan poseer una unción divina que les facilita el darse cuenta del cumplimiento de las profecías concernientes al sacrificio de Cristo. A pesar de los prejuicios de la raza judía, la que pensaba que todas las bendiciones eran limitadas a su propio pueblo (Hech. 11:l-l8), muy bien pudieron comprender que además de ser bendecida su nación serian también benditas junto con ellos y por medio de ellos, todas las familias de la tierra. Se dieron cuenta también de que antes de la bendición de Israel y del mundo un "pequeño rebaño" sería elegido de entre judíos y gentiles, cuyos miembros, después de ser probados serían hallados dignos de" ser coherederos de la gloria y del honor de ese GRAN LIBERTADOR, participando con él del honor de bendecir a Israel y a todas las demás naciones.- Ro 8:17

Armonía entre la Ley y los Profetas Estos escritores señalan la armonía de tal idea con lo escrito en la Ley y los Profetas, y la grandeza y amplitud del plan que ellos presentan, supera en todos sus puntos a la más exaltada concepción de lo que dicho plan pretende ser: "Buenas Nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo."

La perspectiva de que el Mesías, además de Israel, regirá al mundo entero, se sugiere en los libros de Moisés y es el tema de todos los Profetas. En las enseñanzas de los Apóstoles la idea de ese reino encuentra un lugar prominente, y el mismo Jesús nos enseñó a orar diciendo: "Venga tu Reino"; El también prometió una participación en ese reino a los que primero sufriesen a causa de la verdad probando así ser dignos de participarlo.

Esta esperanza del glorioso reino venidero dio valor a todos los fieles para soportar, hasta la muerte, todas las persecuciones de que fueron objeto; para sufrir los reproches, las privaciones y toda clase de pérdidas. En la gran profecía alegórica que da fin el Nuevo Testamento, el "digno Cordero que fue inmolado" (Apoc. 5:12) y los dignos vencedores a quienes hará reyes y sacerdotes en su reino, junto con las pruebas y los obstáculos a que ellos deben sobreponerse para ser dignos de alcanzarlo, se hallan fielmente descritos. También se introducen representaciones simbólicas de las bendiciones que al mundo traerá este reinado milenario, cuando Satanás hallará su fin; cuando la tristeza y la muerte adámica serán extinguidas, y cuando todas las naciones andarán a la luz del reino celestial simbolizado por la Nueva Jerusalén.

De principio a fin la Biblia sostiene la doctrina no encontrada en ninguna otra parte y en oposición a las teorías de todas las religiones paganas de que la vida futura pata los que han dejado de existir vendrá por medio de una RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS. Todos los escritores inspirados expresan su confianza en un redentor; uno de ellos declara que "en la mañana" cuando Dios llame de la tumba a los malos, no han de ser éstos los que rijan la tierra puesto que "los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana." (Sal. 49:14) La resurrección de los muertos se enseña por los Profetas; sobre ella los escritores del Nuevo Testamento basan todas sus esperanzas de bendiciones y de vida futura. Pablo se expresa como sigue: "Si no hay resurrección de muertos, tampoco ha sido resucitado Cristo, y si Cristo no ha sido resucitado, entonces nuestra predicación es vana y vuestra fe también es vana ... entonces también los dormidos en Cristo han perecido. Empero, es el caso que Cristo ha sido resucitado de entre los muertos, siendo primicias de los que han dormido... porque de la manera que todos en Adán mueren, así también todos en Cristo serán vivificados." - 1Co 15:13-22

Razonabilidad de los milagros De la manera como un reloj cuyas muchas ruedas a primera vista pueden aparecer como superfluas pero que hasta las más lentas son indispensables, la Biblia, compuesta de muchas partes y preparada por muchas plumas forma un conjunto armonioso y completo. Ninguna de sus partes es superflua, y aun cuando algunas toman un lugar más activo y prominente que las otras, no obstante todas son útiles y esenciales. Hoy en día entre los llamados "grandes teólogos," y "pensadores avanzados" ha llegado a ser de moda el ridiculizar o pasar inadvertidos muchos de los milagros del Antiguo Testamento, calificándolos de "cuentos de viejas" o de "fábulas." Entre los milagros se encuentran las historias de Jonás y el gran pez, Noé y el Arca, Eva y la serpiente, la parada del sol al mandato de Josué y el incidente del asna de Balaam que habló. Aparentemente, estos hombres sabios no se han enterado de que la Biblia está tan bien entretejida y tan bien unidas sus partes, que negar tales milagros o desacreditarlos equivale a destruir y desacreditar el todo. Si la relación original es falsa, los que la repitieron fueron impostores o embaucadores, y en cualquier caso seria imposible aceptar su testimonio como inspirado por Dios. Al eliminar de la Biblia los milagros mencionados, se invalidaría el testimonio de los principales escritores de ella, incluso el de nuestro Señor. La historia de la caída se afirma por Pablo ( Ro 5:17) ; éste también afirma el engaño de Eva por la serpiente. ( 2Co 11:3; 1Ti 2:14 -Véase la referencia que nuestro Señor hace a esto en Apoc, 12:9 y 20:2) La parada del sol durante la destrucción de los Amorreos, como demostración del poder divino, evidentemente tipificaba el poder que se exhibirá en "el Día del Señor" por aquel a quien Josué tipificaba. Esto se corrobora por tres Profetas. ( Isa 28:21; Hab. 2:1-3, 13, 14 y 3:2-11; Zac. 14:l, 6, 7) El relato con referencia al asna que habló se confirma por Judas (versiculo ll) y por Pedro (2 Ped. 2:16). Jesús, el gran Maestro, confirma la narración de Jonás e el gran pez, * lo mismo que la de Noé y el diluvio. (Mat. 12:40; 24:38-39; Luc. 17-26; también 1 Ped. 3:20) Realmente, estos milagros no son mayores que los llevados a cabo por Jesús y sus Apóstoles, tales como convertir el agua en vino, sanar enfermedades, etc., y en cuanto a milagros, la resurrección de los muertos es el más maravilloso de todos.

Estos milagros, aun cuando nunca presenciados por nosotros, diariamente encuentran paralelos alrededor nuestro, pero siendo más comunes, los dejamos pasar inadvertidos. La reproducción del organismo viviente tanto animal como vegetal, se encuentra más allá de nuestra facultades de entendimiento y de poder, y por lo tanto es un milagro. Podemos ver el ejercicio del principio de la vida, pero no somos competentes para entenderlo ni producirlo. Plantamos dos semillas juntas; las condiciones, aire, agua y terreno, son las mismas; luego nacen, no podernos decir cómo, ni tampoco el más sabio filósofo puede explicar ese milagro. Estas semillas desarrollan organismos de tendencias opuestas; una de ellas produce una planta que se arrastra, la otra, una planta que crece hacia arriba y erecta, y a pesar de ser las condiciones iguales, difieren en forma, en color, flores y producto. Tales milagros vienen a sernos comunes y tan pronto como dejamos el asombro de la infancia cesamos de considerarlos extraordinarios y aun llegamos hasta olvidarlos. Estos, no obstante, manifiestan un poder que excede al nuestro, y sobrepujan nuestra inteligencia limitada lo mismo que los pocos milagros registrados en la Biblia llevados a cabo con fines especiales y como ilustraciones ‘intencionales de la omnipotencia y de la habilidad del gran Creador para vencer cada obstáculo que impida el cumplimiento de su voluntad, aun en lo tocante a la prometida resurrección de los muertos, al exterminio de mal y al resultante dominio perpetuo de la justicia.

Lógica conclusión Daremos por terminada nuestra investigación. La razón se ha usado como piedra de toque para probar cada paso. Hemos encontrado que existe un Dios, un Creador inteligente y supremo en quien en perfecta armonía se reúnen la sabiduría, el amor, la justicia y el poder. Nos dimos cuenta de que era razonable el esperar una revelación de sus planes hecha a sus criaturas capaces de apreciarlos e interesarse en ellos. Encontramos dignas de ser consideradas las pretensiones que hace la Biblia de ser esa revelación. Examinamos sus escritores, los móviles que los impulsó enseñar, nos hemos asombrado, y la razón nos ha hecho deducir que tal sabiduría combinadas con tal pureza de motivos, no fue el producto de hombres astutos con fines egoístas. La razón nos indica como más probable, el que semejante rectitud y benevolencia de sentimientos y de leyes provengan de Dios y no de los hombres; e insiste en que estas no pueden haber sido urdidas por mal intencionados sacerdotes. Hemos visto la armonía de los testimonios concernientes a Jesús, a su sacrificio expiatorio, a la resurrección, y a todas las bendiciones que traerá el glorioso reino venidero; la razón nos lleva a la conclusión de que un plan tan grandioso y tan amplio, excediendo a todo lo que podíamos esperar y levantado sobre tan razonables deducción es, debe ser el esperado Plan de Dios. No puede ser puramente invención humana puesto que aun después de revelado puede decirse que es demasiado sublime para ser creído por los hombres.

Cuando Colón descubrió el río Orinoco alguien dijo que había encontrado una isla. El replicó:"No puede venir semejante río de una isla. Este torrente poderoso debe recoger las aguas de un continente." As&