ESCENARIO
DEL FOTO-DRAMA DE LA CREACIÓN
Explicación
Pictórica de la Biblia
La Revelación
Divina, la Biblia, muestra la Sabiduría que viene de Arriba, y contiene la
mejor Instrucción; es, además, la más Sublime entre
todas las
Ciencias.
LA GLORIA DE
DIOS EN LOS CIELOS.
“La reverencia a Jehová es el principio de toda sabiduría.”
“El insensato ha dicho en su corazón: ¡Dios no existe!” “Los cielos cuentan la
gloria de Dios.”-Salmos 111:10; 14:1; 19:1, 2.
El verdadero
aprecio del poder infinito de Dios y de nuestra propia pequeñez debería por lo
menos hacernos susceptibles de enseñanza.
El estudio de la Creación es “La clave de la sabiduría.” Con el uso de
esa clave logramos comprender que no hay ambición más noble que la de cooperar
con el Creador en llevar a cabo sus designios respecto a su Creación.
Los planetas de
nuestro sistema no pueden compararse con el Sol. Suponiendo que el diámetro del Sol fuese igual al de un barril
grande, Júpiter, en comparación tendría el tamaño de una naranja; la Tierra y
Venus serían como lentejas, y Marte y Mercurio, como semillas de frambuesa.
El Sol es
trescientas mil veces más grande que la Tierra. Un tren, yendo a una velocidad de treinta millas por hora podría
circundar a la Tierra en un mes, mas serían necesarios cerca de diez años para
circundar al Sol.
La rotación de
la tierra sobre su eje produce el día y la noche, y la revolución alrededor del
sol determina el año. Los planetas
cercanos al sol tienen órbitas más reducidas y, como es natural, en ellos el
año es de más corta duración. Del mismo
modo los planetas muy distantes del sol tienen años más largos. Un año en Mercurio, por ejemplo, es igual a
tres meses de los nuestros, y en Neptuno la misma división de tiempo iguala
ciento sesenta y cuatro años en la tierra.
Con toda su
grandeza, el sol no es sino una de las “estrellas fijas”que la astronomía
moderna calcula en ciento veinticinco millones. Y sin duda que cada una de esas “estrellas fijas”tiene un sistema
planetario parecido al nuestro. De esta
manera podemos calcular que hay mil millones de mundos, pero aún así no
logramos incluirlos todos. Si nos
parásemos en la más lejana estrella, desde allí seguiríamos descubriendo más
mundos, tal vez en mayor número de los hasta ahora descubiertos. ¡Nos asombra la grandeza del Universo!
EL PRIMER DÍA O
ÉPOCA.
El Génesis
guarda silencio absoluto acerca de la formación original de la Tierra. Dice:
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra empero estaba sin forma y vacía.”
No había ni montañas ni valles, ni ríos ni mares, ni árboles ni flores, mas hubo
la tierra. El tiempo transcurrido
desde su creación no lo sabemos. La
historia bíblica trata únicamente de los Días Creativos en que la tierra estuvo
en vías de preparación para que el hombre la habitara.
Hay varias
teorías respecto a su formación. Es de
nuestra preferencia la que más se asemeja a la descripción del Génesis: la de
Vail. Esta supone que los círculos
alrededor de Saturno y de Júpiter ilustran el desarrollo planetario de la
tierra.
Que la tierra
fue una masa derretida está probado por las rocas ígneas del periodo Azóico,
así llamado por los científicos, mas no por la Biblia. Estando aún en ese estado, grandes
cantidades de agua y minerales se le desprendieron en forma de gases, que al
enfriarse se convirtieron en círculos a cierta distancia a que se hallaban del
centro de gravedad. Estos anillos al
aproximarse a la tierra fueron repulsados por la fuerza centrífuga desarrollada
con más intensidad cerca del ecuador.
La Energía Divina “que cobijaba la superficie de las aguas”produjo una
luz, probablemente algo parecida a la Aurora Boreal, pero que no fue la luz del
sol es un hecho indiscutible, porque el astro rey no apareció hasta el cuarto
Día.
Brevemente se
suman los acontecimientos de los siete mil años comprendidos en el primer Día,
en las palabras: “Haya luz, y hubo
luz.” Pero aun cuando la palabra de Dios sea más que suficiente para hacer
cualquier milagro, Él prefiere emplear los medios naturales para llevar a cabo
sus designios gloriosos. -Génesis 1:3.
Hay hombres de
ciencia que sostienen que alrededor de la tierra existe otro círculo -un
círculo eléctrico- que al descender destruirá toda fermentación, microbios y
parásitos, y dará gran impulso a la vida vegetal y animal.
EL SEGUNDO DÍA
O ÉPOCA.
Las expresiones
“la tarde y la mañana”y “el día”no se refieren a días de veinticuatro horas,
pues ni la luna ni el sol fueron visibles hasta el cuarto Día.
La palabra
“día”propiamente se aplica a cualquier periodo de tiempo. Se habla del “día de tentación en el
desierto”que duró cuarenta años.
(Salmos 95:8).
Asimismo el
profeta, haciendo referencia al día de mil años en que el Mesías reinará sobre
toda la tierra, llámalo “el Día de Cristo.” (Isaías 2:11). Es además, una expresión corriente, empleada
con frecuencia al citar acontecimientos históricos, como por ejemplo: “el día de los Césares”, “ el día de Napoleón.”
Seguimos la
teoría que cada Día de la Semana de la Creación fue un periodo de siete mil
años. De modo que siete veces siete
mil, o cuarenta y nueve mil años nos llevan hasta el Gran Jubileo, o sea el
Tiempo de la Restauración de todas las cosas.
Los grandes
círculos de agua y minerales al acercarse a la tierra los cubrieron como un
dosel, pero la atmósfera que rodeaba a la tierra evitó que cayesen sobre
ella. Ese ambiente llamose el
firmamento. Los círculos que rodean a
Saturno aún no se han precipitado.
Dios creó el
firmamento en el segundo Día, el Paleozoico, y separó las aguas que estaban
debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. (Génesis 1:7). El firmamento o ambiente de la tierra, ayudado por la fuerza
centrífuga, muy poderosa en el ecuador, mantuvo a cierta distancia el dosel de
aguas cargadas de minerales que poco a poco fueron amontonándose con su peso
enorme la resistencia de la atmósfera, llegose a la tierra que dejó cubierta de
inmensas capas de minerales y terreno. -Génesis 7:11-18.
Estos anillos o
circuitos de agua y minerales se siguieron en forma de diluvios sobre la
tierra, tal vez a intervalos de miles de años.
El diluvio del tiempo de Noé fue el último, de agua solamente, pues las
grandes cantidades de minerales habíanse precipitado ya. Esta teoría está comprobada por la disposición
de las capas de minerales debajo de las de pizarra y tierra.
EL TERCER DÍA O
ÉPOCA.
“Y dijo Dios:
Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar y
descúbrase lo seco: y fue así. Y llamó
Dios a lo seco, Tierra; y al conjunto de las aguas llamó Mares. Y fue la tarde y la mañana el tercer día.”
La bellísima
sencillez de este dicho podría hacernos suponer que las cosas descritas fuesen
obra de magia. Grandes y maravillosas
son las obras del Creador, pero casi siempre se llevan a cabo por medios
naturales, llamados “el curso de la Naturaleza”, y esa Naturaleza obedece
únicamente las leyes impuestas por el Supremo Hacedor.
La teoría de
los círculos en la Cosmogonia es que durante el tercer Día Creativo unos
cuantos círculos precipitáronse sobre la tierra. Estos, de acuerdo con la intención divina, aumentaron la presión
sobre la costra endurecida de la tierra hasta causar grandes surcos y
cumbres. Los surcos convirtiéronse en
valles profundos que al inundarse formaron los mares. Las alturas llegaron a ser montañas y sierras. De este modo terminóse la obra del tercer
Día. Las aguas se juntaron y el drenaje
de al tierra, que la preparaba para la vegetación a que había de dar vida,
empezó. Mucho tiempo debe haberse
empleado en el desagüe de la tierra. -Génesis 1:9, 10.
No hemos de
creer necesariamente, que todos los continentes, tal como ahora aparecen,
fuesen formados en ese tercer Día o época.
Con toda probabilidad el continente americano formóse más tarde que los
de Europa, Asia y África. Terremotos
recientes han cambiado la superficie de la tierra. Estos nos dan una idea razonable del modo de ejecutarse el
mandato divino en el tercer Día, en que se preparó la tierra para la
vegetación.
“Y produjo la tierra yerba que hace simiente según su
naturaleza, y árbol que hace fruto que su simiente está en él según su
naturaleza.” Es decir, que la vegetación empezó en el tercer Día aún
cuando no llegó a la perfección sino luego de haber aparecido el sol. Ciertas formas de vida vegetal crecen mejor
en la sombra. -Génesis 1:12.
EL CUARTO DÍA O
ÉPOCA.
“E hizo dos lumbreras: la lumbrera mayor para regir el día,
y la lumbrera menor para regir la noche”.
No es necesario
creer que el sol y la luna fuesen creados luego de creada la tierra. Sería más razonable suponer que ellos
existieran con mucha anterioridad, pero que debido al velo impenetrable
circundando a la tierra, su luz jamás había penetrado hasta ella.
La aparición
del sol y de la luna en el cuarto Día implica que en esta época otro de los
círculos rompióse y precipitó una gran cantidad de agua y minerales sobre la
tierra. Los valles que dividían las
montañas se profundizaron notablemente.
La atmósfera,
cargada de carbono, favorecía mucho el desarrollo de la vegetación.
Sin duda que la
tierra retenía aun bastante calor en su superficie, y que los mares estaban
cálidos y carboníferos; el aire desde luego estaría tan cargado de carbono que
ningún animal podía respirarlo y vivir.
Pero esas mismas condiciones favorecían notablemente el desarrollo
vegetal.
Esa vegetación
lujuriosa pasó a una condición algo parecida a la de los pantanos turbosos de
nuestro tiempo. Al precipitarse los
círculos a la tierra la cubrieron de capas de terreno y minerales y la presión
sobre la vegetación sumergida se aumentaba en proporción. De ahí resultaron nuestros depósitos
inmensos de carbón de piedra.
No es probable
que el sol y la luna alumbraran al mundo entonces como ahora. Pero estaban discernibles a pesar de la
espesa neblina y del aire carbonatado.
Era necesaria su luz para preparar la tierra para las formas más altas
de vida vegetal y animal que había de sustentar.
La palabra
“regir”o gobernar, tiene en el texto tanta importancia como “hizo”. Dios hizo que el sol rigiera el día y que la
luna rigiera la noche. Simbólicamente
la luna representa la Ley de Moisés, y el sol, el Nuevo Pacto o Convenio.
EL QUINTO DÍA O
ÉPOCA.
Las cualidades
carboníferas del agua y de la atmósfera fueron absorbidas por los organismos
cretáceos del mar que formaron grandes estratos de piedra de cal; y también por
la vegetación lujuriosa que se convirtió en carbón. De esa manera purificóse el aire lo suficiente para que pudiese
sostener vida animal. A esa época, por
lo tanto, pertenece el desarrollo de vida anfibia, tal como el cocodrilo y otros
animales que viven lo mismo en el agua que en la tierra. Las aves también son de ese periodo, y cerca
de su término aparecieron el elefante antediluviano y el perezoso.
El conflicto
entre la teoría evolucionaria y la Biblia ha sido amargo y severo y ha
ocasionado mucha fricción innecesaria.
La Biblia hace
referencia al hombre únicamente como creación directa y especial de Dios. El Génesis, con respecto a la demás creación
animal, favorece una teoría parecida a la de la Evolución Especializada. “Y dijo Dios: Produzcan las aguas reptil de ánima viviente y aves que vuelen
sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.” (Génesis
1:20-21). Este relato coincide
precisamente con los descubrimientos científicos -que la vida animal principió
en las aguas, que se extendió más tarde a las aves y luego a los animales de la
tierra.
Se han llevado
un chasco los que aceptaron la teoría de Darwin sin tratarla de probar. (1 Timoteo 6:20). Demostraciones recientes prueban que toda mezcla o injerto de
especies o clases aun cuando parezca obtener el resultado deseado, vuelve al
original en la tercera o cuarta generación, bien sea tratándose de plantas,
flores, frutas o animales.
Bajo la
supervisión divina las distintas especies de la creación fueron perfeccionadas
con una naturaleza fija, imposible de alterar definitivamente. Ni una palabra que pudiese indicar que el
hombre evolucionase de un ser de orden más bajo. La Biblia nos proporciona una base para nuestra fe “a fin de que
el hombre de Dios sea perfecto, estando cumplidamente instruido para toda buena
obra.”-2 Timoteo 3:17.
EL SEXTO DÍA O
ÉPOCA.
Al purificarse
el aire carbonatado, la vegetación volvióse menos lujuriosa. Los animales cambiaron
proporcionadamente. El elefante
antediluviano y el perezoso, de osamenta gigantesca, dieron lugar a las
especies más delicadas que hoy tenemos.
La gran superioridad del hombre sobre la demás creación animal explica
el cuidado especial que Dios ejerció al crearlo. El primer hombre, Adán, el tipo más alto de vida animal, fue
hecho a imagen y semejanza de Dios. Esa
semejanza a su Creador hállase en sus cualidades intelectuales y morales. Se nos hace difícil imaginar un ser así hoy,
por no haber una sola criatura humana absolutamente perfecta. “Por cuanto todos pecaron y están
destituidos de la gloria de Dios,”la gloria en que Adán fue creado. (Salmos 8:5). Sin duda alguna que todos necesitamos la Restitución.
Fue al término
del sexto Día, o sean aproximadamente cuarenta y dos mil años después que
principio la ordenación de la tierra, que Adán fue creado.
La imagen de
Dios, considerada bajo ese punto de vista, sería un ser humano perfectamente de
acuerdo con el Ser Infinito; una criatura libre de toda iniquidad e
injusticia. El pecado de Adán no fue a
consecuencia de su ignorancia como tampoco del deseo de hacer el mal. Cedió a una tentación que sus conocimientos
limitados acentuaron. Él sabía que el
hecho cometido encerraba una desobediencia a los mandatos de Dios, pero su responsabilidad no llegaba más allá.
Si tratamos de
figurarnos un hombre a imagen de Dios, instintivamente pensamos en “El Hombre
Cristo Jesús,” “santo, inocente, libre de mancha, apartado de los
pecadores”-como fue creado el primer hombre cuya justa condena vino Él a
levantar. -1 Cor. 15:22.
“Hagamos el hombre a nuestra semejanza; y que tenga
dominio.” El dominio absoluto de Adán sobre los animales inferiores corresponde
a la soberanía de Dios sobre todo el
universo. Los ángeles, aun cuando son
creados a imagen de Dios, no poseen dominio alguno sobre creaciones de orden
más bajo. Ese poder del hombre, perdido
a causa de su pecado, le será devuelto durante el reino del Mesías. -Hechos
3:19-21.
EL SÉPTIMO DÍA
O ÉPOCA.
La explicación
aquí presentada respecto a la creación está de acuerdo con las ideas sostenidas
por la mayoría de investigaciones de historia
bíblica. Vivimos en el séptimo
Día o época, que empezó al terminarse
el sexto en que Adán fue creado a imagen y semejanza de Dios. -Génesis 1:26,
27.
Al llegar a
este punto Jehová descansó de su obra, eso es, dejó de crear. Él sabía de antemano que el pecado sería
permitido y que tendría un efecto desastroso sobre la humanidad. Sabía además que vendría el Redentor
provisto por Él, y que ese Redentor escogería una compañía de creyentes que
llamaría su Desposada. Al Redentor y a
su Esposa piensa Jehová entregar el dominio de la tierra, sabiendo que bajo el
reino justo del Mesías la pobre humanidad logrará librarse de la esclavitud del
pecado y de la muerte, con tal de que rindan obediencia absoluta a su Rey.
Dios descansó
en el sentido que no hizo nada por
destruir el pecado ni elevar a la humanidad.
Esa obra grandiosa fue confiada a su Hijo, nuestro Redentor, que por
medio de su sacrificio rescató a la raza, y con su reino logrará borrar para
siempre las huellas de la muerte y del pecado.
La Iglesia, nueva creación de Dios, creada durante el periodo de
descanso, no pertenece a la tierra. -II Corintios 5:17, Hebreos 3:1; 4:1-4.
Según la cronología bíblica, seis mil años han
transcurrido desde la creación de Adán.
De ser así, los mil años del Reino del Mesías, el último milenio de los
siete del séptimo Día, está amaneciendo ya.
De acuerdo con
esta bellísima teoría, la obra del Mesías durante los mil años de su reino
pronto a ser inaugurado, terminará la creación en la tierra. La raza no sólo habrá vuelto a la perfección
humana sino que además de esa perfección poseerá el conocimiento del bien y del
mal, adquirido por medio de su triste y dolorosa experiencia. Mientras tanto la tierra se irá
embelleciendo y perfeccionando hasta llegar a ser un nuevo Paraíso. Esa perfección humana y terrestre fue
propiamente ejemplificada en el Edén donde el hombre, hecho a imagen de su
Creador, era un rey, un monarca absoluto.
LA CREACIÓN DE
NUESTRA MADRE EVA.
La creación de
Adán tuvo lugar en el sexto Día y la de
Eva parece haber sido en el principio del séptimo. Sea esto como fuere, la primera pareja fue creada aproximadamente
en el amanecer del séptimo que ya se está finalizando. Eva no fue sino una porción de Adán separada
de él con un fin especial: el de propagar una raza. Adán poseía en sí todas las cualidades comprendidas en una
naturaleza perfecta, incluyendo las que propiamente adornaron a su esposa cuando
fue separada de su lado. -Génesis 2:21-23; 1 Corintios 11:8.
Durante algún
tiempo estuvo Adán sólo en el Paraíso sin hallar en los animales ni en las aves
la compañía que su corazón anhelaba.
Eva fue su compañera, hueso de su hueso, carne de su carne. La diferencia que existía entre sus
naturalezas les hizo congeniar más, pues el uno completaba al otro, haciendo de
los dos uno solo. Las cualidades
femeninas que Adán en su perfección poseyera le fueron devueltas en la persona
de su esposa.
Adán, creado
para ser el padre de una raza, se incapacitó para darle vida perfecta. Jesús será el segundo Padre, el segundo
Adán, por cuya mediación vendrá la vida eterna. -1 Corintios 15:21.
Eva fue
asociada con Adán en el pecado y la desobediencia que culminaron en la
pena. De la misma manera la Iglesia, la
Desposada del Señor, una vez glorificada, heredará con Él el privilegio de
regenerar a la humanidad y restaurarla a la perfección perdida. Ésta será su misión bendita durante los mil
años del Reino del Mesías. -Romanos 8:17; S. Mateo 19:28.
La declaración
de Jesús es al afecto que los que obtienen una resurrección completa no
se casarán ni serán dados en matrimonio.
Como Adán en su perfección poseía las cualidades masculinas y femeninas,
así también la humanidad, al ser restaurada a la perfección original -a imagen
y semejanza de Dios- poseerá las cualidades propias de ambos sexos, o sea la
individualidad perfecta. La división de
los sexos no será por más tiempo necesaria, pues la población de la tierra será
suficiente.
-San Lucas
20:35-36.
LA EXPULSIÓN
DEL EDÉN.
La Palabra de
Dios es irrevocable, bien sea prometiendo la vida eterna o imponiendo la
sentencia de muerte. En Él no puede
haber variación ni sombra de mudanza.
La condena de muerte pronunciada por Jehová fue ejecutada, mas no
instantáneamente. Adán no cayó herido
por un rayo. Desde el mismo principio
Dios lo sabía todo y había ideado un plan para salvar a Adán, Eva y sus
hijos. Con ese fin vino Jesús, que
murió, “el Justo por los injustos.” Finalmente, como resultado de ese
sacrificio, la pena de muerte será abolida.
“No habrá más maldición; la muerte cesará; los suspiros, el llanto, el
dolor, dejarán de existir.”-Apocalipsis 22:3; 21:4, 5.
Todos habíamos
oído decir, y muchos lo creíamos, que la pena en que la desobediencia de Adán
le hizo incurrir fue el tormento eterno, y que toda su posteridad, excepción
hecha de un número reducido de Santos, tendría que sufrirlo de una manera o de
otra. Cuando nos dijeron que ésta era
la enseñanza de la Biblia lo creímos de buena fe sin tratar de probar ni de
desmentir semejante aserción. -Tesalonicenses 5:21.
Afirman las
Escrituras enfáticamente que “Los gajes del pecado son la muerte”. (
Romanos 6:23). “El alma que pecare, ésa
morirá.” La pena de muerte ha sido mantenida sobre Adán y su posteridad durante
seis mil años. Ha sido causa de
nuestras penas, de nuestros suspiros y lágrimas; ha tronchado nuestras
esperanzas, y hecho de la vida un verdadero fracaso. -Romanos 5:12; Ezequiel
18:4.
La condena de muerte
la pronunciada contra Adán como consta en el Génesis y en el Nuevo
Testamento. “Maldita sea la tierra por
tu causa; espinas y abrojos te producirá.
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra
de donde fuiste tomado; porque polvo eres y al polvo tornarás.” Esta es la
condena de la cual Jesús nos redimió cuando murió “el Justo por los injustos.”
De ella librará Él a toda la humanidad por medio de la resurrección de los
muertos. “Por medio del hombre vino la muerte
y por medio del hombre también viene la Resurrección de los muertos.”-I
Corintios 15:21.
EVA ENGAÑADA.
El Nuevo
Testamento confirma la historia del Génesis referente al engaño de Eva y a la
desobediencia de Adán a instigación de ella.
San Pablo dice claramente que Adán no fue engañado, y que por lo
tanto era mayor su responsabilidad. Las
Escrituras declaran unánimemente que fue la desobediencia de Adán lo que
atrajo sobre la humanidad entera la justa condena de Dios. Él fue el responsable. “Por tanto, de la manera que por medio de un
sólo hombre entró el pecado en el mundo, y por medio del pecado la muerte, así
la muerte pasó por todos los hombres.”
Aprovechándose
de la curiosidad de Eva, Satanás la tentó a la desobediencia. No creemos que la serpiente tuviese de
necesidad que hablar, pero que con su propia conducta la convenció que no
existía peligro alguno en hacer aquello que Jehová le había prometido.
Dios autorizó a
nuestros primeros padres a comer de todos los frutos del Paraíso con excepción
de uno: el del “Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.” Ése les fue vedado
durante tiempo para probar su lealtad.
Ellos tuvieron aviso oportuno que si comían del fruto de ese árbol
sufrirían la condena que el hecho aparejaba.
La serpiente comió de varios árboles y pareció muy aficionada a ése, el
único a ellos prohibido. Al observar
semejante conducta y el resultado tan opuesto a lo que ella naturalmente
esperara, Eva llegó a la conclusión que Dios les había vedado el mejor y más
deseable fruto del jardín. Por fin se
convenció que si Dios no quería que comiesen de ese árbol era para mantenerlos
en la ignorancia y evitar que supieran de todo como Él. Llevada del deseo de saber, cedió a la
tentación y comió.
Adán comprendió
lo grave de la conducta de su mujer; pensó en los días de soledad pasados en el
Edén antes de que ella viniera, y que ahora, al cumplirse la justa condena,
ella le sería quitada, dejándolo de nuevo solitario y triste. Fue más de lo que su corazón amante supo
resistir, y así, desesperado al comprender cuán incapaz era de salvarla, lo
arriesgó todo por quedarse con ella. Su
muerte fue un lento suicidio; estuvo muriendo, poco a poco, durante 930 años.
ORGULLO-CELOS-CÓLERA-HOMICIDIO.
Ningún hijo
tuvieron Adán y Eva en el Paraíso.
Trabajaron, comiendo su pan con el sudor de su frente mucho tiempo antes
de que su primogénito naciera. Sin duda
alguna que el carácter de éste desde antes de nacer, llevaba impreso algo de la
amargura y tristeza que sus padres, en su vida azarosa, sintieran. La vida edénica había sido sumamente
dichosa, y el contraste era, por lo menos, doloroso. Sus mutuas censuras, el resentimiento que sus corazones abrigaban
contra su Creador, la inconformidad con la vida que disfrutaban, todo se avino
para dotar a ese hijo de una índole celosa y egoísta.
Tuvieron
algunas hijas y luego otro hijo -Abel- de carácter diametralmente opuesto al de
Caín, su hermano. Las experiencias de
la vida y la presencia de los hijos habían ablandado y consolado los corazones
de los padres. Se acordaban de la
bendita Promesa: “La Simiente de la
mujer quebrará la cabeza de la serpiente,”y a la vista del segundo hijo, de
carácter apacible y sumiso, renació la esperanza. Si los padres de ahora comprendiesen hasta qué punto ellos son
los responsables de los característicos que adornan o afean a sus hijos,
¡cuánto cuidado no emplearían en dotarles de caracteres sanos y nobles,
infiltrando en ellos sentimientos de justicia, reverencia y dulzura!
Transcurridos
los años, los dos hijos, Caín y Abel, soñaron con la restauración de la dicha
perdida implicada en la Promesa de la Simiente de la mujer, y se presentaron
ante Dios con ofrendas para su aceptación.
La de vida animal que presentó Abel fue aceptada porque ejemplificó la
necesidad del sacrificio de Jesús como
base de reconciliación y perdón de pecados.
Al rechazar la ofrenda de Caín, Dios indicó claramente que el perdón de
pecados no es posible sin el derramamiento de sangre. Caín, en obediencia a la voluntad divina, debió haber sacrificado
un animal, más, altanero y rebelde, abrigó en su corazón al odio; se enceló, y
del tal modo encolerizóse que llegó a cometer un homicidio.
Dice San Pablo
que la sangre de Abel clama por justicia contra Caín. Pero la sangre bendita de Jesucristo pide para el pecador
misericordia y compasión.
ABEL, EL PRIMER
MÁRTIR.
La expresión
“mártir”significa “testigo”y tiene referencia especial a los que, aun a costa
de la vida, muestran una fidelidad a toda prueba al Señor y a su causa. A Abel le correspondió la distinción de ser
el mártir de Dios. Es una cosa notable
que casi todos los mártires han sufrido a mano de sus hermanos en la fe. Los judíos, copartícipes con Jesús de las
preciosas promesas, hermanos suyos, fueron sus más incansables perseguidores.
-San Juan 16:2, 3.
De idéntica
manera durante la Edad Evangélica los cristianos han sido martirizados por
hermanos que llevaban el mismo honrosísimo título. Las Escrituras, anunciando que así había de ser, dicen por medio
del profeta Isaías (66:5): “Vuestros
hermanos que os odian y que os han echado fuera a causa de mi nombre dicen:
¡Sea glorificado Jehová! mas Él aparecerá para gloria vuestra y ellos serán
avergonzados.”
Nada se hizo
por librar a la humanidad del dominio del pecado y de la muerte hasta que Dios
mandó a su Hijo a ser su Redentor, y a Jesús le fue preciso sufrir la pena de
muerte, -morir, el Justo por los injustos- para obtener el derecho de
rescatarla de la condena impuesta por la Justicia Divina. Durante esos cuatro mil años, de tiempo en
tiempo fueron dadas vagas promesas, pero quedaron sin cumplimiento hasta que
apareció nuestro Señor. Aun así, esas
promesas no eran sino para la raza judáica.
Las demás naciones, llamadas los gentiles, no recibieron promesa ni
esperanza de ninguna especie. Eran
pecadores condenados sin medio alguno de entrar en relación con Jehová. Como dice San Pablo: “Recordaos que en aquel tiempo estábais sin
Cristo, estando extrañados de la ciudadanía de Israel, y extranjeros con
respecto a los pactos de la promesa; no teniendo esperanza, y estando sin Dios
en el mundo.”-Efesos 2:12.
Por seis mil
años, según San Pablo, hemos tenido un reinado de pecado y muerte. Los cristianos seguimos pidiendo al
Todopoderoso que haga llegar el Día del Mesías en que será incapacitado
Satanás, Día cuyas innumerables bendiciones suplirán al pecado, las penas y la
muerte. -Apocalipsis 21:4.
EL DESPERTAR DE
LA TRISTEZA.
La primera
muerte acaecida en la familia de Adán debe haber sido una dolorosa
revelación. Su única esperanza, basada
en la promesa que la Simiente de la mujer quebraría la cabeza de la serpiente,
parecía no tener cumplimiento. Poco
después nació Set, cuyo nombre indica que sus padres esperaban hallar en él al
hombre prometido por Jehová, sin comprender que el Prometido sería el Mesías,
que vendría mucho más tarde, y de cuya obra redentora el mundo aún está en
espera.
Hablamos de la
muerte de Abel como de la primera muerte, pero no debemos olvidar que
desde el punto de vista de Jehová, Adán y sus hijos estaban muertos ya, y que a
nadie le será posible obtener vida eterna sino por medio del Redentor y de su
obra de reconciliación.
Hoy en día la
población del mundo consta de mil seiscientos millones, y de éstos mueren
noventa mil diariamente.
Afortunadamente para nosotros, no podemos apreciar
hondamente las dificultades y tristezas de los demás, pues cada individuo tiene
su cuota correspondiente de pesares.
La única
verdadera esperanza, la sola alegría sana, la paz que engendra una seguridad
absoluta, ésas tienen su origen únicamente en la Promesa Divina que el día no
está muy lejano en que la tristeza, el llanto y la muerte habrán desaparecido
para siempre. El Reino del Mesías
vencerá al Pecado y a la Muerte, y la voluntad de Dios se hará en la tierra
como hoy se hace en el cielo. -San Mateo 6:9-10.
Nuestras
propias experiencias con el pecado y sus tristísimos resultados debían hacernos
compasivos y generosos, dispuestos siempre a aliviar el dolor en todas sus
manifestaciones, y resueltos a no añadir nada al peso enorme de penas que
abruma ya al mundo. Jesús hace vibrar
esa cuerda de simpatía cuando dice:
“¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os daré
descanso!” No hay descanso verdadero para los de corazón fatigado sino en unión
estrecha con su Señor.
LOS ÁNGELES
MATERIALIZADOS.
Mucho antes de
la creación del hombre fueron creados los ángeles, mas el pecado no se
conocía. El pecado tuvo su principio en
el Edén, según la Biblia. Lucifer, un
ángel de categoría elevada, hacía tiempo que ocultaba en su corazón deseos
ambiciosos. De presentarse una ocasión
oportuna él había de mostrar a Dios y a los ángeles sus grandes
propósitos. Su ambición se expresa de
la siguiente manera por boca del profeta:
“¡Al cielo subiré; sobre las estrellas (ángeles) de Dios ensalzaré mi
trono; seré semejante al Altísimo!” Al contemplar a la pareja humana en toda su
inocente belleza, pensó en llevar a término sus designios. Ellos constituían un nuevo orden de la
creación, a semejanza e imagen moral de su Creador. Poseían el poder de procrear su especie, poder que ningún ángel
poseía. Sus descendientes llenarían
toda la tierra; estarían todos sometidos a él
y por medio de ellos lograría coronar con el éxito sus sueños de
gloria. De ese modo Lucifer
convirtióse en Satanás, eso es, en un enemigo de Dios. -Isaías 14:12-14.
Todos los
ángeles del cielo se asombraron. Por
vez primera hubo quien se rebelase contra el Todopoderoso. Y cuando no recibió el rebelde castigo
alguno, los ángeles ser preguntaban ansiosamente si Dios sería capaz de llevar
a cumplimiento sus propias leyes.
Transcurrieron los siglos; la raza humana decaía notablemente en
vitalidad y belleza; la pena impuesta: “Muriéndote morirás,”se iba realizando
lentamente.
Los ángeles
poseían el poder de materializarse.
Aparecían en una forma parecida a la de los seres humanos. La Biblia prueba este aserto. (Génesis 18). A ellos les fue dado el poder de asociarse a la raza humana para
ver lo que podían hacer por restaurarla a su primitiva perfección. -Hebreos
2:5.
En el Génesis
(6:2-5) se dice: “Viendo los hijos de
Dios que eran muy hermosas hijas de los hombres, se tomaron mujeres de entre
todas aquellas que escogieron.” De esta manera los ángeles engendraron una raza
nueva, distinta a la de Adán. La
historia bíblica dice que sus descendientes fueron gigantes, -hombres de
renombre- que llenaron la tierra de violencia.
LA PREPARACIÓN
DEL ARCA.
La conducta
desleal de los ángeles continuó aparentemente por espacio de siglos sin que
Dios empleara su poder omnipotente en contra de ellos. Todos fueron de ese modo probados, y muchos
entre ellos “fueron desobedientes en los tiempos de Noé.”
(I Pedro 3:20).
La familia de
Noé tuvo la distinción de ser la única excepción entre toda la población de la
tierra. “Noé era perfecto en su
generación,”eso es, él era de raza adámica, sin mezclamiento alguno con los
ángeles. (Génesis 6:9). La familia de Noé incluía, por lo tanto,
todos los no contaminados, que fueron ocho personas solamente. Ellos, por mandato divino, construyeron el
Arca, y de ese modo atestiguaron al mundo la intención divina respecto al
Diluvio.
Las prédicas de
Noé en que anunciaba el juicio divino en forma de un diluvio parecían, por lo
menos, ridículas, pues hasta entonces no había siquiera llovido. El último de los círculos que rodeaban a la
tierra consistía únicamente de agua.
Por centenares de años se había extendido sobre el firmamento como un
dosel inmenso. Toda la tierra semejaba
un gran invernadero que, sin cambios radicales de temperatura, y sin tormentas
atmosféricas de ningún género, gozaba de una primavera perpétua. De aquella época dice el Génesis (2:5), que
“Dios aún no había hecho llover sobre la tierra.”
Vino el Diluvio
-“Y fueron rotas todas las fuentes del gran abismo”-pabellón. El quebrantamiento del dosel o pabellón de
aguas precipitó en la vecindad de los polos innumerables toneladas de agua,
formando oleajes tremendos que inundaron la tierra, de ese modo ahondando los
mares y pronunciando más aún las alturas.
Se supone que
Armenia fue la cuna del mundo, y en ese país, según los geólogos, hubo una
época en que la tierra no era sino un lago viscoso de aguas estancadas. La teoría está probada por los depósitos
aluviales de esa sección. Fue aquí que
el Arca flotó, y que, guiada por mano divina, descansó sobre el monte Ararat
con su carga preciosa que había de llenar y repoblar al mundo.
LA DESTRUCCIÓN
DE LOS NEFILIM.
La historia de
la caída de los ángeles de la categoría de Hijos de Dios a la de demonios
manifiesta la justicia divina en permitir que un diluvio borrara de la faz de
la tierra a todos sus habitantes menos Noé y su familia -los únicos que en
medio de tanta degeneración se mantuvieron limpios. Desde el principio Dios no pensó tratar más que con Adán y su
raza. Los hijos gigantes de los ángeles
(los Néfilim), no obtuvieron de Jehová el derecho de vida sino que vivieron en
oposición a su voluntad y no tendrán una resurrección. Adán y su posteridad, por el contrario,
fueron redimidos por Jesús cuya muerte les garantiza una resurrección y con
ella el derecho a la vida eterna.
Después del
Diluvio los ángeles-demonios volvieron a ser espíritus, dejando la forma que
habían adoptado para llevar a cabo sus deseos.
San Pedro y San Judas dicen qué castigo se les impuso: “Dios no perdonó a los ángeles cuando
pecaron sino que los encerró en abismos de tinieblas siendo guardados así para
el juicio del gran día.”-II Pedro 2:4; S. Judas 6.
Las libertades
de los ángeles caídos fueron restringidas.
Ya no tienen el poder de emplear sus decepciones a la luz del día ni de
materializarse como antes. Mas fijáos
en que dice hasta aquel día, de modo que cuando llegue el día de
la ira y revelación del justo juicio de Dios, a ellos les será permitida la
encarnación, y serán factores temibles en la contienda.
Los ángeles
caídos fueron confinados en el Tártaro, o sea la atmósfera rodeando a la
tierra, y Satanás, un ángel-querube de categoría superior, lleva el título de
Príncipe de los demonios. No habitan en
un sitio lejano donde preparan fuegos para atormentar a la humanidad
desgraciada, sino que se mantienen tan cerca de nosotros como les sea
posible. Como aún no se les permite
materializarse, procuran posesionarse de sus víctimas por medio de la
clarividencia, etc. Si todos conocieran
su verdadera procedencia, ¡cómo resistirían su malévola influencia! Con el propósito de engañar mejor esos
ángeles caídos personifican a los muertos y se valen de personas dominadas por
ellos, llamados “médiums espiritistas”para comunicarse con los vivos.
EL FIN DE
AQUELLA EDAD.
Se usa con
frecuencia en las Escrituras la expresión “Fin del mundo.” San Pedro dice que
el Diluvio fue el fin del mundo, pero esto no quiere decir que la tierra dejó
de existir en aquella época. Un mundo nuevo
-un nuevo orden de cosas- fue inaugurado.
Esta idea está de acuerdo absoluto con el griego, correctamente
traducido. Nuestra versión corriente
da, desgraciadamente, un concepto erróneo del pensamiento original. En vez de fin del mundo debía leerse fin
de la edad, que es mucho más correcto.
Pueden las
edades sucederse, mas “la tierra perdura para siempre.” “Dios no la formó en
vano; la hizo para que fuese habitada.” Hasta ahora la tierra no ha sido
enteramente habitable, y en el sentido más completo, aún no ha sido habitada. El propósito del Reino del Mesías será
volver glorioso el estrado de los pies de Jehová, y convertir la tierra en
habitación apropiada para los seres perfectos que habrán de vivir en ella.
Bajo el nuevo
orden que principió con Noé y su familia, Dios permite a la humanidad labrar
sus propios destinos sin la intervención divina más que en los casos
extremos. Los deja que aprendan las
lecciones que enseña la experiencia y él, mientras tanto, lleva a término su
gran Plan del cual la Redención es el centro y el Reino del Mesías la
circunferencia. Ese Plan tiene por
objeto el recobro de la raza humana de la degradación en que se halla
sumida-Romanos 5:12-14.
El tiempo
empleado en el desarrollo de los designios divinos parece desde el punto de
vista humano, excesivamente prolongado, mas no así a los ojos de Jehová, pues
recordamos que “un solo día es para con el Señor como mil años, y mil años como
un solo día.” Durante seis de esos plazos de mil años Jehová ha descansado de
su obra o desistido de inmiscuirse en los asuntos del mundo. En ese tiempo el pecado ha sido permitido
porque en su Plan misericordioso Dios había preparado el remedio: ya viene el
Redentor, el Mesías prometido, a restaurar a los obedientes y sumisos de la
humanidad entera la gloria que Adán heredara, y que a causa de su desobediencia
se vio obligado a renunciar. -Hechos 3:19-22; 2 Pedro 3:8.
EL ARCO IRIS-LA
PROMESA.
Cuando Noé y su
familia salieron del Arca mostraron su reconocimiento a Jehová por medio de un
sacrificio, y Dios les prometió con el bellísimo lenguaje de colores del primer
arco-iris, que jamás sería el mundo destruido por otro diluvio semejante. Fue el primero, por la sencilla razón que
hasta entonces no había llovido.
Además, los rayos del sol no penetraban directamente hasta la tierra
sino a través del dosel neblinoso, a modo de invernadero.
Muchos cambios
sucedieron a la desaparición del pabellón de aguas -fuertes lluvias,
tempestades, secas, tormentas eléctricas y ciclones, con cambios repentinos de
temperatura. Esas cosas bajo el dosel
protector no eran posibles. A esto
mismo debió Noé su inesperada embriaguez, pues hasta entonces el jugo de las
uvas no se había fermentado, de manera que el patriarca desconocía sus efectos
embriagadores.
Hay pruebas
eficientes de que el clima sufrió una
transformación casi instantánea. En los
campos helados de Siberia hallaron una cabra líbica sepultada bajo el
hielo. Tenía hierba verde en el
estómago, prueba concluyente que fue en el acto de comer que la sorprendió la
muerte. Asimismo un mastodonte fue
encontrado hundido en el hielo con alimento entre los dientes. Queda demostrado pues, que la temperatura de
los polos era tan uniforme como la de las zonas templadas y que un cambio tan
repentino no pudo atribuirse más que al rompimiento del pabellón de aguas. Los grandes ventisqueros y las regiones
heladas que fueron de ese modo formados en la vecindad de los polos han
sobrevivido a la acción de los siglos.
El agua no se congeló toda, sino que a semejanza de una gran marejada
avanzó, dejando a su paso innumerables peñascos y ventisqueros por toda la
América del Norte y por una gran parte de Europa, donde sus huellas han sido
descubiertas por la ciencia. El empuje
de las aguas al abrirse paso entre las montañas debió ser tremendo, y los efectos
están aún visibles. Las corrientes
ecuatoriales, las del Golfo y del Japón, han hecho mucho por reducir la
expansión helada de las regiones polares.
LOS SEMIDIOSES
DE EGIPTO.
Largo tiempo
han ponderado los eruditos acerca de la causa u origen de la Mitología
Griega. Sin buscar más allá de la
Palabra de Dios vemos que los ángeles que materializaron antes del Diluvio
fueron los dioses mitológicos, y que sus descendientes, los gigantes, fueron
los semidioses. Bien puede esto ser
motivo de seria consideración de parte de las personas de inteligencia
reflexiva.
Los egiptólogos
han hecho hallazgos asombrosos en los sepulcros de los Faraones. Tablas históricas se han hallado que trazan
la historia de los Faraones desde Adán -el primer Faraón. Pero esas tablas muestran tantas más
generaciones que la Biblia que los egiptólogos pierden toda fe en el
Génesis. ¡Se vuelven contra la Biblia,
se aficionan a la alta crítica y se agarran de unas tablas egipcias para
salvarse del naufragio de la incredulidad!
Confiesan, no obstante, que esas tablas varían y que se
contradicen. Es cosa admitida que la
más correcta es la Tabla Abydos, hallada en el sepulcro de Setí Primero, que fue probablemente el Faraón a
quien el Patriarca José sirvió en calidad de Primer Ministro, y cuya muerte se
supone acaeciera unos ciento veinte años antes del nacimiento de Moisés.
Los críticos
juzgan que esa Tabla sea un tanto defectuosa por el hecho de ser más corta que
las otras de igual índole. Esto no
obstante, el Faraón Setí Primero la conservó con cuidado sumo. Hizo que profundizaran sesenta pies en la
roca sólida y en el fondo de la excavación los obreros hicieron una escalera en
que grabaron la Tabla Abydos, de la cual una copia fiel se encuentra en el
Museo Inglés. Con bastante dificultad
hemos conseguido una fotografía de ella que tenemos el placer en
presentar. Nuestro objeto es probar que
esta Tabla, la más correcta y la mejor de las Tablas egipcias, corrobora la
historia del Génesis.
La lista de los
Faraones que contiene es mucho más corta que las otras, porque ha eliminado a
los dioses y semidioses. Es un record
completo de los jefes de la raza humana hasta el mismo Adán. Además, las omisiones ocurren precisamente
donde debían ocurrir, en la época del diluvio.
ADÁN (MENA) EL
PRIMER FARAÓN.
La Tabla
Abydos, de acuerdo con el Génesis, está corroborada por los historiadores
egipcios, Herodoto y Maneto. Muestra a
Adán como el primer Faraón y a Noé como el vigésimo, y los diez y ocho que
median entre ellos corresponden exactamente al Génesis. La esposa de Mena se llamaba Shesh
-en el hebreo, Isha, que significa mujer. Su primogénito fue el segundo Faraón -Teta-Khent,
según el griego, que quiere decir “el culpable”y es en el hebreo Kanighi;
en el latín Athos; en español Caín. La Tabla que representa a Abel lo hace aparecer como “el sumiso.”
La Tabla Abydos
muestra el mismo orden genealógico que Moisés en el Génesis (4-6), donde nombra
primero la genealogía de Caín hasta llegar a Jabal que era Kakan. Por entonces fue que los dioses y semidioses
empezaron a llenar de violencia la tierra.
La lista de Setí omite los nombres de éstos. Todos los semidioses fueron destruidos en el Diluvio. Luego aparece Noé con un título real, pero
como no era de la familia de Caín, la Tabla Abydos torna a la historia de Abel
y Set y a los descendientes del último (sin título), según están anotados en el
Génesis, hasta legar a Noé. Todos
éstos, como Faraones, tienen sus óvalos reales, pero sin título o
superscrito. Después Noé (Nofru), el
Faraón vigésimo, la línea genealógica nombra a Cam (Chamu Chufu). La existencia de los otros hijos de Noé se
ignora, y con razón, pues Jafet y Sem fueron a Europa y Asia, y Cam únicamente
fue a Egipto. Así, de ese modo, los
mismos jeroglíficos que parecían contradecir a la Biblia, la vindican.
“Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los
egipcios”. Era profeta de Jehová, así
llamado por el mismo Jesús. Mediaron
dos mil años entre Adán y Moisés, mas la historia está muy bien enlazada.
Adán Matusalem Sem
Isaac Leví Amram Moisés
De acuerdo con
la escala, estas líneas indican que los intermediarios fueron contemporáneos
uno de otro, por cierto número de años.
Vivieron 930, 969, 600, 180, 137, 137 y 120 años respectivamente. Los periodos que traslaparon son 243, 68,
50, 40 58 y 31 años.
LA TORRE DE
BABEL.
Años después
del Diluvio la tierra se hallaba de nuevo poblada. La historia narrada por Noé y los suyos estaba ya casi olvidada,
y el arco de la Promesa había dejado de tener tanta importancia. Habiendo perdido en gran parte la fe y
confianza en Dios, la gente empezó la edificación de la Torre de Babel que, a
pesar de los que pudiera hacer Dios, les habría de salvar en caso de otro
Diluvio como aquel que había azotado a la tierra. ¡Cuán poco comprendían de la majestad, poder y sabiduría de Dios! Las Escrituras condenan enfáticamente esa
falta de fe entre los cristianos que da lugar a tantos y tan diversos ensayos
para la protección de sus personas e intereses sin contar para nada con el
Hacedor Todopoderoso y su Plan Divino.
Vivimos en una época desprovista de fe en Dios y en sus preciosísimas
promesas, hasta un grado alarmante.
Dio fin Jehová
a tan presuntuosa empresa confundiendo la lengua de la población, de modo que
no pudieron cooperar en la construcción del edificio, y los esparció a partes
distantes. Las Biblia, haciendo
referencia a esto dice que “fijó sus tiempos señalados, y los términos de su
habitación; para que buscasen a Dios si acaso palpando a tiento le
hallasen.”
La diversidad
de idiomas es una de las cosas más extrañas del mundo; es una barrera eficaz
para evitar que la humanidad se una en cualquier empresa pecaminosa o
egoísta. Ha hecho mucho por retardar el
gran Día de la ira de Dios.
Ahora se están
demoliendo esas barreras, y vemos que la tendencia general es hacia la
federación o unión, para aumento de fuerzas.
Las corporaciones y las grandes ligas obreras tuvieron por cuna el deseo
egoísta de la protección personal. ¡El
despertar de la inteligencia en las masas y el uso tentativo de una lengua
común hacen temblar los tronos de los reyes!
De haber sido quitadas esas barreras dos mil años há, los mismos
acontecimientos habrían sobrevenido, con anterioridad al tiempo prefijado por
el Supremo Hacedor, en cuya mano la tierra se prepara para el Reino,
desbordante de bendiciones, del glorioso Mesías.
ABRAHAM, EL
AMIGO DE DIOS.
Abraham
respondió a la invitación de Jehová, y dejó su país para peregrinar en la
tierra de Canaán. Por la gran fe y
confianza que de esa manera mostró, Dios le llamó su Amigo. Su obediencia le valió ser el heredero de la
Promesa al efecto que en su simiente serían bendecidas todas las naciones de la
tierra. Explica San Pablo (Gálatas,
4:23, 24), de qué manera Sara, la esposa de Abraham, representaba ese Pacto o
Convenio. La esterilidad de Sara
simbolizó la aparente tardanza del Señor en venir, en cumplimiento de ese
Pacto; Isaac correspondío al Mesías, Heredero de la Promesa; la esposa de
Isaac, Rebeca, representaba a los Elegidos, la Desposada del Señor que habrá de
compartir con Él su herencia. -2 Timoteo 3:12.
Continúa San
Pablo diciendo que el Pacto de la Ley hecho con los israelitas en el Sinaí fue
representado por Agar, y la nación misma, por Ismael. (Gálatas 4:25). Al nacer
Isaac, Agar y su hijo fueron abandonados, echados fuera, al desierto, donde se
vieron a punto de morir. Asimismo la
nación judáica ha sido abandonada por Jehová durante 18 siglos y hoy se halla
pronta a perecer; mas así como el ángel de Dios indicó el manantial de agua donde
el niño refrescó su garganta sedienta, la Biblia muestra a los judíos un pozo
de agua fresca; sus esperanzas reviven, y ya tornan sus tristes ojos hacia el
Sión de sus sueños.
El sacrificio
de Isaac simbolizó el de Cristo, cuya muerte era necesaria antes de que pudiera
recibir su herencia como Simiente Espiritual de Abraham, con poder omnipotente
para bendecir al mundo.
El Siervo que
fue enviado a escoger una esposa para Isaac, simboliza bellamente la misión del
Espíritu Santo de llamar a la Iglesia a que sea la Desposada del Señor.
El regreso de
Rebeca con Eliezer representa el viaje de la Iglesia a través de la Edad
Evangélica al encuentro del Esposo prometido que la recibirá en su segundo
Advenimiento. Abraham simbolizó a Dios
cuya Promesa garantiza al mundo innumerables bendiciones. Esa Promesa ha sido por unos treinta y cinco
siglos, la esperanza única de Israel. -Gálatas 3:29.
LA DESTRUCCIÓN
DE SODOMA.
Los de Sodoma
poseían una vega riquísima, de tierras tan fértiles que parecían desmentir la
eficacia de la maldición de Jehová.
Condiciones tan favorables engendraron deseos egoístas que a su vez
dieron lugar a lo que las Escrituras llaman “la soberbia, la hartura de pan y
el reposo que tenía ella y sus hijas; no apoyaba la mano del pobre, y
cometieron lo que era abominable delante de mí; por lo cual yo las quité de
delante de mí conforme a lo que ví.”-Ezequiel 16:49-50.
Dios hizo un
ejemplo de los Sodomitas, castigando su pecado con la muerte, mas no
con el tormento eterno. Jesucristo
declara: “Llovió fuego y azufre desde
el cielo y los destruyó a todos.”-Lucas 17:29.
Que no
perecieron para siempre, y que la misericordiosa provisión hecha para los
pecadores por medio de Cristo incluye hasta los Sodomitas, es cosa que la
Biblia firmemente establece. El profeta
Ezequiel, y Jesús mismo, manifiestan que durante el reino del Mesías, éste dará
a todos los que no poseyeran conocimientos suficientes para ser sometidos a
juicio, amplias oportunidades de conocer a Dios y probar su lealtad a los
principios del bien.
Declaró Jesús
que en la época gloriosa de su Reino sería más tolerable para los Sodomitas que
para las gentes que en su Primer Advenimiento escucharan sus prédicas y
rehusaron darles crédito. Oíd sus
propias palabras respecto a esto: “¡Ay
de tí, Corazín! ¡Ay de ti, Bethasida! ¡Tú también, Capernaum! porque si se hubieran hecho en ellas los
milagros que han sido hechos en vosotras, ya há mucho que se hubieran
arrepentido en cilicio y ceniza. Pero
os digo que será más tolerable para Tiro y Sidón... y para la tierra de Sodoma
en el día del juicio que para vosotras.”-San Mateo 10:15; 11:21-24.
La profecía de
Ezequiel (16:49-61) no puede ser más explícita. Después de asegurar a los israelitas que Dios les reserva la
Restitución de lo perdido acompañada de bendiciones múltiples, añade que los
Sodomitas serán favorecidos por Jehová al propio tiempo -bajo el nuevo
Convenio, durante el Reino del Mesías.
MELQUISEDEC,
SACERDOTE Y REY.
Melquisedec fue
sacerdote de Dios, y al mismo tiempo rey de Salem, que significa paz. Abraham le pagó tributo. El Salmista profetizó que el Mesías sería un
sacerdote del orden de Melquisedec para siempre jamás. -Salmos 110:4.
Los judíos
perdieron de vista esta profecía, y creyeron que todo lo de orden sacerdotal
había de cumplirse por medio del sacerdocio de Aarón que en realidad no fue
sino simbólico del verdadero. Ellos, en
expectación de un Reino Mesiánico lleno de gloria, no pudieron comprender ni
apreciar la obra de reconciliación hecha por Jesús como Sacerdote
reconciliador.
No
comprendieron que el Mesías sería compuesto de muchos miembros. Jesucristo es la Cabeza, y la Iglesia
Elegida forma el Cuerpo del Sacerdote simbolizado por Melquisedec. Todo cristiano siente vivísimo interés en el
Reino del Mesías, y en pensar que para ser miembro de aquel Sacerdocio Real y
participar con Jesucristo de sus glorias es preciso sacrificar como Él, toda
ambición y anhelo mundano. -Romanos 12:1.
La declaración
que Melquisedec no tenía padre ni madre, principio ni fin de años, ha sido un
enigma para los investigadores de la Biblia hasta hace poco, cuando llegaron a
esta conclusión razonable: no tenía padre ni madre en el sacerdocio, eso es, no
fue sacerdote por herencia. No tuvo
principio de días ni fin de años por cuanto no se registró el comienzo de su
sacerdocio ni se proveyó sucesor alguno.
En estos detalles se parecía al Mesías. -Hebreos 7:1-4.
Se supone que
Melquisedec era uno de los Reyes Pastores que invadieron al Egipto y
construyeron la gran Pirámide que ocupa doce acres y es conocida como una de
las siete maravillas del mundo. Fue
construida aproximadamente, en el año 2170 A.C. Los astrónomos dicen que sus medidas indican la duración del año,
el peso de la tierra, la distancia de al tierra al sol, etc. Sus pasajes interiores representan la
historia humana; los que van hacia abajo, el curso del pecado y de la muerte;
los que van hacia arriba -la Dispensación de la Ley, la Edad Evangélica, el
Reino glorioso de la Iglesia y la Restitución Humana.
LA ADVERSIDAD Y
LA RESTITUCIÓN DE JOB.
La historia de
Job, profeta de Uz, y contemporáneo de Abraham y Melquisedec, contiene muchas
cosas en extremo interesantes. Y no tan
sólo la historia de por sí sino el significado simbólico nos interesa
sobremanera cuando vemos que las experiencias de Job representan la caída de la
humanidad y la restauración de todo lo perdido.
Job poseía
riquezas, honores y prosperidad. Fue de
repente sumido en inesperadas desgracias.
La casa donde sus hijos celebraban el natalicio de uno de ellos fue
destruida por un rayo que les ocasionó la muerte. Luego perdió su ganado: las ovejas, los burros, las cabras y los
camellos. Tantas penas quebrantaron su
salud, y se llenó de úlceras y tumores dolorosos. A esta calamidad siguió la pérdida de sus amistades que
convinieron en que estaba maldito de Dios.
Hasta su propia mujer volvióse en su contra diciendo: “¡Eres maldito por Jehová y ojalá te
murieras!” El pobre Job deseaba lo mismo y rogaba a Dios: “¡Quién diera que me encubrieses en la
sepultura (sheol) hasta que calme tu ira, que me pusieras plazo para acordarte
de mí!” al tiempo de la resurrección. .
{ Job 14:13} El Mesías cumplirá esta profecía.
La pérdida de
sus amistades, de la salud y de las riquezas que poseyera, enseñó a Job una
lección inolvidable. De la misma manera
la pobre humanidad aprende la necesidad de protección y apoyo de parte del
Creador, tan amable como omnipotente.
Dios le devolvió
a Job todo cuanto hubiese perdido. Tuvo
el mismo número de hijos que se le habían muerto, y doble cantidad de riquezas
y ganado. De acuerdo con la Biblia las
experiencias de Job parecen ser proféticas de las de la humanidad: la maldición
de la muerte y del pecado que tantas penas ocasiona, será levantada; las
bendiciones de Jehová lloverán sobre el mundo, devolviendo a los muertos la
vida, y aumentando doblemente las bellezas de la tierra. Esta idea está ejemplificada en el Año del
Jubileo en que las deudas todas se cancelaban y la gente recibía de nuevo sus
antiguas posesiones. El Jubileo
simbolizó los Tiempos de la Restitución. -Hechos 3:19-23.
REBECA
REQUERIDA PARA ESPOSA DE ISAAC.
Es opinión
general entre los que hayan estudiado el asunto, que Isaac representaba a
Cristo. Abraham ofreció a su hijo,
heredero de la Promesa, en holocausto; Jehová dio al suyo, a su hijo único, en
sacrificio, para que pudiera redimir a la humanidad; Abraham, en figura, recibió
a su hijo de la muerte, y Dios recibió a Jesús de los brazos de la muerte
actual.
La mujer de
Isaac representa simbólicamente la Desposada de Cristo en su Segundo
Advenimiento. La correspondencia entre
las dos es asombrosa. De ser Isaac
típico del Señor, su padre, Abraham, lo será de Jehová, y la obra de selección
hecha por el Espíritu Santo, o sea el Espíritu de la Verdad, será representada
por el siervo Eliezer que fue a escoger, por mandato de Abraham, una esposa
para su hijo.
Las costumbres
del tiempo antiguo diferenciaban notablemente de las nuestras. Fue intención de Jehová que las costumbres
judáicas sirvieran como ilustraciones de cosas espirituales. En vez de elegir a su propia mujer, Isaac
esperó que su padre mandase al siervo Eliezer a buscarla. Con esto se termina la comparación entre las
dos, que Jesús mismo confirmó diciendo:
“Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le atrajere.”-San
Juan 6:44.
Rebeca se halló
junto a las ovejas, dándoles de beber; así mismo los que son llamados a este
alto puesto se encuentran casi siempre, no en compañía de lobos, sino entre las
ovejas del Señor, y cerca de la Santa Biblia, ansiosos de tomar del Agua de la
Vida.
Rebeca, como ya
dijimos, daba agua a las ovejas. La
encontró Eliezer sirviendo al rebaño, pero también dispuesta a abrevar a los
camellos del extranjero. Esa actitud
humilde, expresiva del deseo de hacer el bien, es cualidad casi indispensable
de los que Dios escoge para ser la Desposada de su Hijo.
La bendición
nupcial que recibió Rebeca fue: “Sé tú
la madre de miles de millones.” (Génesis 24:60). Esto parece indicar que la Rebeca simbólica -la Iglesia-será madre regeneradora de los millones de la
raza humana de la misma manera que el Redentor glorioso será su Padre, “el
Padre del siglo eterno.”-Isaías 9:6.
SUEÑA JOB CON
UNA ESCALERA EXTRAÑA.
A pesar de lo
que puedan decir los escritores del mundo en contra de Jacob, los que fueron
inspirados por Jehová dicen mucho en su favor.
Jacob fue el heredero
reconocido del Pacto que hizo Jehová con su abuelo Abraham. La sabiduría divina indicó que las
bendiciones vendrían por medio de Isaac y no por medio de Ismael. -Génesis
21:12.
Dice San Pablo
que Dios ya había hecho la selección antes de que nacieran Esaú y su
hermano. Fue la voluntad divina que la
bendición viniera por medio de Abraham, de Isaac y de Jacob, y más tarde por
los hijos de éste, o sea el pueblo de Israel -Rom. 9:11-12.