ESCENARIO
DEL FOTO-DRAMA DE LA CREACIÓN
Explicación
Pictórica de la Biblia
La Revelación
Divina, la Biblia, muestra la Sabiduría que viene de Arriba, y contiene la
mejor Instrucción; es, además, la más Sublime entre
todas las
Ciencias.
LA GLORIA DE
DIOS EN LOS CIELOS.
“La reverencia a Jehová es el principio de toda sabiduría.”
“El insensato ha dicho en su corazón: ¡Dios no existe!” “Los cielos cuentan la
gloria de Dios.”-Salmos 111:10; 14:1; 19:1, 2.
El verdadero
aprecio del poder infinito de Dios y de nuestra propia pequeñez debería por lo
menos hacernos susceptibles de enseñanza.
El estudio de la Creación es “La clave de la sabiduría.” Con el uso de
esa clave logramos comprender que no hay ambición más noble que la de cooperar
con el Creador en llevar a cabo sus designios respecto a su Creación.
Los planetas de
nuestro sistema no pueden compararse con el Sol. Suponiendo que el diámetro del Sol fuese igual al de un barril
grande, Júpiter, en comparación tendría el tamaño de una naranja; la Tierra y
Venus serían como lentejas, y Marte y Mercurio, como semillas de frambuesa.
El Sol es
trescientas mil veces más grande que la Tierra. Un tren, yendo a una velocidad de treinta millas por hora podría
circundar a la Tierra en un mes, mas serían necesarios cerca de diez años para
circundar al Sol.
La rotación de
la tierra sobre su eje produce el día y la noche, y la revolución alrededor del
sol determina el año. Los planetas
cercanos al sol tienen órbitas más reducidas y, como es natural, en ellos el
año es de más corta duración. Del mismo
modo los planetas muy distantes del sol tienen años más largos. Un año en Mercurio, por ejemplo, es igual a
tres meses de los nuestros, y en Neptuno la misma división de tiempo iguala
ciento sesenta y cuatro años en la tierra.
Con toda su
grandeza, el sol no es sino una de las “estrellas fijas”que la astronomía
moderna calcula en ciento veinticinco millones. Y sin duda que cada una de esas “estrellas fijas”tiene un sistema
planetario parecido al nuestro. De esta
manera podemos calcular que hay mil millones de mundos, pero aún así no
logramos incluirlos todos. Si nos
parásemos en la más lejana estrella, desde allí seguiríamos descubriendo más
mundos, tal vez en mayor número de los hasta ahora descubiertos. ¡Nos asombra la grandeza del Universo!
EL PRIMER DÍA O
ÉPOCA.
El Génesis
guarda silencio absoluto acerca de la formación original de la Tierra. Dice:
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra empero estaba sin forma y vacía.”
No había ni montañas ni valles, ni ríos ni mares, ni árboles ni flores, mas hubo
la tierra. El tiempo transcurrido
desde su creación no lo sabemos. La
historia bíblica trata únicamente de los Días Creativos en que la tierra estuvo
en vías de preparación para que el hombre la habitara.
Hay varias
teorías respecto a su formación. Es de
nuestra preferencia la que más se asemeja a la descripción del Génesis: la de
Vail. Esta supone que los círculos
alrededor de Saturno y de Júpiter ilustran el desarrollo planetario de la
tierra.
Que la tierra
fue una masa derretida está probado por las rocas ígneas del periodo Azóico,
así llamado por los científicos, mas no por la Biblia. Estando aún en ese estado, grandes
cantidades de agua y minerales se le desprendieron en forma de gases, que al
enfriarse se convirtieron en círculos a cierta distancia a que se hallaban del
centro de gravedad. Estos anillos al
aproximarse a la tierra fueron repulsados por la fuerza centrífuga desarrollada
con más intensidad cerca del ecuador.
La Energía Divina “que cobijaba la superficie de las aguas”produjo una
luz, probablemente algo parecida a la Aurora Boreal, pero que no fue la luz del
sol es un hecho indiscutible, porque el astro rey no apareció hasta el cuarto
Día.
Brevemente se
suman los acontecimientos de los siete mil años comprendidos en el primer Día,
en las palabras: “Haya luz, y hubo
luz.” Pero aun cuando la palabra de Dios sea más que suficiente para hacer
cualquier milagro, Él prefiere emplear los medios naturales para llevar a cabo
sus designios gloriosos. -Génesis 1:3.
Hay hombres de
ciencia que sostienen que alrededor de la tierra existe otro círculo -un
círculo eléctrico- que al descender destruirá toda fermentación, microbios y
parásitos, y dará gran impulso a la vida vegetal y animal.
EL SEGUNDO DÍA
O ÉPOCA.
Las expresiones
“la tarde y la mañana”y “el día”no se refieren a días de veinticuatro horas,
pues ni la luna ni el sol fueron visibles hasta el cuarto Día.
La palabra
“día”propiamente se aplica a cualquier periodo de tiempo. Se habla del “día de tentación en el
desierto”que duró cuarenta años.
(Salmos 95:8).
Asimismo el
profeta, haciendo referencia al día de mil años en que el Mesías reinará sobre
toda la tierra, llámalo “el Día de Cristo.” (Isaías 2:11). Es además, una expresión corriente, empleada
con frecuencia al citar acontecimientos históricos, como por ejemplo: “el día de los Césares”, “ el día de Napoleón.”
Seguimos la
teoría que cada Día de la Semana de la Creación fue un periodo de siete mil
años. De modo que siete veces siete
mil, o cuarenta y nueve mil años nos llevan hasta el Gran Jubileo, o sea el
Tiempo de la Restauración de todas las cosas.
Los grandes
círculos de agua y minerales al acercarse a la tierra los cubrieron como un
dosel, pero la atmósfera que rodeaba a la tierra evitó que cayesen sobre
ella. Ese ambiente llamose el
firmamento. Los círculos que rodean a
Saturno aún no se han precipitado.
Dios creó el
firmamento en el segundo Día, el Paleozoico, y separó las aguas que estaban
debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. (Génesis 1:7). El firmamento o ambiente de la tierra, ayudado por la fuerza
centrífuga, muy poderosa en el ecuador, mantuvo a cierta distancia el dosel de
aguas cargadas de minerales que poco a poco fueron amontonándose con su peso
enorme la resistencia de la atmósfera, llegose a la tierra que dejó cubierta de
inmensas capas de minerales y terreno. -Génesis 7:11-18.
Estos anillos o
circuitos de agua y minerales se siguieron en forma de diluvios sobre la
tierra, tal vez a intervalos de miles de años.
El diluvio del tiempo de Noé fue el último, de agua solamente, pues las
grandes cantidades de minerales habíanse precipitado ya. Esta teoría está comprobada por la disposición
de las capas de minerales debajo de las de pizarra y tierra.
EL TERCER DÍA O
ÉPOCA.
“Y dijo Dios:
Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar y
descúbrase lo seco: y fue así. Y llamó
Dios a lo seco, Tierra; y al conjunto de las aguas llamó Mares. Y fue la tarde y la mañana el tercer día.”
La bellísima
sencillez de este dicho podría hacernos suponer que las cosas descritas fuesen
obra de magia. Grandes y maravillosas
son las obras del Creador, pero casi siempre se llevan a cabo por medios
naturales, llamados “el curso de la Naturaleza”, y esa Naturaleza obedece
únicamente las leyes impuestas por el Supremo Hacedor.
La teoría de
los círculos en la Cosmogonia es que durante el tercer Día Creativo unos
cuantos círculos precipitáronse sobre la tierra. Estos, de acuerdo con la intención divina, aumentaron la presión
sobre la costra endurecida de la tierra hasta causar grandes surcos y
cumbres. Los surcos convirtiéronse en
valles profundos que al inundarse formaron los mares. Las alturas llegaron a ser montañas y sierras. De este modo terminóse la obra del tercer
Día. Las aguas se juntaron y el drenaje
de al tierra, que la preparaba para la vegetación a que había de dar vida,
empezó. Mucho tiempo debe haberse
empleado en el desagüe de la tierra. -Génesis 1:9, 10.
No hemos de
creer necesariamente, que todos los continentes, tal como ahora aparecen,
fuesen formados en ese tercer Día o época.
Con toda probabilidad el continente americano formóse más tarde que los
de Europa, Asia y África. Terremotos
recientes han cambiado la superficie de la tierra. Estos nos dan una idea razonable del modo de ejecutarse el
mandato divino en el tercer Día, en que se preparó la tierra para la
vegetación.
“Y produjo la tierra yerba que hace simiente según su
naturaleza, y árbol que hace fruto que su simiente está en él según su
naturaleza.” Es decir, que la vegetación empezó en el tercer Día aún
cuando no llegó a la perfección sino luego de haber aparecido el sol. Ciertas formas de vida vegetal crecen mejor
en la sombra. -Génesis 1:12.
EL CUARTO DÍA O
ÉPOCA.
“E hizo dos lumbreras: la lumbrera mayor para regir el día,
y la lumbrera menor para regir la noche”.
No es necesario
creer que el sol y la luna fuesen creados luego de creada la tierra. Sería más razonable suponer que ellos
existieran con mucha anterioridad, pero que debido al velo impenetrable
circundando a la tierra, su luz jamás había penetrado hasta ella.
La aparición
del sol y de la luna en el cuarto Día implica que en esta época otro de los
círculos rompióse y precipitó una gran cantidad de agua y minerales sobre la
tierra. Los valles que dividían las
montañas se profundizaron notablemente.
La atmósfera,
cargada de carbono, favorecía mucho el desarrollo de la vegetación.
Sin duda que la
tierra retenía aun bastante calor en su superficie, y que los mares estaban
cálidos y carboníferos; el aire desde luego estaría tan cargado de carbono que
ningún animal podía respirarlo y vivir.
Pero esas mismas condiciones favorecían notablemente el desarrollo
vegetal.
Esa vegetación
lujuriosa pasó a una condición algo parecida a la de los pantanos turbosos de
nuestro tiempo. Al precipitarse los
círculos a la tierra la cubrieron de capas de terreno y minerales y la presión
sobre la vegetación sumergida se aumentaba en proporción. De ahí resultaron nuestros depósitos
inmensos de carbón de piedra.
No es probable
que el sol y la luna alumbraran al mundo entonces como ahora. Pero estaban discernibles a pesar de la
espesa neblina y del aire carbonatado.
Era necesaria su luz para preparar la tierra para las formas más altas
de vida vegetal y animal que había de sustentar.
La palabra
“regir”o gobernar, tiene en el texto tanta importancia como “hizo”. Dios hizo que el sol rigiera el día y que la
luna rigiera la noche. Simbólicamente
la luna representa la Ley de Moisés, y el sol, el Nuevo Pacto o Convenio.
EL QUINTO DÍA O
ÉPOCA.
Las cualidades
carboníferas del agua y de la atmósfera fueron absorbidas por los organismos
cretáceos del mar que formaron grandes estratos de piedra de cal; y también por
la vegetación lujuriosa que se convirtió en carbón. De esa manera purificóse el aire lo suficiente para que pudiese
sostener vida animal. A esa época, por
lo tanto, pertenece el desarrollo de vida anfibia, tal como el cocodrilo y otros
animales que viven lo mismo en el agua que en la tierra. Las aves también son de ese periodo, y cerca
de su término aparecieron el elefante antediluviano y el perezoso.
El conflicto
entre la teoría evolucionaria y la Biblia ha sido amargo y severo y ha
ocasionado mucha fricción innecesaria.
La Biblia hace
referencia al hombre únicamente como creación directa y especial de Dios. El Génesis, con respecto a la demás creación
animal, favorece una teoría parecida a la de la Evolución Especializada. “Y dijo Dios: Produzcan las aguas reptil de ánima viviente y aves que vuelen
sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.” (Génesis
1:20-21). Este relato coincide
precisamente con los descubrimientos científicos -que la vida animal principió
en las aguas, que se extendió más tarde a las aves y luego a los animales de la
tierra.
Se han llevado
un chasco los que aceptaron la teoría de Darwin sin tratarla de probar. (1 Timoteo 6:20). Demostraciones recientes prueban que toda mezcla o injerto de
especies o clases aun cuando parezca obtener el resultado deseado, vuelve al
original en la tercera o cuarta generación, bien sea tratándose de plantas,
flores, frutas o animales.
Bajo la
supervisión divina las distintas especies de la creación fueron perfeccionadas
con una naturaleza fija, imposible de alterar definitivamente. Ni una palabra que pudiese indicar que el
hombre evolucionase de un ser de orden más bajo. La Biblia nos proporciona una base para nuestra fe “a fin de que
el hombre de Dios sea perfecto, estando cumplidamente instruido para toda buena
obra.”-2 Timoteo 3:17.
EL SEXTO DÍA O
ÉPOCA.
Al purificarse
el aire carbonatado, la vegetación volvióse menos lujuriosa. Los animales cambiaron
proporcionadamente. El elefante
antediluviano y el perezoso, de osamenta gigantesca, dieron lugar a las
especies más delicadas que hoy tenemos.
La gran superioridad del hombre sobre la demás creación animal explica
el cuidado especial que Dios ejerció al crearlo. El primer hombre, Adán, el tipo más alto de vida animal, fue
hecho a imagen y semejanza de Dios. Esa
semejanza a su Creador hállase en sus cualidades intelectuales y morales. Se nos hace difícil imaginar un ser así hoy,
por no haber una sola criatura humana absolutamente perfecta. “Por cuanto todos pecaron y están
destituidos de la gloria de Dios,”la gloria en que Adán fue creado. (Salmos 8:5). Sin duda alguna que todos necesitamos la Restitución.
Fue al término
del sexto Día, o sean aproximadamente cuarenta y dos mil años después que
principio la ordenación de la tierra, que Adán fue creado.
La imagen de
Dios, considerada bajo ese punto de vista, sería un ser humano perfectamente de
acuerdo con el Ser Infinito; una criatura libre de toda iniquidad e
injusticia. El pecado de Adán no fue a
consecuencia de su ignorancia como tampoco del deseo de hacer el mal. Cedió a una tentación que sus conocimientos
limitados acentuaron. Él sabía que el
hecho cometido encerraba una desobediencia a los mandatos de Dios, pero su responsabilidad no llegaba más allá.
Si tratamos de
figurarnos un hombre a imagen de Dios, instintivamente pensamos en “El Hombre
Cristo Jesús,” “santo, inocente, libre de mancha, apartado de los
pecadores”-como fue creado el primer hombre cuya justa condena vino Él a
levantar. -1 Cor. 15:22.
“Hagamos el hombre a nuestra semejanza; y que tenga
dominio.” El dominio absoluto de Adán sobre los animales inferiores corresponde
a la soberanía de Dios sobre todo el
universo. Los ángeles, aun cuando son
creados a imagen de Dios, no poseen dominio alguno sobre creaciones de orden
más bajo. Ese poder del hombre, perdido
a causa de su pecado, le será devuelto durante el reino del Mesías. -Hechos
3:19-21.
EL SÉPTIMO DÍA
O ÉPOCA.
La explicación
aquí presentada respecto a la creación está de acuerdo con las ideas sostenidas
por la mayoría de investigaciones de historia
bíblica. Vivimos en el séptimo
Día o época, que empezó al terminarse
el sexto en que Adán fue creado a imagen y semejanza de Dios. -Génesis 1:26,
27.
Al llegar a
este punto Jehová descansó de su obra, eso es, dejó de crear. Él sabía de antemano que el pecado sería
permitido y que tendría un efecto desastroso sobre la humanidad. Sabía además que vendría el Redentor
provisto por Él, y que ese Redentor escogería una compañía de creyentes que
llamaría su Desposada. Al Redentor y a
su Esposa piensa Jehová entregar el dominio de la tierra, sabiendo que bajo el
reino justo del Mesías la pobre humanidad logrará librarse de la esclavitud del
pecado y de la muerte, con tal de que rindan obediencia absoluta a su Rey.
Dios descansó
en el sentido que no hizo nada por
destruir el pecado ni elevar a la humanidad.
Esa obra grandiosa fue confiada a su Hijo, nuestro Redentor, que por
medio de su sacrificio rescató a la raza, y con su reino logrará borrar para
siempre las huellas de la muerte y del pecado.
La Iglesia, nueva creación de Dios, creada durante el periodo de
descanso, no pertenece a la tierra. -II Corintios 5:17, Hebreos 3:1; 4:1-4.
Según la cronología bíblica, seis mil años han
transcurrido desde la creación de Adán.
De ser así, los mil años del Reino del Mesías, el último milenio de los
siete del séptimo Día, está amaneciendo ya.
De acuerdo con
esta bellísima teoría, la obra del Mesías durante los mil años de su reino
pronto a ser inaugurado, terminará la creación en la tierra. La raza no sólo habrá vuelto a la perfección
humana sino que además de esa perfección poseerá el conocimiento del bien y del
mal, adquirido por medio de su triste y dolorosa experiencia. Mientras tanto la tierra se irá
embelleciendo y perfeccionando hasta llegar a ser un nuevo Paraíso. Esa perfección humana y terrestre fue
propiamente ejemplificada en el Edén donde el hombre, hecho a imagen de su
Creador, era un rey, un monarca absoluto.
LA CREACIÓN DE
NUESTRA MADRE EVA.
La creación de
Adán tuvo lugar en el sexto Día y la de
Eva parece haber sido en el principio del séptimo. Sea esto como fuere, la primera pareja fue creada aproximadamente
en el amanecer del séptimo que ya se está finalizando. Eva no fue sino una porción de Adán separada
de él con un fin especial: el de propagar una raza. Adán poseía en sí todas las cualidades comprendidas en una
naturaleza perfecta, incluyendo las que propiamente adornaron a su esposa cuando
fue separada de su lado. -Génesis 2:21-23; 1 Corintios 11:8.
Durante algún
tiempo estuvo Adán sólo en el Paraíso sin hallar en los animales ni en las aves
la compañía que su corazón anhelaba.
Eva fue su compañera, hueso de su hueso, carne de su carne. La diferencia que existía entre sus
naturalezas les hizo congeniar más, pues el uno completaba al otro, haciendo de
los dos uno solo. Las cualidades
femeninas que Adán en su perfección poseyera le fueron devueltas en la persona
de su esposa.
Adán, creado
para ser el padre de una raza, se incapacitó para darle vida perfecta. Jesús será el segundo Padre, el segundo
Adán, por cuya mediación vendrá la vida eterna. -1 Corintios 15:21.
Eva fue
asociada con Adán en el pecado y la desobediencia que culminaron en la
pena. De la misma manera la Iglesia, la
Desposada del Señor, una vez glorificada, heredará con Él el privilegio de
regenerar a la humanidad y restaurarla a la perfección perdida. Ésta será su misión bendita durante los mil
años del Reino del Mesías. -Romanos 8:17; S. Mateo 19:28.
La declaración
de Jesús es al afecto que los que obtienen una resurrección completa no
se casarán ni serán dados en matrimonio.
Como Adán en su perfección poseía las cualidades masculinas y femeninas,
así también la humanidad, al ser restaurada a la perfección original -a imagen
y semejanza de Dios- poseerá las cualidades propias de ambos sexos, o sea la
individualidad perfecta. La división de
los sexos no será por más tiempo necesaria, pues la población de la tierra será
suficiente.
-San Lucas
20:35-36.
LA EXPULSIÓN
DEL EDÉN.
La Palabra de
Dios es irrevocable, bien sea prometiendo la vida eterna o imponiendo la
sentencia de muerte. En Él no puede
haber variación ni sombra de mudanza.
La condena de muerte pronunciada por Jehová fue ejecutada, mas no
instantáneamente. Adán no cayó herido
por un rayo. Desde el mismo principio
Dios lo sabía todo y había ideado un plan para salvar a Adán, Eva y sus
hijos. Con ese fin vino Jesús, que
murió, “el Justo por los injustos.” Finalmente, como resultado de ese
sacrificio, la pena de muerte será abolida.
“No habrá más maldición; la muerte cesará; los suspiros, el llanto, el
dolor, dejarán de existir.”-Apocalipsis 22:3; 21:4, 5.
Todos habíamos
oído decir, y muchos lo creíamos, que la pena en que la desobediencia de Adán
le hizo incurrir fue el tormento eterno, y que toda su posteridad, excepción
hecha de un número reducido de Santos, tendría que sufrirlo de una manera o de
otra. Cuando nos dijeron que ésta era
la enseñanza de la Biblia lo creímos de buena fe sin tratar de probar ni de
desmentir semejante aserción. -Tesalonicenses 5:21.
Afirman las
Escrituras enfáticamente que “Los gajes del pecado son la muerte”. (
Romanos 6:23). “El alma que pecare, ésa
morirá.” La pena de muerte ha sido mantenida sobre Adán y su posteridad durante
seis mil años. Ha sido causa de
nuestras penas, de nuestros suspiros y lágrimas; ha tronchado nuestras
esperanzas, y hecho de la vida un verdadero fracaso. -Romanos 5:12; Ezequiel
18:4.
La condena de muerte
la pronunciada contra Adán como consta en el Génesis y en el Nuevo
Testamento. “Maldita sea la tierra por
tu causa; espinas y abrojos te producirá.
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra
de donde fuiste tomado; porque polvo eres y al polvo tornarás.” Esta es la
condena de la cual Jesús nos redimió cuando murió “el Justo por los injustos.”
De ella librará Él a toda la humanidad por medio de la resurrección de los
muertos. “Por medio del hombre vino la muerte
y por medio del hombre también viene la Resurrección de los muertos.”-I
Corintios 15:21.
EVA ENGAÑADA.
El Nuevo
Testamento confirma la historia del Génesis referente al engaño de Eva y a la
desobediencia de Adán a instigación de ella.
San Pablo dice claramente que Adán no fue engañado, y que por lo
tanto era mayor su responsabilidad. Las
Escrituras declaran unánimemente que fue la desobediencia de Adán lo que
atrajo sobre la humanidad entera la justa condena de Dios. Él fue el responsable. “Por tanto, de la manera que por medio de un
sólo hombre entró el pecado en el mundo, y por medio del pecado la muerte, así
la muerte pasó por todos los hombres.”
Aprovechándose
de la curiosidad de Eva, Satanás la tentó a la desobediencia. No creemos que la serpiente tuviese de
necesidad que hablar, pero que con su propia conducta la convenció que no
existía peligro alguno en hacer aquello que Jehová le había prometido.
Dios autorizó a
nuestros primeros padres a comer de todos los frutos del Paraíso con excepción
de uno: el del “Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.” Ése les fue vedado
durante tiempo para probar su lealtad.
Ellos tuvieron aviso oportuno que si comían del fruto de ese árbol
sufrirían la condena que el hecho aparejaba.
La serpiente comió de varios árboles y pareció muy aficionada a ése, el
único a ellos prohibido. Al observar
semejante conducta y el resultado tan opuesto a lo que ella naturalmente
esperara, Eva llegó a la conclusión que Dios les había vedado el mejor y más
deseable fruto del jardín. Por fin se
convenció que si Dios no quería que comiesen de ese árbol era para mantenerlos
en la ignorancia y evitar que supieran de todo como Él. Llevada del deseo de saber, cedió a la
tentación y comió.
Adán comprendió
lo grave de la conducta de su mujer; pensó en los días de soledad pasados en el
Edén antes de que ella viniera, y que ahora, al cumplirse la justa condena,
ella le sería quitada, dejándolo de nuevo solitario y triste. Fue más de lo que su corazón amante supo
resistir, y así, desesperado al comprender cuán incapaz era de salvarla, lo
arriesgó todo por quedarse con ella. Su
muerte fue un lento suicidio; estuvo muriendo, poco a poco, durante 930 años.
ORGULLO-CELOS-CÓLERA-HOMICIDIO.
Ningún hijo
tuvieron Adán y Eva en el Paraíso.
Trabajaron, comiendo su pan con el sudor de su frente mucho tiempo antes
de que su primogénito naciera. Sin duda
alguna que el carácter de éste desde antes de nacer, llevaba impreso algo de la
amargura y tristeza que sus padres, en su vida azarosa, sintieran. La vida edénica había sido sumamente
dichosa, y el contraste era, por lo menos, doloroso. Sus mutuas censuras, el resentimiento que sus corazones abrigaban
contra su Creador, la inconformidad con la vida que disfrutaban, todo se avino
para dotar a ese hijo de una índole celosa y egoísta.
Tuvieron
algunas hijas y luego otro hijo -Abel- de carácter diametralmente opuesto al de
Caín, su hermano. Las experiencias de
la vida y la presencia de los hijos habían ablandado y consolado los corazones
de los padres. Se acordaban de la
bendita Promesa: “La Simiente de la
mujer quebrará la cabeza de la serpiente,”y a la vista del segundo hijo, de
carácter apacible y sumiso, renació la esperanza. Si los padres de ahora comprendiesen hasta qué punto ellos son
los responsables de los característicos que adornan o afean a sus hijos,
¡cuánto cuidado no emplearían en dotarles de caracteres sanos y nobles,
infiltrando en ellos sentimientos de justicia, reverencia y dulzura!
Transcurridos
los años, los dos hijos, Caín y Abel, soñaron con la restauración de la dicha
perdida implicada en la Promesa de la Simiente de la mujer, y se presentaron
ante Dios con ofrendas para su aceptación.
La de vida animal que presentó Abel fue aceptada porque ejemplificó la
necesidad del sacrificio de Jesús como
base de reconciliación y perdón de pecados.
Al rechazar la ofrenda de Caín, Dios indicó claramente que el perdón de
pecados no es posible sin el derramamiento de sangre. Caín, en obediencia a la voluntad divina, debió haber sacrificado
un animal, más, altanero y rebelde, abrigó en su corazón al odio; se enceló, y
del tal modo encolerizóse que llegó a cometer un homicidio.
Dice San Pablo
que la sangre de Abel clama por justicia contra Caín. Pero la sangre bendita de Jesucristo pide para el pecador
misericordia y compasión.
ABEL, EL PRIMER
MÁRTIR.
La expresión
“mártir”significa “testigo”y tiene referencia especial a los que, aun a costa
de la vida, muestran una fidelidad a toda prueba al Señor y a su causa. A Abel le correspondió la distinción de ser
el mártir de Dios. Es una cosa notable
que casi todos los mártires han sufrido a mano de sus hermanos en la fe. Los judíos, copartícipes con Jesús de las
preciosas promesas, hermanos suyos, fueron sus más incansables perseguidores.
-San Juan 16:2, 3.
De idéntica
manera durante la Edad Evangélica los cristianos han sido martirizados por
hermanos que llevaban el mismo honrosísimo título. Las Escrituras, anunciando que así había de ser, dicen por medio
del profeta Isaías (66:5): “Vuestros
hermanos que os odian y que os han echado fuera a causa de mi nombre dicen:
¡Sea glorificado Jehová! mas Él aparecerá para gloria vuestra y ellos serán
avergonzados.”
Nada se hizo
por librar a la humanidad del dominio del pecado y de la muerte hasta que Dios
mandó a su Hijo a ser su Redentor, y a Jesús le fue preciso sufrir la pena de
muerte, -morir, el Justo por los injustos- para obtener el derecho de
rescatarla de la condena impuesta por la Justicia Divina. Durante esos cuatro mil años, de tiempo en
tiempo fueron dadas vagas promesas, pero quedaron sin cumplimiento hasta que
apareció nuestro Señor. Aun así, esas
promesas no eran sino para la raza judáica.
Las demás naciones, llamadas los gentiles, no recibieron promesa ni
esperanza de ninguna especie. Eran
pecadores condenados sin medio alguno de entrar en relación con Jehová. Como dice San Pablo: “Recordaos que en aquel tiempo estábais sin
Cristo, estando extrañados de la ciudadanía de Israel, y extranjeros con
respecto a los pactos de la promesa; no teniendo esperanza, y estando sin Dios
en el mundo.”-Efesos 2:12.
Por seis mil
años, según San Pablo, hemos tenido un reinado de pecado y muerte. Los cristianos seguimos pidiendo al
Todopoderoso que haga llegar el Día del Mesías en que será incapacitado
Satanás, Día cuyas innumerables bendiciones suplirán al pecado, las penas y la
muerte. -Apocalipsis 21:4.
EL DESPERTAR DE
LA TRISTEZA.
La primera
muerte acaecida en la familia de Adán debe haber sido una dolorosa
revelación. Su única esperanza, basada
en la promesa que la Simiente de la mujer quebraría la cabeza de la serpiente,
parecía no tener cumplimiento. Poco
después nació Set, cuyo nombre indica que sus padres esperaban hallar en él al
hombre prometido por Jehová, sin comprender que el Prometido sería el Mesías,
que vendría mucho más tarde, y de cuya obra redentora el mundo aún está en
espera.
Hablamos de la
muerte de Abel como de la primera muerte, pero no debemos olvidar que
desde el punto de vista de Jehová, Adán y sus hijos estaban muertos ya, y que a
nadie le será posible obtener vida eterna sino por medio del Redentor y de su
obra de reconciliación.
Hoy en día la
población del mundo consta de mil seiscientos millones, y de éstos mueren
noventa mil diariamente.
Afortunadamente para nosotros, no podemos apreciar
hondamente las dificultades y tristezas de los demás, pues cada individuo tiene
su cuota correspondiente de pesares.
La única
verdadera esperanza, la sola alegría sana, la paz que engendra una seguridad
absoluta, ésas tienen su origen únicamente en la Promesa Divina que el día no
está muy lejano en que la tristeza, el llanto y la muerte habrán desaparecido
para siempre. El Reino del Mesías
vencerá al Pecado y a la Muerte, y la voluntad de Dios se hará en la tierra
como hoy se hace en el cielo. -San Mateo 6:9-10.
Nuestras
propias experiencias con el pecado y sus tristísimos resultados debían hacernos
compasivos y generosos, dispuestos siempre a aliviar el dolor en todas sus
manifestaciones, y resueltos a no añadir nada al peso enorme de penas que
abruma ya al mundo. Jesús hace vibrar
esa cuerda de simpatía cuando dice:
“¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os daré
descanso!” No hay descanso verdadero para los de corazón fatigado sino en unión
estrecha con su Señor.
LOS ÁNGELES
MATERIALIZADOS.
Mucho antes de
la creación del hombre fueron creados los ángeles, mas el pecado no se
conocía. El pecado tuvo su principio en
el Edén, según la Biblia. Lucifer, un
ángel de categoría elevada, hacía tiempo que ocultaba en su corazón deseos
ambiciosos. De presentarse una ocasión
oportuna él había de mostrar a Dios y a los ángeles sus grandes
propósitos. Su ambición se expresa de
la siguiente manera por boca del profeta:
“¡Al cielo subiré; sobre las estrellas (ángeles) de Dios ensalzaré mi
trono; seré semejante al Altísimo!” Al contemplar a la pareja humana en toda su
inocente belleza, pensó en llevar a término sus designios. Ellos constituían un nuevo orden de la
creación, a semejanza e imagen moral de su Creador. Poseían el poder de procrear su especie, poder que ningún ángel
poseía. Sus descendientes llenarían
toda la tierra; estarían todos sometidos a él
y por medio de ellos lograría coronar con el éxito sus sueños de
gloria. De ese modo Lucifer
convirtióse en Satanás, eso es, en un enemigo de Dios. -Isaías 14:12-14.
Todos los
ángeles del cielo se asombraron. Por
vez primera hubo quien se rebelase contra el Todopoderoso. Y cuando no recibió el rebelde castigo
alguno, los ángeles ser preguntaban ansiosamente si Dios sería capaz de llevar
a cumplimiento sus propias leyes.
Transcurrieron los siglos; la raza humana decaía notablemente en
vitalidad y belleza; la pena impuesta: “Muriéndote morirás,”se iba realizando
lentamente.
Los ángeles
poseían el poder de materializarse.
Aparecían en una forma parecida a la de los seres humanos. La Biblia prueba este aserto. (Génesis 18). A ellos les fue dado el poder de asociarse a la raza humana para
ver lo que podían hacer por restaurarla a su primitiva perfección. -Hebreos
2:5.
En el Génesis
(6:2-5) se dice: “Viendo los hijos de
Dios que eran muy hermosas hijas de los hombres, se tomaron mujeres de entre
todas aquellas que escogieron.” De esta manera los ángeles engendraron una raza
nueva, distinta a la de Adán. La
historia bíblica dice que sus descendientes fueron gigantes, -hombres de
renombre- que llenaron la tierra de violencia.
LA PREPARACIÓN
DEL ARCA.
La conducta
desleal de los ángeles continuó aparentemente por espacio de siglos sin que
Dios empleara su poder omnipotente en contra de ellos. Todos fueron de ese modo probados, y muchos
entre ellos “fueron desobedientes en los tiempos de Noé.”
(I Pedro 3:20).
La familia de
Noé tuvo la distinción de ser la única excepción entre toda la población de la
tierra. “Noé era perfecto en su
generación,”eso es, él era de raza adámica, sin mezclamiento alguno con los
ángeles. (Génesis 6:9). La familia de Noé incluía, por lo tanto,
todos los no contaminados, que fueron ocho personas solamente. Ellos, por mandato divino, construyeron el
Arca, y de ese modo atestiguaron al mundo la intención divina respecto al
Diluvio.
Las prédicas de
Noé en que anunciaba el juicio divino en forma de un diluvio parecían, por lo
menos, ridículas, pues hasta entonces no había siquiera llovido. El último de los círculos que rodeaban a la
tierra consistía únicamente de agua.
Por centenares de años se había extendido sobre el firmamento como un
dosel inmenso. Toda la tierra semejaba
un gran invernadero que, sin cambios radicales de temperatura, y sin tormentas
atmosféricas de ningún género, gozaba de una primavera perpétua. De aquella época dice el Génesis (2:5), que
“Dios aún no había hecho llover sobre la tierra.”
Vino el Diluvio
-“Y fueron rotas todas las fuentes del gran abismo”-pabellón. El quebrantamiento del dosel o pabellón de
aguas precipitó en la vecindad de los polos innumerables toneladas de agua,
formando oleajes tremendos que inundaron la tierra, de ese modo ahondando los
mares y pronunciando más aún las alturas.
Se supone que
Armenia fue la cuna del mundo, y en ese país, según los geólogos, hubo una
época en que la tierra no era sino un lago viscoso de aguas estancadas. La teoría está probada por los depósitos
aluviales de esa sección. Fue aquí que
el Arca flotó, y que, guiada por mano divina, descansó sobre el monte Ararat
con su carga preciosa que había de llenar y repoblar al mundo.
LA DESTRUCCIÓN
DE LOS NEFILIM.
La historia de
la caída de los ángeles de la categoría de Hijos de Dios a la de demonios
manifiesta la justicia divina en permitir que un diluvio borrara de la faz de
la tierra a todos sus habitantes menos Noé y su familia -los únicos que en
medio de tanta degeneración se mantuvieron limpios. Desde el principio Dios no pensó tratar más que con Adán y su
raza. Los hijos gigantes de los ángeles
(los Néfilim), no obtuvieron de Jehová el derecho de vida sino que vivieron en
oposición a su voluntad y no tendrán una resurrección. Adán y su posteridad, por el contrario,
fueron redimidos por Jesús cuya muerte les garantiza una resurrección y con
ella el derecho a la vida eterna.
Después del
Diluvio los ángeles-demonios volvieron a ser espíritus, dejando la forma que
habían adoptado para llevar a cabo sus deseos.
San Pedro y San Judas dicen qué castigo se les impuso: “Dios no perdonó a los ángeles cuando
pecaron sino que los encerró en abismos de tinieblas siendo guardados así para
el juicio del gran día.”-II Pedro 2:4; S. Judas 6.
Las libertades
de los ángeles caídos fueron restringidas.
Ya no tienen el poder de emplear sus decepciones a la luz del día ni de
materializarse como antes. Mas fijáos
en que dice hasta aquel día, de modo que cuando llegue el día de
la ira y revelación del justo juicio de Dios, a ellos les será permitida la
encarnación, y serán factores temibles en la contienda.
Los ángeles
caídos fueron confinados en el Tártaro, o sea la atmósfera rodeando a la
tierra, y Satanás, un ángel-querube de categoría superior, lleva el título de
Príncipe de los demonios. No habitan en
un sitio lejano donde preparan fuegos para atormentar a la humanidad
desgraciada, sino que se mantienen tan cerca de nosotros como les sea
posible. Como aún no se les permite
materializarse, procuran posesionarse de sus víctimas por medio de la
clarividencia, etc. Si todos conocieran
su verdadera procedencia, ¡cómo resistirían su malévola influencia! Con el propósito de engañar mejor esos
ángeles caídos personifican a los muertos y se valen de personas dominadas por
ellos, llamados “médiums espiritistas”para comunicarse con los vivos.
EL FIN DE
AQUELLA EDAD.
Se usa con
frecuencia en las Escrituras la expresión “Fin del mundo.” San Pedro dice que
el Diluvio fue el fin del mundo, pero esto no quiere decir que la tierra dejó
de existir en aquella época. Un mundo nuevo
-un nuevo orden de cosas- fue inaugurado.
Esta idea está de acuerdo absoluto con el griego, correctamente
traducido. Nuestra versión corriente
da, desgraciadamente, un concepto erróneo del pensamiento original. En vez de fin del mundo debía leerse fin
de la edad, que es mucho más correcto.
Pueden las
edades sucederse, mas “la tierra perdura para siempre.” “Dios no la formó en
vano; la hizo para que fuese habitada.” Hasta ahora la tierra no ha sido
enteramente habitable, y en el sentido más completo, aún no ha sido habitada. El propósito del Reino del Mesías será
volver glorioso el estrado de los pies de Jehová, y convertir la tierra en
habitación apropiada para los seres perfectos que habrán de vivir en ella.
Bajo el nuevo
orden que principió con Noé y su familia, Dios permite a la humanidad labrar
sus propios destinos sin la intervención divina más que en los casos
extremos. Los deja que aprendan las
lecciones que enseña la experiencia y él, mientras tanto, lleva a término su
gran Plan del cual la Redención es el centro y el Reino del Mesías la
circunferencia. Ese Plan tiene por
objeto el recobro de la raza humana de la degradación en que se halla
sumida-Romanos 5:12-14.
El tiempo
empleado en el desarrollo de los designios divinos parece desde el punto de
vista humano, excesivamente prolongado, mas no así a los ojos de Jehová, pues
recordamos que “un solo día es para con el Señor como mil años, y mil años como
un solo día.” Durante seis de esos plazos de mil años Jehová ha descansado de
su obra o desistido de inmiscuirse en los asuntos del mundo. En ese tiempo el pecado ha sido permitido
porque en su Plan misericordioso Dios había preparado el remedio: ya viene el
Redentor, el Mesías prometido, a restaurar a los obedientes y sumisos de la
humanidad entera la gloria que Adán heredara, y que a causa de su desobediencia
se vio obligado a renunciar. -Hechos 3:19-22; 2 Pedro 3:8.
EL ARCO IRIS-LA
PROMESA.
Cuando Noé y su
familia salieron del Arca mostraron su reconocimiento a Jehová por medio de un
sacrificio, y Dios les prometió con el bellísimo lenguaje de colores del primer
arco-iris, que jamás sería el mundo destruido por otro diluvio semejante. Fue el primero, por la sencilla razón que
hasta entonces no había llovido.
Además, los rayos del sol no penetraban directamente hasta la tierra
sino a través del dosel neblinoso, a modo de invernadero.
Muchos cambios
sucedieron a la desaparición del pabellón de aguas -fuertes lluvias,
tempestades, secas, tormentas eléctricas y ciclones, con cambios repentinos de
temperatura. Esas cosas bajo el dosel
protector no eran posibles. A esto
mismo debió Noé su inesperada embriaguez, pues hasta entonces el jugo de las
uvas no se había fermentado, de manera que el patriarca desconocía sus efectos
embriagadores.
Hay pruebas
eficientes de que el clima sufrió una
transformación casi instantánea. En los
campos helados de Siberia hallaron una cabra líbica sepultada bajo el
hielo. Tenía hierba verde en el
estómago, prueba concluyente que fue en el acto de comer que la sorprendió la
muerte. Asimismo un mastodonte fue
encontrado hundido en el hielo con alimento entre los dientes. Queda demostrado pues, que la temperatura de
los polos era tan uniforme como la de las zonas templadas y que un cambio tan
repentino no pudo atribuirse más que al rompimiento del pabellón de aguas. Los grandes ventisqueros y las regiones
heladas que fueron de ese modo formados en la vecindad de los polos han
sobrevivido a la acción de los siglos.
El agua no se congeló toda, sino que a semejanza de una gran marejada
avanzó, dejando a su paso innumerables peñascos y ventisqueros por toda la
América del Norte y por una gran parte de Europa, donde sus huellas han sido
descubiertas por la ciencia. El empuje
de las aguas al abrirse paso entre las montañas debió ser tremendo, y los efectos
están aún visibles. Las corrientes
ecuatoriales, las del Golfo y del Japón, han hecho mucho por reducir la
expansión helada de las regiones polares.
LOS SEMIDIOSES
DE EGIPTO.
Largo tiempo
han ponderado los eruditos acerca de la causa u origen de la Mitología
Griega. Sin buscar más allá de la
Palabra de Dios vemos que los ángeles que materializaron antes del Diluvio
fueron los dioses mitológicos, y que sus descendientes, los gigantes, fueron
los semidioses. Bien puede esto ser
motivo de seria consideración de parte de las personas de inteligencia
reflexiva.
Los egiptólogos
han hecho hallazgos asombrosos en los sepulcros de los Faraones. Tablas históricas se han hallado que trazan
la historia de los Faraones desde Adán -el primer Faraón. Pero esas tablas muestran tantas más
generaciones que la Biblia que los egiptólogos pierden toda fe en el
Génesis. ¡Se vuelven contra la Biblia,
se aficionan a la alta crítica y se agarran de unas tablas egipcias para
salvarse del naufragio de la incredulidad!
Confiesan, no obstante, que esas tablas varían y que se
contradicen. Es cosa admitida que la
más correcta es la Tabla Abydos, hallada en el sepulcro de Setí Primero, que fue probablemente el Faraón a
quien el Patriarca José sirvió en calidad de Primer Ministro, y cuya muerte se
supone acaeciera unos ciento veinte años antes del nacimiento de Moisés.
Los críticos
juzgan que esa Tabla sea un tanto defectuosa por el hecho de ser más corta que
las otras de igual índole. Esto no
obstante, el Faraón Setí Primero la conservó con cuidado sumo. Hizo que profundizaran sesenta pies en la
roca sólida y en el fondo de la excavación los obreros hicieron una escalera en
que grabaron la Tabla Abydos, de la cual una copia fiel se encuentra en el
Museo Inglés. Con bastante dificultad
hemos conseguido una fotografía de ella que tenemos el placer en
presentar. Nuestro objeto es probar que
esta Tabla, la más correcta y la mejor de las Tablas egipcias, corrobora la
historia del Génesis.
La lista de los
Faraones que contiene es mucho más corta que las otras, porque ha eliminado a
los dioses y semidioses. Es un record
completo de los jefes de la raza humana hasta el mismo Adán. Además, las omisiones ocurren precisamente
donde debían ocurrir, en la época del diluvio.
ADÁN (MENA) EL
PRIMER FARAÓN.
La Tabla
Abydos, de acuerdo con el Génesis, está corroborada por los historiadores
egipcios, Herodoto y Maneto. Muestra a
Adán como el primer Faraón y a Noé como el vigésimo, y los diez y ocho que
median entre ellos corresponden exactamente al Génesis. La esposa de Mena se llamaba Shesh
-en el hebreo, Isha, que significa mujer. Su primogénito fue el segundo Faraón -Teta-Khent,
según el griego, que quiere decir “el culpable”y es en el hebreo Kanighi;
en el latín Athos; en español Caín. La Tabla que representa a Abel lo hace aparecer como “el sumiso.”
La Tabla Abydos
muestra el mismo orden genealógico que Moisés en el Génesis (4-6), donde nombra
primero la genealogía de Caín hasta llegar a Jabal que era Kakan. Por entonces fue que los dioses y semidioses
empezaron a llenar de violencia la tierra.
La lista de Setí omite los nombres de éstos. Todos los semidioses fueron destruidos en el Diluvio. Luego aparece Noé con un título real, pero
como no era de la familia de Caín, la Tabla Abydos torna a la historia de Abel
y Set y a los descendientes del último (sin título), según están anotados en el
Génesis, hasta legar a Noé. Todos
éstos, como Faraones, tienen sus óvalos reales, pero sin título o
superscrito. Después Noé (Nofru), el
Faraón vigésimo, la línea genealógica nombra a Cam (Chamu Chufu). La existencia de los otros hijos de Noé se
ignora, y con razón, pues Jafet y Sem fueron a Europa y Asia, y Cam únicamente
fue a Egipto. Así, de ese modo, los
mismos jeroglíficos que parecían contradecir a la Biblia, la vindican.
“Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los
egipcios”. Era profeta de Jehová, así
llamado por el mismo Jesús. Mediaron
dos mil años entre Adán y Moisés, mas la historia está muy bien enlazada.
Adán Matusalem Sem
Isaac Leví Amram Moisés
De acuerdo con
la escala, estas líneas indican que los intermediarios fueron contemporáneos
uno de otro, por cierto número de años.
Vivieron 930, 969, 600, 180, 137, 137 y 120 años respectivamente. Los periodos que traslaparon son 243, 68,
50, 40 58 y 31 años.
LA TORRE DE
BABEL.
Años después
del Diluvio la tierra se hallaba de nuevo poblada. La historia narrada por Noé y los suyos estaba ya casi olvidada,
y el arco de la Promesa había dejado de tener tanta importancia. Habiendo perdido en gran parte la fe y
confianza en Dios, la gente empezó la edificación de la Torre de Babel que, a
pesar de los que pudiera hacer Dios, les habría de salvar en caso de otro
Diluvio como aquel que había azotado a la tierra. ¡Cuán poco comprendían de la majestad, poder y sabiduría de Dios! Las Escrituras condenan enfáticamente esa
falta de fe entre los cristianos que da lugar a tantos y tan diversos ensayos
para la protección de sus personas e intereses sin contar para nada con el
Hacedor Todopoderoso y su Plan Divino.
Vivimos en una época desprovista de fe en Dios y en sus preciosísimas
promesas, hasta un grado alarmante.
Dio fin Jehová
a tan presuntuosa empresa confundiendo la lengua de la población, de modo que
no pudieron cooperar en la construcción del edificio, y los esparció a partes
distantes. Las Biblia, haciendo
referencia a esto dice que “fijó sus tiempos señalados, y los términos de su
habitación; para que buscasen a Dios si acaso palpando a tiento le
hallasen.”
La diversidad
de idiomas es una de las cosas más extrañas del mundo; es una barrera eficaz
para evitar que la humanidad se una en cualquier empresa pecaminosa o
egoísta. Ha hecho mucho por retardar el
gran Día de la ira de Dios.
Ahora se están
demoliendo esas barreras, y vemos que la tendencia general es hacia la
federación o unión, para aumento de fuerzas.
Las corporaciones y las grandes ligas obreras tuvieron por cuna el deseo
egoísta de la protección personal. ¡El
despertar de la inteligencia en las masas y el uso tentativo de una lengua
común hacen temblar los tronos de los reyes!
De haber sido quitadas esas barreras dos mil años há, los mismos
acontecimientos habrían sobrevenido, con anterioridad al tiempo prefijado por
el Supremo Hacedor, en cuya mano la tierra se prepara para el Reino,
desbordante de bendiciones, del glorioso Mesías.
ABRAHAM, EL
AMIGO DE DIOS.
Abraham
respondió a la invitación de Jehová, y dejó su país para peregrinar en la
tierra de Canaán. Por la gran fe y
confianza que de esa manera mostró, Dios le llamó su Amigo. Su obediencia le valió ser el heredero de la
Promesa al efecto que en su simiente serían bendecidas todas las naciones de la
tierra. Explica San Pablo (Gálatas,
4:23, 24), de qué manera Sara, la esposa de Abraham, representaba ese Pacto o
Convenio. La esterilidad de Sara
simbolizó la aparente tardanza del Señor en venir, en cumplimiento de ese
Pacto; Isaac correspondío al Mesías, Heredero de la Promesa; la esposa de
Isaac, Rebeca, representaba a los Elegidos, la Desposada del Señor que habrá de
compartir con Él su herencia. -2 Timoteo 3:12.
Continúa San
Pablo diciendo que el Pacto de la Ley hecho con los israelitas en el Sinaí fue
representado por Agar, y la nación misma, por Ismael. (Gálatas 4:25). Al nacer
Isaac, Agar y su hijo fueron abandonados, echados fuera, al desierto, donde se
vieron a punto de morir. Asimismo la
nación judáica ha sido abandonada por Jehová durante 18 siglos y hoy se halla
pronta a perecer; mas así como el ángel de Dios indicó el manantial de agua donde
el niño refrescó su garganta sedienta, la Biblia muestra a los judíos un pozo
de agua fresca; sus esperanzas reviven, y ya tornan sus tristes ojos hacia el
Sión de sus sueños.
El sacrificio
de Isaac simbolizó el de Cristo, cuya muerte era necesaria antes de que pudiera
recibir su herencia como Simiente Espiritual de Abraham, con poder omnipotente
para bendecir al mundo.
El Siervo que
fue enviado a escoger una esposa para Isaac, simboliza bellamente la misión del
Espíritu Santo de llamar a la Iglesia a que sea la Desposada del Señor.
El regreso de
Rebeca con Eliezer representa el viaje de la Iglesia a través de la Edad
Evangélica al encuentro del Esposo prometido que la recibirá en su segundo
Advenimiento. Abraham simbolizó a Dios
cuya Promesa garantiza al mundo innumerables bendiciones. Esa Promesa ha sido por unos treinta y cinco
siglos, la esperanza única de Israel. -Gálatas 3:29.
LA DESTRUCCIÓN
DE SODOMA.
Los de Sodoma
poseían una vega riquísima, de tierras tan fértiles que parecían desmentir la
eficacia de la maldición de Jehová.
Condiciones tan favorables engendraron deseos egoístas que a su vez
dieron lugar a lo que las Escrituras llaman “la soberbia, la hartura de pan y
el reposo que tenía ella y sus hijas; no apoyaba la mano del pobre, y
cometieron lo que era abominable delante de mí; por lo cual yo las quité de
delante de mí conforme a lo que ví.”-Ezequiel 16:49-50.
Dios hizo un
ejemplo de los Sodomitas, castigando su pecado con la muerte, mas no
con el tormento eterno. Jesucristo
declara: “Llovió fuego y azufre desde
el cielo y los destruyó a todos.”-Lucas 17:29.
Que no
perecieron para siempre, y que la misericordiosa provisión hecha para los
pecadores por medio de Cristo incluye hasta los Sodomitas, es cosa que la
Biblia firmemente establece. El profeta
Ezequiel, y Jesús mismo, manifiestan que durante el reino del Mesías, éste dará
a todos los que no poseyeran conocimientos suficientes para ser sometidos a
juicio, amplias oportunidades de conocer a Dios y probar su lealtad a los
principios del bien.
Declaró Jesús
que en la época gloriosa de su Reino sería más tolerable para los Sodomitas que
para las gentes que en su Primer Advenimiento escucharan sus prédicas y
rehusaron darles crédito. Oíd sus
propias palabras respecto a esto: “¡Ay
de tí, Corazín! ¡Ay de ti, Bethasida! ¡Tú también, Capernaum! porque si se hubieran hecho en ellas los
milagros que han sido hechos en vosotras, ya há mucho que se hubieran
arrepentido en cilicio y ceniza. Pero
os digo que será más tolerable para Tiro y Sidón... y para la tierra de Sodoma
en el día del juicio que para vosotras.”-San Mateo 10:15; 11:21-24.
La profecía de
Ezequiel (16:49-61) no puede ser más explícita. Después de asegurar a los israelitas que Dios les reserva la
Restitución de lo perdido acompañada de bendiciones múltiples, añade que los
Sodomitas serán favorecidos por Jehová al propio tiempo -bajo el nuevo
Convenio, durante el Reino del Mesías.
MELQUISEDEC,
SACERDOTE Y REY.
Melquisedec fue
sacerdote de Dios, y al mismo tiempo rey de Salem, que significa paz. Abraham le pagó tributo. El Salmista profetizó que el Mesías sería un
sacerdote del orden de Melquisedec para siempre jamás. -Salmos 110:4.
Los judíos
perdieron de vista esta profecía, y creyeron que todo lo de orden sacerdotal
había de cumplirse por medio del sacerdocio de Aarón que en realidad no fue
sino simbólico del verdadero. Ellos, en
expectación de un Reino Mesiánico lleno de gloria, no pudieron comprender ni
apreciar la obra de reconciliación hecha por Jesús como Sacerdote
reconciliador.
No
comprendieron que el Mesías sería compuesto de muchos miembros. Jesucristo es la Cabeza, y la Iglesia
Elegida forma el Cuerpo del Sacerdote simbolizado por Melquisedec. Todo cristiano siente vivísimo interés en el
Reino del Mesías, y en pensar que para ser miembro de aquel Sacerdocio Real y
participar con Jesucristo de sus glorias es preciso sacrificar como Él, toda
ambición y anhelo mundano. -Romanos 12:1.
La declaración
que Melquisedec no tenía padre ni madre, principio ni fin de años, ha sido un
enigma para los investigadores de la Biblia hasta hace poco, cuando llegaron a
esta conclusión razonable: no tenía padre ni madre en el sacerdocio, eso es, no
fue sacerdote por herencia. No tuvo
principio de días ni fin de años por cuanto no se registró el comienzo de su
sacerdocio ni se proveyó sucesor alguno.
En estos detalles se parecía al Mesías. -Hebreos 7:1-4.
Se supone que
Melquisedec era uno de los Reyes Pastores que invadieron al Egipto y
construyeron la gran Pirámide que ocupa doce acres y es conocida como una de
las siete maravillas del mundo. Fue
construida aproximadamente, en el año 2170 A.C. Los astrónomos dicen que sus medidas indican la duración del año,
el peso de la tierra, la distancia de al tierra al sol, etc. Sus pasajes interiores representan la
historia humana; los que van hacia abajo, el curso del pecado y de la muerte;
los que van hacia arriba -la Dispensación de la Ley, la Edad Evangélica, el
Reino glorioso de la Iglesia y la Restitución Humana.
LA ADVERSIDAD Y
LA RESTITUCIÓN DE JOB.
La historia de
Job, profeta de Uz, y contemporáneo de Abraham y Melquisedec, contiene muchas
cosas en extremo interesantes. Y no tan
sólo la historia de por sí sino el significado simbólico nos interesa
sobremanera cuando vemos que las experiencias de Job representan la caída de la
humanidad y la restauración de todo lo perdido.
Job poseía
riquezas, honores y prosperidad. Fue de
repente sumido en inesperadas desgracias.
La casa donde sus hijos celebraban el natalicio de uno de ellos fue
destruida por un rayo que les ocasionó la muerte. Luego perdió su ganado: las ovejas, los burros, las cabras y los
camellos. Tantas penas quebrantaron su
salud, y se llenó de úlceras y tumores dolorosos. A esta calamidad siguió la pérdida de sus amistades que
convinieron en que estaba maldito de Dios.
Hasta su propia mujer volvióse en su contra diciendo: “¡Eres maldito por Jehová y ojalá te
murieras!” El pobre Job deseaba lo mismo y rogaba a Dios: “¡Quién diera que me encubrieses en la
sepultura (sheol) hasta que calme tu ira, que me pusieras plazo para acordarte
de mí!” al tiempo de la resurrección. .
{ Job 14:13} El Mesías cumplirá esta profecía.
La pérdida de
sus amistades, de la salud y de las riquezas que poseyera, enseñó a Job una
lección inolvidable. De la misma manera
la pobre humanidad aprende la necesidad de protección y apoyo de parte del
Creador, tan amable como omnipotente.
Dios le devolvió
a Job todo cuanto hubiese perdido. Tuvo
el mismo número de hijos que se le habían muerto, y doble cantidad de riquezas
y ganado. De acuerdo con la Biblia las
experiencias de Job parecen ser proféticas de las de la humanidad: la maldición
de la muerte y del pecado que tantas penas ocasiona, será levantada; las
bendiciones de Jehová lloverán sobre el mundo, devolviendo a los muertos la
vida, y aumentando doblemente las bellezas de la tierra. Esta idea está ejemplificada en el Año del
Jubileo en que las deudas todas se cancelaban y la gente recibía de nuevo sus
antiguas posesiones. El Jubileo
simbolizó los Tiempos de la Restitución. -Hechos 3:19-23.
REBECA
REQUERIDA PARA ESPOSA DE ISAAC.
Es opinión
general entre los que hayan estudiado el asunto, que Isaac representaba a
Cristo. Abraham ofreció a su hijo,
heredero de la Promesa, en holocausto; Jehová dio al suyo, a su hijo único, en
sacrificio, para que pudiera redimir a la humanidad; Abraham, en figura, recibió
a su hijo de la muerte, y Dios recibió a Jesús de los brazos de la muerte
actual.
La mujer de
Isaac representa simbólicamente la Desposada de Cristo en su Segundo
Advenimiento. La correspondencia entre
las dos es asombrosa. De ser Isaac
típico del Señor, su padre, Abraham, lo será de Jehová, y la obra de selección
hecha por el Espíritu Santo, o sea el Espíritu de la Verdad, será representada
por el siervo Eliezer que fue a escoger, por mandato de Abraham, una esposa
para su hijo.
Las costumbres
del tiempo antiguo diferenciaban notablemente de las nuestras. Fue intención de Jehová que las costumbres
judáicas sirvieran como ilustraciones de cosas espirituales. En vez de elegir a su propia mujer, Isaac
esperó que su padre mandase al siervo Eliezer a buscarla. Con esto se termina la comparación entre las
dos, que Jesús mismo confirmó diciendo:
“Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le atrajere.”-San
Juan 6:44.
Rebeca se halló
junto a las ovejas, dándoles de beber; así mismo los que son llamados a este
alto puesto se encuentran casi siempre, no en compañía de lobos, sino entre las
ovejas del Señor, y cerca de la Santa Biblia, ansiosos de tomar del Agua de la
Vida.
Rebeca, como ya
dijimos, daba agua a las ovejas. La
encontró Eliezer sirviendo al rebaño, pero también dispuesta a abrevar a los
camellos del extranjero. Esa actitud
humilde, expresiva del deseo de hacer el bien, es cualidad casi indispensable
de los que Dios escoge para ser la Desposada de su Hijo.
La bendición
nupcial que recibió Rebeca fue: “Sé tú
la madre de miles de millones.” (Génesis 24:60). Esto parece indicar que la Rebeca simbólica -la Iglesia-será madre regeneradora de los millones de la
raza humana de la misma manera que el Redentor glorioso será su Padre, “el
Padre del siglo eterno.”-Isaías 9:6.
SUEÑA JOB CON
UNA ESCALERA EXTRAÑA.
A pesar de lo
que puedan decir los escritores del mundo en contra de Jacob, los que fueron
inspirados por Jehová dicen mucho en su favor.
Jacob fue el heredero
reconocido del Pacto que hizo Jehová con su abuelo Abraham. La sabiduría divina indicó que las
bendiciones vendrían por medio de Isaac y no por medio de Ismael. -Génesis
21:12.
Dice San Pablo
que Dios ya había hecho la selección antes de que nacieran Esaú y su
hermano. Fue la voluntad divina que la
bendición viniera por medio de Abraham, de Isaac y de Jacob, y más tarde por
los hijos de éste, o sea el pueblo de Israel -Rom. 9:11-12.
A Esaú le
gustaba sobremanera la caza, y los placeres naturales de la vida le encantaban;
su hermano, en cambio, pensaba con amor en la Promesa, y soñando con ella y con
su anhelado cumplimiento, perdía de vista las cosas de la vida presente que le
parecían de poco mérito. Un día en que los dos tenían hambre Jacob se
preparó una comida. En vez de brindarle
a su hermano la mitad para que comiese, se la ofreció toda con tal de que Esaú le cediese su derecho a
la herencia en la Promesa Divina. Esto
Esaú aceptó gozoso, pues la Promesa no daba señales de cumplimiento, y la
comida, en cambio, estaba a la mano. -Génesis 25:31-34.
Rebeca,
conociendo el carácter débil de su hijo Esaú, pensó que ya que Jacob había
comprado la primogenitura, bien podía recibir la bendición
correspondiente. Para lograr esto,
obligó a Jacob a hacerse pasar por Esaú y solicitarla a manos de su padre. Ella sabía que la obtención de esa gracia le
ocasionaría la pérdida de su casa y el riesgo de su vida. Huyóse Jacob del hogar paterno y, rendido de
cansancio, se acostó al lado del camino con una piedra por almohada. Al quedarse dormido soñó que desde el cielo
descendía una escalera inmensa cuya base descansaba en la piedra que sostenía
su cabeza y que por esta escalera bajaban y subían los ángeles. Ese sueño simbolizó el cumplimiento de la Santa
Promesa en la cual tenía Jacob tan profundísimo interés, y que profetizaba el
restablecimiento de paz y armonía entre el cielo y la tierra.
LA
IDENTIFICACIÓN DE LA TÚNICA DE JOSÉ.
Jacob llegó a
ser un patriarca, el padre de doce hijos, de los cuales José y Benjamín eran
los más jóvenes. Los otros diez hijos
cuidaban de los rebaños. José iba adonde ellos para darles noticias
de su padre y adquirirlas de ellos, y al mismo tiempo llevarles regalitos. Mas a causa de los celos los hermanos le
odiaban. Lo vendieron como esclavo, y
tomando su túnica de diversos colores, la revolvieron en la sangre de un
cabrito que mataron y la arrastraron en tierra; en ese estado se la presentaron
a su padre. Jacob reconoció que era
realmente la túnica preciosa de su hijo, y traspasado su corazón de dolor,
exclamó: “¡Lloraré la muerte de mi hijo
hasta que me reúna con él en Sheol!” (Génesis 37:35). Sheol es la palabra hebrea que significa “la tumba”.
Esta es la
primera ocasión en que Sheol se emplea en la Biblia, y es la única palabra
traducida “infierno”en el Viejo Testamento.
Personas versadas en esas materias reconocen que significa el estado
oculto -la tumba- la condición de la muerte. No pensó Jacob ni por un momento
que su hijo había ido a un purgatorio de tormentos eternos como tampoco se le
ocurrió la idea de ir a reunírsele allí.
Jacob no conocía el sitio que la imaginación poética y sombría del Dante
y de otros ha descrito.
La palabra Sheol
en el Viejo Testamento es empleada para indicar el estado de los muertos, y es
traducida al español “sepulcro,”“abismo,”“infierno,”etc. La que en el Nuevo Testamento se emplea en
el mismo sentido, tanto por los Apóstoles al citar pasajes del Viejo Testamento
como en sus propios escritos, es Hades, traducida “perdición,”“el mundo
de los muertos,”“entre los muertos”“e infierno,”cuando su significado verdadero
es “estado oculto.”
Los sabios
traductores de la Versión Moderna, aun cuando tradujeron Sheol en el
Antiguo Testamento, y su equivalente Hades en el Nuevo, de distintas
maneras, hicieron constar en las notas que las dos palabras originales eran Sheol
en el hebreo, y Hades en el griego.
Compare Salmos 16:10 con Hechos 2:27-31 y 3:15: San Mateo 16:18 con
Isaías 57:9. Versión moderna y Notas.
“HARÉIS BAJAR
MIS CANAS AL SEPULCRO.”
José, vendido
como esclavo en Egipto, estaba bajo la supervisión divina. Las dificultades vencidas y las luchas
sostenidas desarrollaron en su corazón la fe y la fortaleza. Últimamente Dios le dio un puesto que era
inferior únicamente al de Faraón. De
acuerdo con un sueño que tuvo, hubo siete años de abundancia y siete años de
terribles escasez y hambre. Guiado por
ese sueño y por medio del poder conferido por el Faraón, guardó José
provisiones suficientes para salvar de la muerte a los habitantes del
país. De ese modo llegó a ser su
salvador.
José representa
a Jesús, que al ser rehusado por sus propios hermanos, los judíos fue elevado
por Jehová a un puesto inferior solamente al suyo en gloria y poder. José fue el que preservó la vida del pueblo
con el pan que le daba. Jesús
preservará por medio del pan de la Vida Eterna la existencia de cuantos estén
dispuestos a oir y obedecer su voz.
La carestía de
provisiones afectó también a la familia de Jacob. Los diez hijos hicieron un viaje a Egipto para comprar alimentos
sin soñar que su hermano José fuese el Príncipe de Faraón. José les preguntó si eran espías e inquirió
acerca de sus asuntos familiares. Luego
les dio trigo, pero insistió que en otro viaje que hicieran -y tendrían que
volver por causa de la carestía prolongada- sería preciso hacerse acompañar de
su hermano menor, Benjamín, si querían probar su relato y obtener más
grano. Benjamín era el hermano de padre
y madre de José.
De nuevo el
hambre les obligó a volver a Egipto en busca de alimento. Jacob le negó a Benjamín permiso para
acompañarlos hasta que los otros hermanos rehusaron ir sin él. Entonces les dijo: “Llevad con vosotros al muchacho, pero ya sabéis que si no me lo
devolvéis vivo, la pena me matará y haréis bajar mis canas al sepulcro,”a Sheol.
Esta es la
segunda vez que hallamos esa palabra en la Biblia. Su significado verdadero es sepulcro o tumba, pero está mal
traducida infierno 12 veces en
la Versión Común. En el Nuevo
Testamento Hades se emplea en lugar de Sheol.
JOSÉ Y SUS
HERMANOS.
Al tiempo
debido se reveló José a sus hermanos.
Después de hablarles con dureza, les mandó a hacer una comida, y de su
propia mesa les envió manjares. Ellos
se atemorizaron a la vista de tanta bondad cuyo motivo no alcanzaron a
comprender. Luego José, que no pudo por
más tiempo contenerse, mandó salir a los egipcios y se dio a conocer a sus
hermanos, a quienes otorgó su perdón.
Díjoles que las desgracias de su vida, él las consideraba como
bendiciones, puesto que su ida a Egipto le había asegurado el puesto que
ocupaba, y el derecho de aliviar el hambre que sufrían sus hermanos tanto como
los egipcios, con el trigo tan providencialmente almacenado durante los años de
abundancia. -Génesis 45:4-8.
Se cree que
José simbolizaba a Jesús; en ese caso sus hermanos representarían a los judíos,
y los egipcios al resto de la humanidad.
De ser cierto esto, claro está que ni los judíos ni los gentiles tienen
por qué temer la presencia bendita del Señor, pues de las bendiciones de su
Reino participará el mundo entero, sin descontar a sus hermanos que lo
crucificaron -Is. 25:6.
La fortaleza de
espíritu y el valor de José nacieron de los conocimientos que poseía respecto a
la Promesa Divina y su fe en ella. Es
indispensable que conozcamos el Plan de nuestro Creador para poder tener
confianza absoluta en Él. Una fe a toda
prueba constituyó la fuente de fuerzas de todas las almas grandes que sufrieron
por la causa de la Justicia. Es un
hecho probado que la injusticia y el bandidaje aumentan con el decaimiento de
la fe religiosa ocasionado por la Alta Crítica.
Cuando más
tarde los israelitas se trasladaron a Egipto, la fe de José se hizo manifiesta
en su petición postrera: “Yo me muero;
mas Dios de seguro os visitará y os hará subir de esta tierra a la tierra que
tiene jurada a Abraham.” Les rogó que llevasen consigo sus huesos, a fin de que
reposaran en la Tierra Prometida. (Génesis 50:24, 25). Las varias experiencias de José parecen
simbolizar las de Cristo y su Iglesia -los sufrimientos primeros, seguidos de
altos honores y gloria.
LA ZARZA
ARDIENDO.
Moisés fue
grande en todos los sentidos de la palabra.
Siendo muy pequeñito sus padres fieles le ocultaron entre los juncos que
franjeaban al Nilo donde lo halló una princesa egipcia que lo adoptó como hijo
suyo. Seguro, aún en medio de sus
enemigos, recibió amplia instrucción en todos los conocimientos de los
egipcios. Fuéronle brindados los
honores de la corte de Faraón, mas él no quiso aceptarlos mientras sus hermanos
tuviesen que gemir bajo el peso de la más adyecta servidumbre. Ansioso de aliviar en algo sus penas, y
lleno de indignación al ver tanta injusticia, llevó su celo hasta el extremo de
inferir le muerte a un capataz egipcio.
Pero sus hermanos, en vez de comprender y agradecer sus buen intento, lo
denunciaron como traidor de Egipto.
Huyó a la
tierra de Madián, permaneciendo ausente de Egipto por espacio de cuarenta
años. Luego, llegada la hora señalada,
Dios le mandó retornar adonde los cautivos con el fin de libertarlos. Mas ahora sentíase Moisés tímido y
acobardado. Por mandato divino Aarón
convirtióse en compañero de su hermano hablando por él delante de Faraón. Moisés recibió la comisión divina al lado de
una zarza que llameaba sin consumirse, valiéndose el Mensajero del Señor de ese
medio extraño par darle más valor al Libertador escogido como también fe en la
autenticidad del mensaje.
La veracidad
del relato la comprueba Jesús mismo.
Ciertos saduceos que negaban la resurrección trataron de enredarle,
preguntándole de quién sería la mujer que en esta vida hubiese tenido siete
maridos. Defendió Jesús la doctrina de
la resurrección. Declaró que cuando
Dios le dijo a Moisés: “Yo soy el Dios
de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob,”que hablaba de ellos con la
seguridad del que sabe, contando con su resurrección. Los saduceos negaban la resurrección y con ella toda esperanza de
vida futura. Mas Jehová habló por boca
del ángel en sentido opuesto, nombrando a las cosas que no existían ya como sin
existiesen. “Todos viven en el Señor”en
el sentido que todos serán despertados por Jesucristo en la época prefijada por
Dios.
LA PASCUA
INAUGURADA.
Repetidamente
Moisés y su hermano presentáronse delante de Faraón con el mismo mandato
divino: “¡Soltad a mi pueblo!” Y en
castigo de las negativas recibidas fueron plaga sobre plaga. Repetidas veces prometió Faraón acceder a sus
exigencias con tal de ver levantadas las plagas, y con igual frecuencia se negó
a cumplir lo prometido. Afirman las
Escrituras que con ese fin lo elevó Dios a tan alto puesto para que pudiese por
medio de él hacer manifiesto su gran poder.
La interpretación de este pasaje es que aun cuando le hubiera sido fácil
sentar a otro Faraón sobre el trono de Egipto, que favoreció a ése a causa de
su obstinación y egoísmo.
La misma bondad
que usó Jehová para con Faraón en quitar las plagas tan pronto como éste
prometiera acceder a sus deseos, sirvió para hacerle más refractario. En vez de sentir gratitud hacia Dios y
rendir obediencia a sus mandatos, le volvió más obstinado cada favor
recibido. Puesto que había sobrevivido
a las plagas anteriores, resolvió afrontar las otras sin temor. Pagó con creces su atrevido desafío. -Éxodo
4:21; 7:3.
La décima plaga
fue de todas la peor. Todos los
primogénitos de Egipto fallecieron, mas los israelitas, protegidos por la
sangre rociada en las puertas de sus casas, nada tuvieron que temer al Ángel de
la Muerte. Los que de ese modo se
salvaron simbolizan la Iglesia de los Primogénitos que ahora obtiene el rescate
de la muerte debido a la sangre preciosa de Cristo. Sus miembros después de ser glorificados, constituirán “El
Sacerdocio Real,” los Levitas Espirituales que habrán de bendecir al pueblo judaico
y por medio de él a todas las naciones de la tierra.
La noche de la
Pascua es simbólica de la Edad Evangélica de 19 siglos en que los Engendrados
del Espíritu de Dios, que componen la Iglesia de los Primogénitos, serán salvos
de un modo especial, y recibirán con el Mesías la naturaleza divina,
compartiendo su gloria y el privilegio de ayudar y salvar a los demás durante
el Reino Mesiánico. La sangre que los
israelitas rociaron en las puertas de sus casas representaba la sangre de
Cristo, derramada por nosotros.
LOS ISRAELITAS
EN EL DESIERTO.
En el desierto
tuvieron los israelitas muchas experiencias importantes. Dios les mandó el maná que caía durante la
noche en forma de granito. Para poderlo
comer era preciso primero recoger y prepararlo, de ese modo confirmando la
sentencia ha tiempo impuesta: “Comerás
con el sudor de tu frente hasta que vuelvas a la tierra.” La necesidad del
trabajo ha constituido una de las cosas de más mérito para la humanidad. Sin él la raza humana estaría aun más
degenerada.
Jesucristo dice
que Él es el simbólico Maná que nos tenemos que apropiar antes de obtener la
vida eterna. -San Juan 6:48-58.
Un número
inmenso de codornices fue enviado por Jehová a los israelitas. Nuestra Versión Común da a entender que
cayeron sobre la tierra que cubrieron como a dos codos de altura. Los críticos consideran esto como un
absurdo. Mucho más razonable es el
relato contenido en la Versión Moderna española donde dice que las aves,
fatigadas después de la travesía del Mar Rojo, volaron muy cerca de la tierra, siendo
de ese modo fácil presa para los israelitas.
El milagro de
la Roca Herida es bien digno de estudio, y lleno de enseñanzas de valor. Cuando el pueblo clamaba por agua y estaban
todos desfallecientes, hirió Moisés una peña en el nombre de Dios y brotó agua
en abundancia, y las gentes se refrescaron.
Dice San Pablo que este fue un hecho profético del Cristo que con su
muerte proveyó el Agua de la Vida para todos. -1 Corintios 10:-14.
El pueblo fue
víctima de una plaga de serpientes venenosas.
De acuerdo con la instrucción divina hizo Moisés una serpiente de bronce
que alzó sobre un palo. Los que fueron
mordidos por las serpientes miraban la que Moisés había hecho y obtuvieron
alivio. Esas serpientes ponzoñosas
simbolizan el pecado que causa la muerte.
Dios ha provisto para la humanidad mordida y moribunda, alivio y vida
por medio de la crucifixión del Salvador.
Él fue tratado como pecador para que Él a su vez pudiera redimir al
mundo que yacía en el pecado.
EL PACTO DE LA
LEY EN EL SINAI.
Moisés sirvió
como Mediador entre Dios y el pueblo de Israel en el monte Sinaí. Ellos allí prometieron cumplir fielmente la
Ley Divina. Jehová por su parte les
prometió que si cumplían lo pactado Él les daría vida eterna. Si lograban llenar las condiciones impuestas
les serían accesibles las de sacrificio como Simiente de Abraham, tan
claramente simbolizadas por Isaac cuando fue ofrendado por su padre. De ese modo llegarían a heredar la gloriosa
Promesa: “Y serán bendecidas en tu
Simiente todas las naciones de la tierra.”-Deut. 5:1-6; Génesis 22:18.
La multitud
aceptó las condiciones del Pacto, sin comprender el alcance de una ley que
exigía la perfección en todo. Luego
Jesús explicó que la Ley se sumaba en un sólo mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón
y con toda tu mente; con toda tu alma y con toda tu fuerza, y tu prójimo como a
ti mismo.” Los Judíos, como el resto de la humanidad, no carecían de
imperfecciones y les fue imposible cumplir una ley perfecta. Y como no eran de por sí dignos de vida
eterna, no podían redimir a los demás, ni tener el derecho de bendecir a todas
las naciones de la tierra.
A su debido
tiempo vino Jesús, el prometido Mesías, pero no de la manera que habían
esperado. En vez de un Rey glorioso
vino el humilde Nazareno a morir por el pecado de la humanidad. “A lo suyo (la nación judía) vino: y los que
eran suyos (los judíos) no lo recibieron”-lo crucificaron. (San Juan 1:11). Jesús no obstante, empezó la selección entre los israelitas de la
Simiente Prometida, la Simiente Espiritual de Abraham. Aceptó primero a los de su propia raza que
se mostraron leales. (Romanos
11:7). Mas no hubo número suficiente
para completar el predestinado de Elegidos.
Por lo tanto se extendió la invitación a los gentiles, brindándoles la
oportunidad y el privilegio de formar parte de la Simiente Espiritual. Por más de 18 siglos ha estado el Cristo
reuniendo a los suyos, reclamándolos de entre todas las naciones, lenguas y
sectas. Una vez completo ese Cuerpo de
Cristo, la Simiente Espiritual de Abraham entrará en posesión de su herencia y
la bendición del mundo empezará -Gál. 3:29.
EL TABERNÁCULO
SIMBÓLICO.
Bien sabía Dios
que les sería imposible a los hebreos cumplir su parte correspondiente en el
Pacto de la Ley, pero les dio instrucciones minuciosas respecto al Tabernáculo
y los sacrificios que en él habían de ofrendarse, por representar éstos “los
sacrificios mejores,” que son de vital importancia para todo cristiano. El Tabernáculo, que incluía el Atrio, Santo
y Santísimo, con el mobiliario que contenía, los sacerdotes y los sacrificios,
representaba los detalles más importantes del Plan Divino.
Dice San Pablo
que el novillo ofrendado por el pecado en el Día de la Expiación era símbolo de
Jesús. La muerte del novillo
representaba el sacrificio de Cristo que empezó en el momento de su
bautismo. El sacerdote que sacrificaba
los animales ofrendados también fue tipo del Sumo Sacerdote nuestro,
Jesucristo. El incienso quemado en el
altar de oro del Santo representaba los esfuerzos incansables de Jesús de
agradar y obedecer en lo más mínimo a su Padre.
El acto de
llevar la sangre dentro del Santo simbolizaba la consagración del individuo,
que al pasar por debajo del Velo somete su voluntad a la del Creador. Desde este momento es una Criatura
Nueva. El sacerdote, al pasar por
debajo del Velo, representaba al Hombre Cristo Jesús vaciando su alma en el
Calvario, sometiendo a la muerte el cuerpo que Dios le había preparado.
El sacerdote,
al entrar en el Santísimo y delante del Propiciatorio rociar la sangre,
representaba a Jesús en el cielo ofrendando a la Justicia Divina primero, su
propio sacrificio, y luego el de su Desposada.
Nada podía hacerse con la sangre del macho cabrío (representando a la
Iglesia), hasta que la del novillo (Jesús) la hubiera hecho santa y aceptable.
Aarón, cuando
salía para bendecir a la congregación representaba al Mesías en su Segundo
Advenimiento bendiciendo a todos los “Israelitas verdaderos”durante el Reino
Mesiánico. El grito de alegría y la
postración de la multitud simbolizaban el acto de reconocimiento por parte de
la humanidad al verse libre del dominio de la Muerte. Al ponerse en pie de nuevo indicaban en figura la resurrección.
PASANDO EL
JORDÁN.
Después de una
peregrinación de cuarenta años a través del desierto, llegaron los israelitas
al Jordán que debían cruzar bajo la dirección de Josué. Moisés, luego de bendecir a Josué, se retiró
al monte Nebo a morir -Deut. 4:21, 22; 32:48-52; 34:5, 9.
En esta ocasión
un milagro permitió a los hebreos pasar sobre tierra firme de una orilla a otra
del caudaloso río. Todo estuvo tan
cuidadosamente preparado que en el momento en que los sacerdotes que llevaban
el Arca pusieron los pies en el agua, ésta empezó a retirarse, y ellos,
siguiendo muy de cerca la abertura formada por las olas que se retiraban, se
situaron con el Arca en medio del Jordán hasta que pasaron las huestes de
Israel. -Josué 3:3-17.
Los incrédulos
tachan de imposible este milagro que descubrimientos recientes han logrado
probar, indicando los medios empleados para llevarlo a cabo. Debemos comprender que no hay milagro que a
los ojos de Dios no parezca un hecho sencillo y facilísimo. Dios, aun cuando obra milagrosamente, casi
siempre emplea los medios naturales. Es
ahora cosa sabida que las aguas fueron impedidas más arriba por un derrumbe en
un sitio llamado Adam. Allí precipitóse
dentro del río un collado que se alzaba en la orilla, haciendo una represa que
amontonó las aguas; éstas formaron lagos que permanecieron así hasta que la tierra
que llenaba el río cedió al peso del agua detenida, cuando de nuevo el Jordán
siguió su curso acostumbrado. Fue
durante este tiempo que los israelitas pasaron en seco.
En el prototipo
la travesía del Jordán representa el paso del pueblo de Dios de la muerte a la
vida por medio de su fe en la sangre del Crucificado. Una vez instituida la nueva vida, caminan, viven y lidian en la
“buena contienda”, sostenidos e inspirados por esa misma fe, en el nombre y
bajo la dirección de su Señor. El
nombre de Josué equivale a Jesús, y significa salvador-libertador.
Respecto a los
tipos y las profecías del pasado dicen los Apóstoles que la Ley fue sombra de
otras cosas mejores que habían de ser de gran importancia para la Iglesia.
-Romanos 15:4; Hebreos 10:1.
EL DÍA LARGO DE
JOSUÉ.
Hay algún fundamento
para la narración bíblica que habla del día largo de Josué. Algunos versados en el estudio de las
Escrituras afirman que el sol no alumbró durante todo el día -una cosa
sumamente rara en Palestina. Los
enemigos de Josué eran idólatras del sol, y la obscuridad del día predecía su
derrota, puesto que el dios que adoraban se había eclipsado. La granizada formidable que ocasionó a
tantos la muerte coincide con esta idea -que el día estaba obscuro- y que la
obscuridad del sol y de la luna fue en realidad un gran fenómeno del cual se
aprovechó el intrépido Josué para derrotar a sus enemigos. -Josué 10:11-14.
La otra
interpretación es que el sol estuvo visible durante todo el día y que pesadas
nubes refractaron los rayos solares hasta que salió la luna, de modo que no
hubo una sola hora sin luz.
Cualquiera de
las dos explicaciones es satisfactoria, y no hay motivo alguno para creer que
el relato sea inverosímil.
El triunfo del
bando capitaneado por Gedeón simbolizó la victoria final que obtendrán el Cristo
y los suyos sobre las huestes del pecado.
Las vasijas rotas representan el sacrificio de la naturaleza humana, la
voluntad propia, etc., para que la luz divina pueda penetrar e iluminar toda el
alma; las trompetas, el Mensaje de Dios, -y
las espadas, su Palabra. De
Gedeón y sus hermanos está escrito que “todos parecían hijos de reyes.”-Jueces
7:16-25; 8:18.
La hija de
Jefté no fue muerta en cumplimiento del juramento de sacrificio que
hiciera su padre. Pronunció voto de
virginidad perpetua y después de pasar una corta temporada en compañía de otras
doncellas sus amigas y compañeras, se retiró del mundo. La Biblia es fácil de entender si se lee a
la luz de la razón. -Jueces 11:30-40.
La derrota de
los Madianitas por Gedeón y los suyos, y la consagración de la hija de Jefté a
virginidad perpetua, pertenecen a aquel periodo de tiempo llamado de los
Jueces, de los cuales fue Josué el primero -Hechos 13:19-20.
SAMUEL UNGE A
DAVID POR REY.
La historia del
niño David que fue elegido para ser el rey de Israel cuando no era sino un
pastorcillo, es intensamente interesante.
El profeta Samuel que le dio la santa unción fue guiado con cuidado
especial por Jehová. Samuel mismo había
sido, en su juventud, elegido de Dios.
Llegó la hora de escoger al que debía suceder a Saúl que entonces
reinaba, y todos los hijos de Isaí pasaron por delante del profeta. Era una familia excepcional, y cada vez que
se le presentaba uno de los hijos, esperaba el profeta fuese el elegido, mas
Dios le indicó lo contrario. Nadie
pensó en el pastorcillo allá en el campo cuidando las ovejas hasta que todos
los demás fueron rehusados. Luego fue
cuando llamaron al niño y resultó ser el que Jehová había escogido. -1 Samuel
16:1-13.
Nuestro aprecio
por la historia de David se aumenta al saber que su nombre significa “amado”, y
que es un tipo del Cristo, -Jesús y los fieles, los Amados de Jehová,
que habrán de heredar el Reino Mesiánico.
David recibió
la unción real mucho antes de llegar a ser rey. Así también Cristo fue ungido del Espíritu Santo al tiempo de su
bautismo, y la Iglesia en el Pentecostés, con mucha anterioridad al
establecimiento del Reino. Las pruebas
y los sufrimientos a que David se vio sometido, le prepararon para el alto
puesto que había de ocupar. Del mismo
modo, en el prototipo, el Cristo y su Desposada, por medio de la penas y
dificultades de su vida, y las pruebas terribles porque tienen que pasar, se
preparan para el altísimo puesto que el Reino les ofrece.
En el típico
Israel, el oficio de sacerdote y el de rey eran distintos y aparte, pero en el
Cristo los dos se confunden. Esto fue
ejemplificado en Melquisedec que fue sacerdote en su trono, Sacerdote Real,
como lo será también el Cristo completo durante los mil años de su Reino. Esto está en armonía con las palabras de San
Pedro: “Sois una raza escogida, un sacerdocio real, nación santa,”y concuerda
con el Apocalipsis donde dice que los que tienen parte en la Resurrección
Primera serán sacerdotes de Dios y reinarán con Cristo mil años. -Apoc. 20:6;
5:10; 1 Pedro 2:9.
DAVID PERDONA
LA VIDA A SAÚL.
Saúl fue el
primero de los reyes de Israel. Era
alto, hermoso y físicamente un tipo ideal.
Poseía bastante erudición y esto le trastornó la cabeza. Se le olvidó que el reino suyo diferenciaba
de los demás en que Dios era el Rey de Israel, y él, su representante, sujeto
en todo a sus mandatos. Saúl quiso
reinar como los demás reyes, y esa ambición le hizo cometer muchos desatinos. David, en cambio, quería de todo corazón complacer
a Jehová, y cuando se extraviaba y hacía cosas contrarias a la voluntad del
Señor, siempre se arrepentía sinceramente.
Por esto fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios.”
La unción de
David permaneció secreta, pero Saúl vio que sin duda alguna gozaba el joven del
favor divino, y que el pueblo de Israel lo adoraba, sobre todo después de su
famosa victoria sobre el gigante Goliat, y las numerosas batallas en que había
salido vencedor. Saúl deseaba que su
propia familia constituyese los herederos del trono real, y por lo tanto quería
matar a David; con este fin se aprovechaba de todas las ocasiones propicias
para tratar de inferirle la muerte.
David, no
obstante, tuvo al rey enemigo dos veces en su poder, pero fue incapaz de
hacerle daño. En esto era un “hombre
conforme al corazón de Dios,”pues Jehová había elegido y ungido a Saúl rey de
Israel y a su debido tiempo le quitaría.
Mientras tanto David bien podía esperar. Al perdonarle la vida al rey, David obró de acuerdo con la
voluntad divina que dice: “No toquéis a
mis ungidos ni haced daño a mis profetas.” El rey Saúl era ungido de
Dios y le tocaba a Dios deponerlo y reemplazarlo en el trono de Israel. Esto lo hizo cuando quiso hacerlo, y puso a
David en su lugar.
¡Cuánto nos
valdría aprender esta lección de sumisión y paciencia, esperando ver lo que el
Señor nos tiene reservado, sin desesperarnos ni obrar ligeramente, dejando
todos los asuntos de la vida en manos de Aquel que merece toda nuestra
confianza! Este fue el espíritu que mostró
Jesús cuando, al someter su voluntad a la de Dios, exclamó: “¡Sea hecha, no mi voluntad, sino la
tuya!”-San Lucas 22:42.
LA SUERTE DE
LOS AMALECITAS.
El rey Saúl no
pareció nunca sentir hondo aprecio por los mandatos de Dios; siempre quería
hacer su propia voluntad aún en los casos en que el profeta Samuel le indicara
claramente lo que Dios exigía de él.
Fue en una de
estas ocasiones que recibió Saúl instrucciones respecto a los Amalecitas; él
debió haberles muerto o desterrado a todos, pero hizo excepción del rey,
etc. Tal parezca extraño que Dios diera
órdenes semejantes, mas no así cuando pensamos que todo el mundo está bajo pena
de muerte, y que poco importa que venga tarde o temprano, ni que la causa sea
la pestilencia, el hambre o la espada.
La iniquidad de los Amalecitas había llegado a ser intolerable, como el
estado pecaminoso de los Sodomitas. Y
fue decretado su exterminio.
Si estos
muertos hubieran tenido que sufrir largos años de tormento, ¡qué horrible
habría sido esa matanza! Mas el asunto
cambia de aspecto si recordamos que los Amalecitas tienen la promesa de una
resurrección segura, sellada con la sangre del Redentor, promesa que como ya
hemos visto, incluye también a los Sodomitas.
Y tendrán, además del privilegio de volver a vivir, el de obtener la
perfección humana. Todos los que
durante esta vida no hayan conocido a Dios tendrán la oportunidad de conocerlo
y de rendirle homenaje bajo el bendito dominio del Mesías.
Otra
ilustración parecida es la destrucción del ejército de Senaquerib en una noche
por el Ángel de Dios, probablemente por medio de una tormenta de arena. -2
Reyes 19:35-36.
Durante la Edad
Media forjáronse conceptos falsos respecto a la Biblia y de Dios mismo, y las
Escrituras no existían para las masas. Además
de ser su precio exorbitante, pocas eran las personas que supieran leer. Ignoraban que adorar a un dios capaz de
atormentar a sus criaturas equivale a rendir culto a Moloc, cuya idolatría era
condenada por Jehová. El amanecer de
una época nueva descubre el carácter amante y noble de Dios, e ilumina las
páginas preciosas de la Biblia, mostrando cuán razonables son sus enseñanzas.
LA PITONISA DE
ENDOR.
Hemos anotado
ya que desde el tiempo del Diluvio no se les permite a los ángeles caídos
materializarse. No obstante, se empeñan
con esfuerzo incansable en influenciar y dominar a la humanidad, y para ello
emplean cuantos medios estén a su alcance.
Contadas serían las personas que se comunicasen con ellos si supieran su
verdadera procedencia, mas ellos, con maldad suma, hacen ver que son nuestros
parientes y amigos, y como tales desean comunicarse con nosotros con la
asistencia de los tal llamados “mediums espiritistas,”que son engañados por
ellos, y los creen buenos, o bien se guardarían de someterse a su peligrosa
influencia. -Isaías 8:19; Deuteronomio 18:9-12. En tiempos pasados los médiums se calificaban de brujas,
hechiceras y magos. Poseían “espíritus
familiares,”o en otras palabras, estaban familiarizados con los
espíritus desobedientes del tiempo de Noé.
Dios había
prevenido a los Israelitas contra estos espíritus malignos y los médiums que se
les sometían. Dijo que a ningún médium
le sería permitido vivir entre ellos aun cuando sí podían habitar entre las
naciones paganas. Y el rey Saúl tenía
órdenes de matar a cuantos médiums hallase dentro de sus dominios.
Cuando Saúl,
debido a su conducta voluntariosa, perdió el puesto de favor divino de que
disfrutara, Dios le negó comunicación para con Él; y como el profeta Samuel ya
había muerto, el rey apeló a la Pitonisa de Endor, a quien mandó que despertara
a Samuel. Los malos espíritus
personificaron al muerto con la mayor facilidad, y la bruja transmitió al rey
lo que el supuesto profeta decía.
Estos espíritus
malignos tienen medios de averiguar las cosas futuras, pero cualquiera, dadas
las circunstancias, podía haber adivinado cuál sería la suerte de Saúl y de su
ejército. Él mismo sabía lo que debía
esperar, y por esto precisamente acudió adonde la Pitonisa, en oposición
directa a la voluntad de Dios. ¡Es de
todos puntos imposible creer que Dios, y el profeta que estando vivo se había
negado a tener trato alguno con Saúl, permitiesen a una vieja bruja, condenada
por la Ley Divina, que hiciera más que ellos! -1 Cr. 10:13-13.
REPROCHA EL
PROFETA AL REY.
Hay una cosa
respecto a la Biblia que la distingue de todos los demás libros en existencia,
la honrada franqueza de todos sus dichos.
A pesar de ser David el rey de Israel y de que sus descendientes lo
fueron después de él, no se omite ningún detalle de la injusticia cometida
contra Urías y su mujer. El daño que
causara está relatado como si se tratase del más infeliz de sus siervos.
El profeta
Natán llegóse adonde el rey por mandato directo de Dios. Le contó una parábola que encerraba una gran
injusticia, y le preguntó cuál sería su decisión. Lleno de indignación pidió el rey que le dijera sin tardanza el
nombre del desgraciado que tal daño cometiera, con la intención de castigarlo
severamente. El profeta declaró sin
temor: “¡Tú eres aquel hombre!” Ya
conocía David que había cometido un error, pero el relato del profeta dio a su
conducta un aspecto criminal de suma gravedad.
Por lo tanto confesó humildemente su pecado a Jehová.
En esa
particularidad era un hombre conforme al corazón de Dios. Cada vez que era víctima de sus propias
flaquezas, hacía franca confesión del pecado, y pidiéndole perdón a Jehová,
procuraba enmendarse.
Aunque Dios
aceptaba el arrepentimiento de David, no por eso dejaba de castigarlo por el
mal que hubiere cometido. “Porque el
Señor castiga a quien ama.”
El Viejo y el
Nuevo Testamento atestiguan igualmente suma veracidad y honradez. El Viejo nos cuenta los tropiezos de
Abraham, “el Amigo de Dios.” El Nuevo hace relato fiel de las faltas y defectos
de los Apóstoles. Nos cuenta que San
Pedro, a pesar de la nobleza indiscutible de su carácter, negó tres veces a su
amado Maestro, y nos habla del disimulo que empleó delante de judíos y
gentiles. Y no niega que San Pablo, que
reemplazó a Judas, fuese el enemigo cruel de los cristianos que autorizó el
martirio sufrido por Esteban -el célebre Saulo de Tarso. No, sin duda alguna que entre todos los
libros que se hayan escrito, la Biblia es el primero en cuanto a veracidad,
franqueza, y estilo elevado, y por lo tanto merecedora del más ciudadoso
estudio y de nuestra absoluta confianza.
SALOMÓN EN TODA
SU GLORIA.
De la misma
manera en que el rey David representaba a la Desposada de Cristo durante su
existencia humana, acosada por desgracias y sufrimientos, y alentada a
intervalos por victorias, así también el rey Salomón representaba a la Esposa
-la Iglesia- en la gloria. El reinado
de David distinguióse por sus muchas guerras, mientras que el de Salomón gozó
de paz no interrumpida. No tan sólo fue
un príncipe pacífico, sino que poseía inmensas riquezas y notable sabiduría, y
él fue quien construyó el bellísimo Templo de Jehová. -1 Reyes 4:24; 6:1; 10-4,
23, 24.
Su fama
extendióse por todo el mundo civilizado.
La reina de Sabá vino en persona a averiguar la verdad y dijo que no se
había contado la mitad de su grandeza.
Jesús, luego, hablando de esa visita dijo que la reina de Sabá había
atravesado grandes distancias para escuchar la sabiduría de Salomón de sus
propios labios. Con este acto de
aprecio avergonzó a las gentes de Palestina que despreciaron al Rey de mayor
sabiduría, al Rey que era más grande que Salomón.
Es indiscutible
que nuestro aprecio intelectual depende en gran manera de lo que la vista
alcanza. Es necesario que los ojos de
nuestro entendimiento sean abiertos para poder comprender las cosas
espirituales. Jesús dijo a sus
discípulos: “Benditos vuestros ojos
porque ven, y vuestros oídos porque oyen.”
Nuestros ojos
-tanto los del Protestante como los del Católico- se han abierto, y nuestros
horizontes se ensanchan. Y necesitamos
que vean más, mucho más, para poder apreciar toda la inmensidad y grandeza del
amor de Dios. Pocos son los que en esta
época lo comprenden; únicamente los que aborrecen el pecado y que se consagran
sin reserva a Dios, de todo corazón, resueltos a seguir en las huellas de su
Hijo. Éstos gozan del privilegio de
tener los ojos abiertos ahora, y de ver al Rey en toda su incomparable belleza
y esplendor con el telescopio de la fe descansando sobre el testimonio
fidedigno de la Santa Biblia. “Mirando
como en un espejo la gloria del Señor”los discípulos de Cristo son
“transformados en la misma semejanza, de gloria en gloria.”-2 Corintios 3:18.
EL TEMPLO DE
JEHOVÁ.
Hemos visto ya
que el Tabernáculo representaba la residencia temporal de Dios entre los
Israelitas. Más tarde fue sustituido
por el Templo, el cual, siendo construido de materiales pesados, un edificio
permanente, significaba la intención de Dios de establecerse para siempre en
medio de los suyos.
El rey David,
como ya hemos visto, representaba al Cristo durante la Era Cristiana. Él reunió los materiales para la
construcción del Templo, mas no se le permitió edificarlo, de ese modo
mostrando que el Reino del Mesías no será inaugurado por la Iglesia antes de
ser glorificada, y su glorificación la simboliza el rey magnífico, el que
construyó aquel bellísimo Templo, -el sin igual Salomón.
Este Templo fue
destruido en el año 606 A. C., pero más tarde el rey Herodes, que no era judío
sino descendiente de Esaú, favoreció a los judíos con la construcción de un
templo precioso que aún existía en vida de Jesús.
Estos templos
simbolizan el gran prototipo de que hablaban San Pablo y San Pedro: “El Templo de Jehová es santo; cual Templo
sois vosotros.” “Vosotros también, como piedras vivas, sois edificados en un
Templo espiritual.” Dice San Pedro que todos los santos de Dios son Piedras
Vivas en el Templo Espiritual, por cuyo medio todos podrán aproximarse a Dios.
Las piedras
usadas en la construcción del Templo de Salomón fueron medidas y pulidas en la
cantera, y las vigas preparadas de antemano, de modo que se construyó el
edificio sin un martillazo, tan bien cortado y preparado estuvo todo.
Simbólicamente
el Templo Vivo de Dios se construye de idéntica manera, pues son formadas las
Piedras en la vida presente y acabadas en la resurrección para emplearse luego
en el gran Edificio Espiritual -el Templo de Jehová. Por eso nos vemos sometidos a sufrimientos y pruebas con el fin
de perfeccionar nuestros caracteres. El
cambio de naturaleza que reciben los santos juntará las Piedras sin esfuerzo ni
compulsión. Luego la gloria de Dios llenará
ese Templo verdadero y empezará la Nueva Dispensación.
ELIAS Y LOS
SACERDOTES DE BAAL.
Acab, rey de
Israel, engañado e influenciado por Jezabel, su mujer, pervirtió la religión en
el típico reino de Dios. El culto
ordenado en el Templo se abandonó, y en su lugar instituyóse la idolatría de
imágenes. El fiel profeta Elías reprochó
al rey por su actitud desleal y malvada, y para salvarse de la vengativa
Jezabel tuvo que huir al desierto donde los cuervos le suministraron el
alimento cotidiano por espacio de tres años y medio. -1 Reyes 17:5, 6.
Dirigido por
Jehová volvió Elías y desafió a los sacerdotes de Baal a que manifestarn cuál
de los dos, Jehová o Baal, fuese el más expedito en escuchar los ruegos de los
suyos. Harían sus sacrificios en
holocausto y la ofrenda que fuese consumida por fuego del cielo probaría cuál
de los dos era el verdadero Dios. Los
Israelitas vieron lo justo de la proposición y los sacerdotes de Baal tuvieron
que aceptarla. Elías les concedió la
preferencia. Durante un día entero los
sacerdotes de Baal agonizaron, cortándose con piedras afiladas y rogando a Baal
consumiera su ofrenda. Elías se burló
de ellos diciendo: “¡Gritad más
recio! ¡Quién sabe si Baal se habrá
quedado dormido! ¡O tal vez habrá
empredido un largo viaje!”
Al atardecer
dio Elías su prueba correspondiente.
Para no dejar lugar a duda, hizo que derramaran agua sobre el altar y la
ofrenda hasta empaparlos bien. Luego
suplicó al Dios único que vindicara su causa.
El fuego descendió del cielo, consumiendo la ofrenda y secando el agua
que había en una zanja alrededor del altar.
El pueblo al ver esto, exclamó unánimemente: “¡Jehová, Él es el Dios!”-1 Reyes 18:30-39.
Afirman los que
estudian la Biblia que Elías representaba a la Iglesia verdadera; la reina
Jezabel, a un sistema religioso falso, y Acab, a los gobiernos de la tierra. Los 1260 días en que Elías fue perseguido
por Jezabel y tuvo que ocultarse en el desierto, fueron días de seca terrible,
y así mismo, desde el año 538 A. D., por espacio de 1260 años, hubo una
carencia notable de lluvia espiritual hasta que la Jezabel simbólica perdió el
poder de martirizar a los siervos de Dios, en el año 1798. -Apocalipsis 12:6,
14; 13:5.
AL REY
SEDEQUIAS LE SACAN LOS OJOS.
Dios prometió
al rey David que el Reino Mesiánico pertenecería a uno de su linaje y por
centenares de años los reyes que reinaban en Jerusalem se escogían de entre sus
desdendientes. El último fue el rey
Sedequías de quien el profeta Ezequiel profetizó diciendo: “Y tú, ¡oh profano e impío príncipe de
Israel! cuyo día ha llegado ya, el tiempo en que la iniquidad acarrea la
destrucción; ¡apártese la diadema y quítese la corona real! ¡ésta no será más así! Haré que haya
trastorno, trastorno, trastorno, hasta que venga Aquél cuyo derecho es el
derecho y a Él se lo daré.” (Ezequiel 21:25-27). Con esto decía, aunque con otras palabras, que después de
Sedequías no habría rey alguno absoluto hasta llegar el Mesías. Esta profecía ha venido cumpliéndose por
espacio de dos mil quinientos diez y nueve años, o sea, desde entonces
acá. Los demás reyes pagaron tributo a
otros poderes, y ninguno de ellos era del linaje real de David.
Cuando Jehová
le quitó el reino a Sedequías le dijo que sería llevado prisionero a Babilonia
por el rey Nabucodonosor, y por otro profeta dijo Dios que jamás vería dicha
ciudad. Ambas profecías se realizaron,
pues siendo prisionero le sacaron los ojos, y así, ciego lo llevaron a
Babilonia.
Empero la
promesa que hiciera Dios a David, que de su descendencia serían los reyes de
Israel para siempre, no se había quebrantado.
El mensaje al rey Sedequías decía simplemente que el trono desde
entonces en adelante no sería reconocido por Jehová, y que así permanecería
hasta que reinase el Mesías.
El Primer
Advenimiento del Señor no cumplió esta profecía porque Jesucristo, aunque era
el Mesías prometido, no era aún Rey.
Como sacerdote, Él ser ofreció a sí mismo, y su ofrenda perdura a través
de los siglos. Desde el Pentecostés ha
estado ofrendando a sus siervos que se le han presentado para ser
sacrificados. (Romanos 12:1). Éstos, que junto con Él se sacrifican como
“miembros de su Cuerpo”tendrán parte en el Reino Mesiánico de mil años, y
durante esa Época podrán bendecir, a Israel primero, y luego al mundo entero.
-Apocalipsis 20:6.
LA DESOLACIÓN
DE JERUSALEM.
Nabucodonosor,
después de haberle sacado los ojos al rey Sedequías, lo desterró, junto con
todo su pueblo, a Babilonia, y quemó la ciudad de Jerusalem con su bellísimo
templo. Dicen las Escrituras que la
ciudad permaneció desolada durante setenta años.
Estos setenta
años de desolación les vinieron a los israelitas como castigo por no observar
debidamente los Jubileos según era mandado por Jehová. Cada vez que se cumplía una cincuentena, el
año quincuagésimo debía ser el Jubileo en que se cancelaban las deudas, y las
propiedades se devolvían a los dueños originales, simbolizando de esta manera
los Tiempos de la Restitución. (Hechos
3:19-21). Pero los israelitas, como las
demás naciones, eran egoístas e interesados y, conociendo que esa costumbre
significaba pérdidas para algunos de ellos, la dejaron de celebrar.
Explica Dios
que el número total de Jubileos fue incluido en los setenta años de desolación
en que descansó la tierra “para que se cumpliese la palabra de Dios por boca de
Jeremías; hasta que la tierra hubo gozado de sus sábados; pues todos los días
de su desolación descansó hasta cumplirse setenta años.”-2 Crónicas 36:21;
Jeremías 25:11.
Parece
razonable suponer que si el número completo de Jubileos debió ser setenta, y si
cada ciclo constaba de cuarenta y nueve años, que setenta ciclos desde el
primer Jubileo indicarían el comienzo del Gran Jubileo -“el Tiempo de la
Restauración.” Esta fecha, según los cálculos que se han hecho, fue el año
1874. Es la opinión de muchos que
estamos viviendo en los tiempos del Gran Jubileo del prototipo, y que poco a
poco la humanidad volverá a todos sus derechos y privilegios durante los mil
años de este Jubileo. El desasosiego de
todas las clases sociales es un indicio de que ya principia a efectuarse el
cambio. Estamos en los comienzos de una
Nueva Era. El aumento de instrucción
pública ha ensanchado la capacidad mental que a su vez ha emancipado a la
humanidad de muchos de sus yugos, y bien pronto el Reino del Mesías
multiplicará esos beneficios y levantará la condena de la faz de la tierra para
siempre.
-Apocalipsis
21:4, 5.
EL SUEÑO DE
NABUCODONOSOR.
Daniel, un
joven israelita que fue, junto con otros cautivos, llevado a Babilonia, llegó a
ser profeta de Jehová. El rey
Nabucodonosor tuvo un sueño que le impresionó mucho, pero que al despertar
trató en vano de recordar. Los
“sabios”de su reino a pesar de sus esfuerzos inauditos, no pudieron
adivinarlo. Por último Daniel, ayudado
por Dios, no solamente logró recordarle el sueño sino que también dio su
interpretación.
-Daniel
2:31-35.
El sueño y lo
que significaba es tan interesante para nosotros como lo fue para el rey. Soñó que veía una gran Imagen; su cabeza era
de oro, su pecho y brazos, de plata; su vientre y costados, de bronce; sus
piernas eran de hierro y los pies, de hierro entremezclado con barro. Luego vio el rey una Piedra, sacada del
monte sin que la tocara mano alguna, que hirió los pies de la Imagen, la cual cayó
hecha polvo, que el viento se llevó. La
Piedra siguió en aumento hasta llenar toda la tierra. -Daniel 2:31-35.
Según la
interpretación que dio Jehová por medio de Daniel, el sueño significaba lo
siguiente: la cabeza de la Imagen representaba el reino de Babilonia; el pecho
y los brazos, el imperio de Medo-Persia; el vientre y los costados, el de
Grecia, y las piernas, el Imperio de Roma.
Los pies representaban el “Santo Imperio Romano”y sus sucesores: el hierro,
el poder civil, y el barro con el cual estaba entremezclado y medio cubierto,
el poder eclesiástico de nuestro día.
De modo que estamos viviendo en los tiempos representados por los diez
dedos de la Imagen.
El barro,
mezclado con el hierro de los pies de la Imagen, imitaba la Piedra, simbólica
del Reino de Dios. La Piedra es la
Iglesia de Dios que, de entre judíos y gentiles, y de todas las naciones y
sectas, es elegida para constituir el Reino del Mesías, el cual pronto se
establecerá con infinito poder y gloria.
Ante su paso avasallador los reinos de este mundo tendrán que
desaparecer. Este Reino bendito seguirá
en aumento hasta llenar la tierra y someterlo todo a su dominio; los que
persistieren en proceder mal sufrirán la Segunda Muerte, o sea la extinción
perpetua.
EL SUEÑO DE
DANIEL.
Largo período
de tiempo medió entre el rey Sedequías y el Mesías. Durante ese periodo Dios permitió a los gentiles, representados
por la Imagen vista por Nabucodonosor, a adquirir el poder. El poderío de los gentiles debía durar
“siete tiempos,”eso es, siete años simbólicos de los cuales cada día es un año;
de modo que siete veces 360 días (un año lunar), serían 2520 años, cuyo período
termina aparentemente en el año 1915.
Esto quiere decir que bien pronto el dominio de los gentiles en la
tierra habrá tocado a su fin, y habrá llegado la hora tan esperada en que el
Mesías tomará posesión actual de la tierra y de sus habitantes. Así se explica el desasosiego social que en
todas partes se percibe.
Las mismas
verdades indicadas por el sueño del rey Nabucodonosor fueron presentadas en
símbolos a Daniel el profeta. En lugar
de una Imagen vio Daniel cuatro grandes Bestias, de este modo intimando que los
reinos de la tierra, tan grandiosos a los ojos del mundo, tienen, a los ojos de
Dios, un aspecto bestial. ¿Quién
después de hojear las páginas ensangrentadas de la historia, no estará de
acuerdo con este concepto? En verdad
que el mundo ha sufrido injusticias y atrocidades bajo gobiernos bestiales, pero
así y con todo, tal vez eran los mejores posibles de mantener, dadas las
circunstancias que los rodeaban.
Condiciones peores podrían prevalecer, como por ejemplo, la anarquía.
La primera de
las Bestias vistas por Daniel era un León y representaba a Babilonia; la
segunda, un Oso, a Medo-Persia; la tercera, un Leopardo, a Grecia. Las cuatro cabezas del Leopardo
representaban los cuatro generales que sucedieron a Alejandro. La cuarta Bestia representaba el Imperio
Romano, y los diez cuernos correspondían a los diez dedos de los pies de la
Imagen. El cuerno que tenía ojos y
llevaba puesta una corona, se supone sea simbólico del poder eclesiástico
entronizado en medio de los poderes civiles.
Daniel vio en
la visión el juicio hecho de esos reinos en que fueron desaprobados; su dominio
les fue quitado y entregado a “Uno que se parecía al Hijo del hombre,”en cuyo
poder permanecerán eternamente y todos le rendirán servicio y obediencia.
-Daniel 7:13-27.
LA FIESTA DEL
REY BELSASAR.
El buen juicio
del rey Nabucodonosor cedió un tanto a su orgullo, y en las llanuras de Dura
erigió una gran imagen, una estatua de sí mismo como Monarca de la Tierra, y
llevó su soberbia hasta el extremo de exigir que todos la adorasen. Razonaba que si las gentes llegasen a creerle
un dios, sería más fácil dominarlas.
Pero entre toda aquella muchedumbre hubo tres hebreos que se negaron a
doblar la rodilla. Sus escrúpulos
religiosos no fueron respetados. Fue
mas que suficiente su actitud para justificar un severo castigo. Mandó Nabucodonosor que se calentara un
horno siete veces, eso es, tan caliente como era posible estuviera, y que
dentro de él echaran a los tres jóvenes judíos. Los que cumplieron la orden se asfixiaron a causa del fuego que
aspiraron. El rey y su corte que desde
cierta distancia contemplaban a los hebreos dentro del horno, vieron en medio
de ellos a Uno que se parecía al Hijo de Dios, y estaban ilesos todos, ¡sin
haber sufrido la más leve quemadura! El
monarca reconoció al Dios de Israel y mandó que le rindiese homenaje todo el
mundo
Fue después de
esto que el rey, en castigo a su orgullo, perdió el uso de la razón y comió
hierba como un animal por espacio de siete años. Luego recobró el juicio y vivió para alabar y adorar a Dios.
Más tarde hubo
la fiesta de Belsasar y la escritura en la pared, seguida por la caída de la
ciudad cuando los Medos y los Persas, representados por la parte de plata de la
Imagen, y por el Oso en el sueño de Daniel, tomaron posesión de Babilonia. El ejército de Ciro desvió el curso del río
Eufrates y, caminando por su lecho ya transitable, penetró dentro de las
murallas y venció a la ciudad que se creía inexpugnable.
Babilonia es el nombre que en el Apocalipsis se le
da a un gran sistema eclesiástico cuya caída se predice, diciendo que las aguas
del simbólico Eufrates -que representa las naciones del mundo con sus riquezas-
serán secadas “para preparar el camino de los Reyes que vienen de Oriente.”
Esos Reyes son los que pertenecen al Sacerdocio Real con el Cristo a la cabeza.
-Apocalipsis 17:15.
EL REY DARIO Y
CIRO.
Por su
integridad de carácter el profeta Daniel era muy estimado del rey Darío. Los compañeros de Daniel, en cambio, le
odiaban, porque él no les permitía cometer injusticias. Querían acusarle de algo, y no pudiendo
cogerle en falta, pretextaron su fe religiosa.
Insistieron en que Darío obtendría mayor influencia si obligaba a todo
el mundo a adorarle como si fuese un dios.
Le dijeron que esta medida haría que el pueblo le fuera más leal. Lograron de su mano un entredicho al efecto
que cualquier persona que se negare a adorar a Darío sería echada en un foso de
leones. Luego se pusieron a velar a
Daniel y lo denunciaron.
Era una ley de
Medo-Persia que una vez impuesto un edicto real, era imposible dejarlo de
cumplir; así fue que aun cuando el rey se afligió profundamente al saber que su
oficial predilecto se hallaba convicto, no tenía el poder de libertarlo. Empero no perdió la esperanza que el Dios de
Daniel hiciera algo por él.
A Daniel le
echaron dentro del foso de los leones y a la mañana siguiente lo vieron salir
ileso. Sus compañeros que tan vil
traición le hicieran, fueron echados más tarde en el mismo foso.... ¡y los
leones los devoraron! -Daniel 6:14-24.
A la
terminación de los setenta años de desolación pronunciados contra Jerusalem,
conmovió Dios el corazón de Ciro para que devolviera la libertad a los judíos
cautivos, y les permitiese tornar a Palestina.
Además les dio dinero y decretó que las vasijas de la Casa del Señor que
se le habían sacado fuesen devueltas.
Solamente unos cincuenta mil israelitas regresaron a su patria; ¡tanto
se había menguado la inmensa multitud llevada al cautiverio! Los que aún creían en el Pacto hecho con
Abraham tornaron y reconstruyeron la ciudad y luego, en el tiempo de Ezdra, el
Templo. Los demás se habían extraviado,
yendo en pos de placeres mundanos en Babilonia. De ese modo separó Dios a los buenos de Israel en preparación para
el Mesías. Y a pesar de esto, ¡cuan
pocos fueron los “Israelitas verdaderos”que conocieron a su llegada el día tan
esperado!
La historia
romántica de la reina Ester, esposa del rey Asuero, pertenece a la época del
rey Ciro.
EL VALLE DE LOS
HUESOS SECOS.
La visión de
Ezequiel en que vio juntarse los huesos secos, cubrirse de carne y piel y
formar un gran ejército, se ha supuesto fuera simbólica de la resurrección de
los muertos, pero la suposición carece de fundamento. Declara el profeta que el cuadro representa la reanimación de las
esperanzas de Israel. Primero los
huesos secos de una esperanza muerta que luego se fortalece, y por fin se
realiza de una manera acabada y espléndida.
Y añade: “Estos huesos son toda
la casa de Israel. He aquí que dicen: ¡Se han secado nuestros huesos, y ha perecido
nuestra esperanza (de volver a ser una nación); somos enteramente
cortados!”-Ezequiel 37:1-14.
El cumplimiento
de esta profecía es evidente entre la raza judáica hoy en día. Poco tiempo ha que no les sonreía esperanza
alguna; luego inaugurose “El movimiento Sionista,”o sea el proyecto de
reorganizar la nación judía y de volver a Palestina, mas sin gran confianza en
la Promesa hecha a Abraham. Ya
últimamente hemos visto a los hebreos volver a su fe y creencias antiguas y,
fortalecidos de nuevo por la Promesa, se están uniendo y juntando su dinero
para el bien de su raza, y no dista mucho el día en que, como nación,
gozarán de los privilegios y derecho prometidos. -Isaías 40:1-2; Romanos
11:25,33.
Hablando de
Escrituras de la resurrección de los muertos dicen que no será resucitado el
mismo cuerpo que muere porque éste vuelve al polvo. Durante el glorioso Reino del Mesías, Dios por medio de Él dará a
cada ser humano “un cuerpo como le plazca.” Un número relativamente pequeño, de
Santos únicamente, tendrá parte en la Resurrección Primera, recibiendo la
gloria, el poder, y la inmortalidad correspondiente, -en fin, una naturaleza
nueva, muy superior a la de los ángeles, de categoría inferior solamente a la
del Padre Eterno. Luego vendrá la
Restitución al mundo y los muertos también recibirán un cuerpo nuevo, mas éste
será un cuerpo humano. ¡Cuánto más
fácil le será a Jehová crear para cada criatura un cuerpo nuevo, que buscar los
átomos de polvo esparcidos por el mundo y formar aquel mismo cuerpo que
muriere!
EL LOGOS HECHO
CARNE.
La nación
judía, incapaz de cumplir el Pacto de la Ley hecho en el Sinaí, no pudo ser la
Simiente de Abraham que había de bendecir el mundo. Llegó el tiempo prefijado para el Advenimiento de Aquel que Dios
debía proveer para libertar y redimir a la humanidad. El Mesías se hizo carne y como hombre perteneció al linaje de
Abraham; cumplió todas las exigencias de la Ley, y por medio del sacrificio de
su propia persona llegó a ser la Simiente Espiritual también, y en tal
capacidad, el Salvador de cuantos por su mediación quisieran acercarse a Dios.
En el Evangelio
de San Juan (1:1-5) Jesús se describe como el LOGOS, el Verbo de Dios, “el
Primogénito de toda la creación.”-Colosenses 1:15.
Los reyes de la
antigüedad, cuando dirigían la palabra a sus vasallos, se sentaban detrás de
una rejilla, frente a la cual un representante suyo pregonaba en alta voz el
mensaje real. Ese representante
llamábase el LOGOS o El Verbo del Rey.
La ilustración es tan propia como bella aplicada al Hijo Único del
Todopoderoso por cuya mediación el Padre habla con la humanidad -en esta época,
con la Iglesia, y en la que ya comienza, o sea durante el Reino Mesiánico, con
el mundo entero.
La traducción
literal de San Juan 1:1 aclara mucho este asunto tan discutido. “En el principio era el LOGOS, y el LOGOS
era con el Dios y el LOGOS era un dios. Él estaba en el principio con el Dios. Todas las cosas por medio de Él fueron
hechas y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. Y el LOGOS se hizo carne y habitó entre
nosotros, y vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de
gracia y verdad.” Jesús dice lo mismo, aunque de distinta manera, cuando afirma
que Él es “el Principio de la creación de Dios,”“el Alpha y el Omega, el
Principio y el Fin.” . { Re 3:14 21:6} Es bien clara la idea. Jehová Dios no creó directamente sino al
LOGOS a quien hizo muy poderoso y a su exacta semejanza. ¡Con cuanta claridad explica San Juan todo
esto!
En el Programa
Divino el suceso de más importancia después del anotado fue la Anunciación a la
virgen María, y luego el nacimiento de nuestro adorado Redentor.
LAS BUENAS
NUEVAS DE GRAN GOZO.
Si
identificamos al Niño nacido en Bet-lehem con el LOGOS, por cuyo medio fueron
hechas todas las cosas que han sido hechas, se nos hace fácil comprender quién
era Jesús, y el objeto de su venida. En
primer lugar no debió su existencia a Adán que ya había perdido el derecho a la
vida perfecta. La de Jesús fue una vida
transferida. El LOGOS, rico en
privilegios espirituales, gloria y honores, “por nosotros se hizo pobre (eso
es, se hizo el hombre Cristo Jesús), para que nosotros por medio de su
pobreza fuésemos ricos,”o lo que es igual, para que el hombre fuese redimido de
la muerte y de las penas que ésta acarrea, junto con la más grande entre todas
las desgracias, la alienación de Dios.
Un cuerpo se le preparó al Señor para sufrir la pena de muerte. La muerte de un ser sin mancha era necesaria
como precio del rescate de Adán y de su raza. -1 Timoteo 2:6.
¡Ya no nos
parece extraño que los ángeles cantaran con alegría infinita cuando anunciaron
que el LOGOS poderoso se había convertido en el Niño de Bet-lehem! “¡No temáis!
Pues he aquí que os anuncio buenas nuevas de gran gozo que será para todo el
mundo!”
“Porque hoy, en la ciudad de David os ha nacido un Salvador
el cual es el Señor.” ¡Cuanto significa esta palabra: Salvador! Quiere
decir “el que da la vida.” El derecho a la vida perdióse por culpa de Adán y
todos nos testamos muriendo poco a poco.
El Salvador vino a proveer de vida a toda la raza, triste y
moribunda. ¡Gracias a Dios, por fin
tenemos Uno capaz de salvarnos hasta la perfección y darnos vida eterna! -Heb.
7:25.
La profecía
oculta en las palabras: “Sobre la
tierra paz, entre los hombres la buena voluntad,”no se ha cumplido aún, pero
está muy próximo su cumplimiento. El
nacimiento del Niño fue un paso dado en esa dirección; la Cruz ignominiosa
marcó otro; la resurrección gloriosa y la devolución al LOGOS de la naturaleza
espiritual fueron otros pasos, dados ya.
La selección de la Desposada está casi terminada y una vez completo el
número de Elegidos, empezará el Reino Mesiánico que cumplirá la bendita Promesa
profética a la satisfacción de todos.
JUAN EL
PRECURSOR.
La obra de
redención comenzó cuando Jesús, a los treinta años de edad, simbolizó su
consagración por medio de su bautismo en el río Jordán, en cuyo sitio Él, que
se había hecho hombre con ese fin, ofreció su propia vida en rescate por todos;
de lo que el testimonio había de darse a sus propias sazones. La humillación del LOGOS a una naturaleza
tan inferior a la que antes poseyera, el nacimiento del Niño en Bet-lehem y los
años de su juventud, no fueron más que hechos incidentales al gran objeto de su
venida. Aún la misión de Juan el
Bautista no fue sino preparatoria -anunciadora del “Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo.”
Predicaba
Juan: “¡Arrepentíos; porque el Reino de
los Cielos se ha acercado!” únicamente los que eran Israelitas verdaderos, sin
engaño, recibieron al Mesías y se le asociaron en su obra grandiosa. El bautismo de Juan tenía por objeto quitar
los pecados contra la Ley Judaica, y solamente los judíos que reconocían haber
faltado a la Ley debían recibirlo.
Ese bautismo
quería decir que se limpiaban de todo pecado contra la Ley, y no era propio más
que para los judíos. Eran excluidos los
gentiles. ¿Y por qué no? ¿Cómo habían ellos de arrepentirse y volver
a estar en relación con Dios si nunca habían gozado de este privilegio? Los judíos, que aún estaban incluidos bajo
el Pacto de la Ley hecho por mediación de Moisés en el Sinaí, estaban por lo tanto en relación con Jehová, porque,
como dice San Pablo: “Todos fueron
bautizados a Moisés en la nube y en el mar.” Todos los israelitas que guardaban
y apreciaban esa relación con Dios por medio de Moisés fueron transferidos a
Cristo sin necesidad de un nuevo bautismo a Cristo, pues ya se les había
aceptado por mediación de Moisés, su representante.
Cuando se les
abrió la puerta de la oportunidad a los gentiles, algunos de los de Efeso
creyeron y fueron bautizados al bautismo de Juan como si fuesen judíos, lo cual
fue una equivocación de su parte, y
cuando San Pablo les aclaró el punto fueron bautizados de nuevo, a la
muerte de Jesucristo directamente. -Hechos 18:25; 19:3-5; Romanos 6:3; 11:17-25.
EL BAUTISMO DE
JESÚS.
Con gran
sorpresa de parte de Juan se le presentó Jesús a ser bautizado por él. Juan exclamó: Yo he menester ser bautizado por ti, ¿y vienes tú a mí? Ningún pecado tienes tú de que
arrepentirte. Jesús no le dio
explicación alguna sino que le dijo sencillamente: “Consiente ahora.” Así le indicó que no necesitaba del bautismo
para quitar sus pecados, pero que para Él tenía otro significado que no quería
descubrir. San Pablo explica lo que
quería decir ese bautismo: simbolizaba la consagración de Jesús hasta la muerte
como sacrificio vivo a Dios. -Hebreos 10:5-9.
Jesús declaró
más tarde que su ministerio de tres años y medio no fue sino el cumplimiento de
esa misma consagración, celebrada a los treinta años cuando fue bautizado. El bautismo en las aguas del río Jordán
simbolizaba el acto de entregarse a la muerte después de someter su vida al servicio
de Dios, su Padre. Al terminar su ministerio
dijo: “Con un bautismo empero tengo que
ser bautizado; ¡y cómo me angustio hasta que se haya cumplido!” (San Lucas
12:50) Y al día siguiente, en la Cruz
exclamó: “¡Consumado está!” Su bautismo
a la muerte, empezado en el Jordán, se había concluido.
En este
particular los discípulos de Jesús siguen su ejemplo. Se bautizan a su muerte y de ese modo a su Cuerpo son
bautizados. (Romanos 6:3). Ese bautismo del “Rebaño de Cristo,” su
Cuerpo, no será completo hasta que el último miembro haya pasado por debajo del
Velo de la Muerte, cuando el bautismo del CRISTO, compuesto de muchos miembros,
habrá terminado. Luego, más allá de la
muerte, el cuerpo bendito recibirá la gloria, la honra y la inmortalidad prometidas,
y heredará con Jesús el Reino Mesiánico.
“Si sufrimos con Él, con Él también reinaremos.”
Cuando Jesús
salió del agua “los cielos le fueron abiertos,” eso es, se le hicieron más
claras las verdades espirituales, y empezó a comprender “las cosas profundas de
Dios.” (1 Corintios 2:10). Este
esclarecimiento le vino al recibir el Espíritu Santo por el cual todos sus
discípulos son engendrados Hijos de Dios, iluminados y hechos coherederos con
Jesucristo. -Hebreos 10:32.
EL EVANGELIO
DEL REINO.
Por más de 16
siglos los israelitas habían rogado a Dios que les mandara el Reino del Mesías,
y habían esperado que viniera para enaltecerlos a ellos y llenar el mundo de
bendiciones. El anuncio que estaba
próximo fue una buena nueva -un Evangelio.
Pero no hubo un
número suficiente de judíos de corazón sincero dignos de compartir con Jesús
las glorias de su Reino. “A lo suyo (su
pueblo) vino; y los que eran suyos (los judíos) no le recibieron”-lo
crucificaron. “Mas, a cuantos le han
recibido, les ha dado prerrogativa de ser hijos de Dios,” de transferirse de la
Casa de Siervos bajo Moisés, a la Casa de Hijos bajo el gobierno de
Cristo. Llevóse a efecto ese cambio en
el Pentecostés cuando los discípulos fueron engendrados del Espíritu Santo.
-San Juan 1:11-13; Hebreos 3:1-6.
Como no se
halló entre los judíos el número suficiente de Santos, la oferta se les retiró,
y por espacio de 19 siglos Dios ha estado escogiendo de entre los gentiles los
que faltaban para completar el número prefijado. Hechos palpables, junto con las profecías incumplidas, demuestran
claramente que el Reino no se estableció en el Primer Advenimiento. En verdad los judíos que no aceptaron al
Mesías fueron rechazados del favor divino y la invitación a tan altos honores
pasó a los gentiles, hasta completar el número predestinado del Cuerpo de
Cristo. (Romanos 11:1-7, 11, 12). Durante toda la Era Cristiana se han ido
escogiendo personas de carácter intachable, hasta que ahora el número está casi
completo, y el Reino pronto a establecerse.
Cuando la
selección de la Simiente Espiritual de Abraham se haya concluido, la Edad
Evangélica habrá tocado a su fin, para dar lugar al Reino del Mesías en el cual
el Cristo y su Iglesia reinarán en espíritu. -Apocalipsis 5:10; 20:6.
La venda le
será quitada a los ojos de Israel y las bendiciones de la Nueva Era o
Dispensaciones llegarán hasta ese pueblo, y por medio de los israelitas a todas
las familias de la tierra, según la promesa de Jehová. Sin duda alguna que la Iglesia es la
Simiente Espiritual de Abraham que habrá de bendecir, primero a los judíos, y
luego al mundo entero. -Gálatas 3:16, 19.
LAS PARÁBOLAS
DEL REINO.
Las parábolas
de Jesús se refieren principalmente a su Reino. La manera en que los judíos perdieron su herencia en el Reino y
fueron reemplazados por los gentiles se hace manifiesta en algunas de ellas. Otras muestran de qué manera los que
constituyen la clase heredera sufren violencia durante esta edad, de ese modo
perfeccionándose para la gloria venidera.
La parábola del
Hijo del Rey prueba que a los judíos les fue dada la primera oportunidad de ser
herederos del Reino, y que luego fueron invitados los gentiles. Y entre éstos no se hallan muchos sabios ni
mucha gente grande al decir del mundo, pero así y con todo, se han venido
preparando por unos 18 siglos almas sencillas y buenas, en espera del privilegio inestimable de
tener parte en aquel Reino glorioso.
“¿No sabéis que los Santos habrán de juzgar al mundo?” -1 Corintios 6:2.
En la parábola
del Traje de Bodas está representada la relación que existe entre el Cristo y
nosotros por medio de la fe que tenemos en su mérito salvador. El que rehusó llevar el traje fue sacado de
entre los convidados a las Bodas. Esto
predice en figura la suerte de los que negaron la eficacia del sacrificio de
Cristo en pago de sus pecados. Se les
obligará a salir fuera de la Luz de la Verdad Presente a la obscuridad del
mundo. Luego comprenderán que han
perdido su herencia en el Reino y llorarán su pérdida amargamente.
“La Perla de Gran Precio”muestra el valor del Reino, que
bien vale lo que cuesta -¡nuestro TODO!
La parábola del
Campo de Trigo representa la Iglesia durante esta Edad. El trigo que, casi ahogado por la cizaña que
tanto abunda, se madura por fin y es recogido en el granero del Cielo, se
refiere al Cristo, el Sol de Justicia que habrá de esparcir sus esplendores en
el nuevo Día, el Día del Reinado Mesiánico.
La que habla de
Los Talentos representa la manera en que cada discípulo de Jesús es el
responsable de sus propios talentos, y que de acuerdo con el uso que haga de
ellos será su parte en el Reino.
Fidelidad en el uso de nuestros talentos traerá como consecuencia
natural, grandes privilegios en la Edad Venidera. “¡Siervo bueno y fiel, sobre mucho te pondré!”-San Mateo 25:21.
EL HIJO
PRÓDIGO.
Los Escribas,
los Fariseos y los Doctores de la Ley, constituían “el hermano mayor”de la
parábola “Él Hijo Pródigo.” Los publicanos y pecadores que no tenían en gran
estima los privilegios espirituales fueron representados por el “Pródigo”,
extrañado de la casa de su Padre. Jesús
muestra la actitud del Padre hacia el pródigo que se arrepiente.
En la parábola
del Hombre Rico y Lázaro la nación judía está representada por el hombre
rico. Tenía alimento espiritual en
abundancia; sus ropas de hilo fino representaban la justificación obtenida por
medio de los sacrificios del Día de la Expiración. Su traje de púrpura real simbolizaba su relación con el Reino de
Dios. Lázaro representaba la condición
desesperanzada de los gentiles que, ansiando participar de la Promesa hecha a
Abraham, no recibieron sino “migajas”de beneficios hasta que Israel fue
rechazado por el Señor.
Las llagas del
Pobre indicaban un estado de corrosión moral; los perros representaban la
simpatía de los gentiles, llamados “perros”por los judíos. El caso de la mujer cananea ilustra bien
esta verdad. Como no era judía, Jesús
se negó a complacerla, diciendo: “No es
justo que se dé a los perros el pan de los hijos,”pero cuando ella le
respondió, “Así es, Señor, mas los perros también comen de las migajas que caen
de la mesa de sus señores,” Él le dio la “migaja”que pedía, y le sanó la hija.
El Hombre Rico
de la parábola, representado a la nación judáica, murió en medio de sus
grandes privilegios. Como NACIÓN, quedó el pueblo de Israel
dormido en Hades donde espera ser despertado, pero individualmente los judíos
entraron en un periodo de angustia simbolizado por el “fuego”que no se ha
apagado aún.
Lázaro murió
también, eso es, que sin hacer nada personalmente, fue trocada su triste
condición por una de favor acendrado, hallándose en el “seno de Abraham”-un
hijo de Abraham. Y así ha sido en
efecto; los gentiles se han convertido en la Simiente Espiritual de Abraham, y
como tal, herederos de la parte espiritual de la Promesa.
NO ESTÁ
MUERTA; ESTÁ DORMIDA.
Cuando Jesús
halló a las gentes llorando la muerte de la hija de Jairo, les hizo salir
diciendo: “La doncella no está muerta;
está dormida.” Y en seguida la despertó.
Un hombre no muere en las mismas condiciones en que muere una
bestia. La cesación de vida es, en los
dos, igual, pero Dios le ha concedido al hombre una vida futura por medio de la
resurrección. Por lo tanto hablan las
Escrituras de la muerte como si fuera un sueño, pues, mirando más allá de la
tumba ven la aurora gloriosa del Día en que todos habrán de volver a
vivir. Jesús declaró que cuantos
estuviesen en los sepulcros habían de oír su voz y salir -algunos, a gozar de
la vida eterna en recompensa de su fidelidad, y otros, a juicio por medio de pruebas,
cuyo resultado final fijará su destino eterno. -San Juan 5:28, 29, Versión
Revisada.
Lázaro, el
hermano adorado de Marta y María en cuya casa de Betania Jesús con frecuencia
se hospedaba, fue despertado por Él de ese sueño. Estando Lázaro muy grave las hermanas le mandaron a decir: “Aquel a quien tú amas está enfermo.” Con
dolorosa sorpresa vieron morir a su hermano sin que su amigo predilecto
estuviera a su lado, pues el Señor no acudió a su llamamiento. Hablando de esto con sus discípulos dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme,” mas viendo
que no le comprendían añadió
claramente: “¡Lázaro está
muerto!” No hizo mención alguna del cielo, ni del purgatorio, ni del infierno
como sitio en que estuviera, sino que anunció simplemente que Lázaro estaba
muerto. -San Juan 3:13; 11:13, 14; Hechos 2:29-35.
La expresión sueño
largo tiempo ha que se emplea para hablar de la muerte. “Abraham durmió con sus padres,”y sus padres
fueron paganos. San Pablo hace
referencia a “los que duermen en Jesucristo,”y añade: “Todos no habremos de dormir,”pensando en aquellos que aún
estarán vivos a la llegada del Reino del Mesías, al tiempo de la Primera
Resurrección, o sea en los comienzos de dicho Reino.
Los que duermen
no lo hacen en el purgatorio, ni en el cielo, ni en el infierno. Declaran las Escrituras que los “que
duerman en el polvo de la tierra despertarán.”
CAPERNAUM “ECHADA AL INFIERNO”.
Capernaum,
escenario de muchos de los milagros de Jesús, no es hoy más que una triste
ruina en cumplimiento de su
profecía: “¡Tú también, oh Capernaum,
que has sido elevada hasta el cielo, hasta el Hades (la tumba) serás abatida!”
Simbólicamente esa ciudad fue elevada hasta el cielo cuando fue la residencia
del Señor durante su ministerio. Los
grandes privilegios que disfrutó aparejaron grandes responsabilidades, y por
este motivo Jesús dijo que si las maravillas que se efectuaron en Capernaum se
hubiesen hecho en Sodoma o Gomorra, que esas ciudades se habrían
arrepentido. Y añadió: “¡En el Día del Juicio será más tolerable
para Sodoma y Gomorra que para tí!”
El Día del
Juicio es sin duda el Día de mil años del Reino del Cristo durante el cual todo
el mundo tendrá derecho a un juicio equitativo. Esa Época gloriosa será una de privilegios y de la gracia del
Señor, y todas las tristes consecuencias del pecado desaparecerán de la faz de
la tierra para siempre. Y será mucho
más tolerable para los que desconocían la Luz divina, que para los que
conociéndola, no la siguieron.
Es evidente que
el Día del Juicio constituye un asunto muy mal entendido. Se ha creído que ese día sería para
sentenciar o condenar únicamente, pero no es así. Será un período de pruebas constantes para averiguar cuáles son
los caracteres capaces de ser justos bajo las condiciones favorables de aquella
época, y si resultaren firmes y leales en medio de todo, serán recompensados
con la vida eterna como premio a su lealtad y fortaleza.
El primer
Día de Juicio fue en el Edén. Adán a
causa de su desobediencia fue sentenciado a muerte. Durante seis mil años ha pesado sobre su raza esa condena. Jesús murió para libertar al mundo entero de
esta sentencia, y darle una nueva oportunidad de vivir. Los Elegidos hasta ahora son los únicos que
por medio de su fe han gozado de este privilegio. Su juicio precede al de la humanidad en general con el fin de que
los que sean aceptados puedan asociarse con el Señor en el Juicio Final ma´s
tarde, el Juicio que durará mil años. -1 Corintios 6:2; Hechos 17:31.
LA PARÁBOLA DE
LAS CABRAS Y LAS OVEJAS.
Esta parábola
representa las condiciones del Reino después de glorificada la Iglesia y
establecido el dominio de Cristo.
Empezará a cumplirse “cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y
todos los ángeles con Él.” Todas las naciones, sin descontar las que ya hayan
desaparecido de la faz de la tierra para dormir en su seno, aparecerán ante
aquel Juez.
Los que
mostraren tener el espíritu díscolo del cabro pasarán a la mano izquierda del
Señor, o sea el puesto de disfavor. Al
terminar el Milenio esa separación incluirá a toda la humanidad que estará
dividida en dos clases. Una de éstas
recibirá “ el don de Dios, la Vida Eterna.” La otra, la que resultare indigna
de vivir, recibirá el castigo por Él provisto: kolasín, que quiere decir
destrucción absoluta. “¡El alma que
pecare, ésa morirá!”
La destrucción
de los rebeldes es representada por los fuegos en el Valle de Hinom (Gehena,
mal traducido infierno), donde se echaban los desperdicios de
Jerusalem. Los animales muertos y los
cuerpos de criminales veían igual suerte que la basura de la ciudad, yendo al
fondo del Valle donde el fuego que se mantenía siempre vivo, los destruía. Se emplea este término para indicar un
estado desesperanzado, la destrucción absoluta, la Segunda Muerte, de la cual
no hay resurrección alguna.
Gehena se
llamaba en otra época Tofet. Cuando el
pueblo de Israel se volvió idólatra, se erigió allí una imagen del Moloc y se
quemaban vivos niñitos inocentes en los brazos del ídolo como ofrenda -¿a quién
diremos? Sin duda alguna a Satanás, que
él solamente podía ser autor de tan bárbaro culto. El buen rey Josías profanó el sitio, dedicándolo al uso ya
indicado.
Nuestros
antepasados piadosos no legaron ídolos aun más horribles que el detestable
Moloc -¡los credos religiosos nuestros!
¡Credos que enseñan que millones de paganos y niños no predestinados a
ser salvos, se atormentan eternamente en un Infierno de sufrimientos
incalificables! Pero ya pasó el día de
creer en semejantes teorías ¡gracias a Dios!
Hoy tenemos conceptos más elevados de Jehová, y su Divina Palabra ha
sido interpretada de un modo más sensato, más razonable.
ILUSTRACIONES
DE LAS OBRAS DEL REINO.
No tan sólo
predicaron Jesús y sus discípulos acerca del Reino, y enseñaron por medio de
parábolas verdades profundas relacionadas con él, sino que todas las obras
milagrosas hechas por Jesús fueron muestras pequeñas de las maravillas que
habrán de efectuarse durante su Reino de mil años. -San Mateo 4:23; Isaías
35:5, 6.
“Estas cosas las hizo Jesús para manifestar su gloria,”
dice San Juan. Sus milagros fueron
anuncios de las obras gloriosas de su Reino.
Muchas de esas maravillas hiciéronse en el día del sábado (el día de
descanso para los judíos), y por la misma razón. Los seis días de la semana representan el trabajo y la lucha, y
el sábado representa el Milenio, “el descanso del pueblo de Dios,”descanso al
cual tendrán derecho todos cuantos lo procuren por medio del mérito del
sacrificio de Jesús.
Cuando el Señor
sanó a los leprosos predijo en figura la curación de todos de la lepra
del pecado; y el hecho que del grupo de curados uno sólo volvió a
mostrale su agradecimiento, indica cuán pocos son en verdad los que ahora saben
apreciar los beneficios que el sacrificio les asegura -un Rebaño Pequeño- como
dicen las Escrituras.
Al devolver la
salud a los enfermos el Redentor indicaba que bajo su gobierno todas las
enfermedades -morales y físicas- serían curadas, y que Él, Sacerdote Real del
orden de Melquisedec, sería su Buen Médico.
Los ojos ciegos
que veían y los oídos sordos que se abrieron a la voz del Mesías indicaban que
al mismo tiempo debido los ojos y los oídos del entendimiento de la humanidad
serían abiertos para que pudieran apreciar la gloria de Dios “que toda carne
verá juntamente.”-Isaías 40:5.
La
transfiguración en el Monte ilustraba de otra manera el Reino. Sus discípulos no sabían si era realidad o
visión hasta que Él les dijo: “No
contéis lo de la visión a nadie hasta que el Hijo del hombre resucite de
entre los muertos.” Más tarde San Pedro declaró que lo que habían visto en el
Monte Santo representaba el Reino del Mesías. -2 Pedro 1:16-18.
¡HOSANA EN LAS
ALTURAS!
Cuando ya se
acercaba el fin de su ministerio, Jesús fue a Betania donde residía Lázaro -el
mismo que había sido resucitado por Él de la muerte. La hermana de éste aprovechóse de la oportunidad para ungir los
pies del Maestro con ungüento de nardos, y Él declaró que le ungía para la
sepultura. -San Mateo 26:12.
Al día
siguiente mandó que le trajesen un asno que montó a la usanza de los reyes de
Israel y de ese modo entró en la ciudad de Jerusalem. Cuando vislumbró la ciudad amada, se le saltaron las lágrimas y
exclamó conmovido: “¡Jerusalem!
¡Jerusalem! Que matas a los profetas y a los que son enviados a ti, ¡cuántas
veces quise recoger tus hijos como el ave recoge sus hijuelos bajo sus alas, y
no quisiste! ¡He aquí vuestra casa os
es dejada desierta! Pues yo os digo,
que de aquí en adelante no me veréis hasta aquel día (del Reino del Mesías), en
que digáis: ¡Bendito Aquel que viene en
nombre del Señor!” (San Mateo 23:37-39).
La multitud se
estusiasmó a la vista de Uno que venía anunciando como Rey de los Judíos y le
aclamaron el Mesías. Alfombraron su
camino de ramos de flores y palmas y echaron delante de Él sus capas y
mantones, de ese modo indicando que nada era demasiado bueno para Él. Por todas partes resonaban las voces que
clamaban constantemente: “¡Hosana al
Hijo de David!”-el tan esperado Mesías del linaje real de David- y “¡Bendito
Aquel que viene en el nombre de Jehová!”-San Mateo 21:9.
Los fariseos
pensaron que era mucho alboroto y que semejante proceder era sacrílego; por lo
tanto mandaron a Jesús hiciese callar al populacho. El Maestro respondió que el profeta Zacarías había predicho que
clamarían y que la profecía se tenía que cumplir. “Os digo que si éstos callasen que las piedras clamarían!”
Dios lo había declarado y tenía que cumplirse su Palabra.
El Señor echó
del Templo a los cambistas y vendedores inmediatamente después de su entrada
triunfal.
LO QUE CUESTA
EL REINO.
La Biblia
enseña claramente que el camino que lleva al Reino es muy escabroso y estrecho,
y que para ser discípulo del Señor es preciso hacer lo que hizo Él: sacrificar
los intereses de la carne, y llevar sin quejarse la cruz de la ignominia. Esto ha sido motivo de extrañeza para muchos
que no pueden comprender por qué se han limitado las promesas a condiciones tan
difíciles en vez de incluir a todos los que hicieran el bien solamente, sin el
ejercicio de la fe ni el sacrificio de sí mismo.
La parábola del
camello pasando por el ojo de una aguja indica cúan difícil les será a los
ricos obtener parte en el reino sin quitarse de encima la carga de sus
riquezas. La portezuela en la puerta de
la muralla llamábase “El Ojo de la Aguja.”
Cuando penetramos
bien el sentido general de las Escrituras vemos que Dios quiere una compañía de
individuos de carácter escogido para formar con ellos aquel Rebaño Pequeño que
será la Desposada de su Hijo. Y con
este fin ha llenado de dificultades el camino, de modo que los que se atrevan a
afrontar y vencerlas sean en verdad vencedores, animados de una fe
inquebrantable y de una integridad a toda prueba.
Cuando el joven
rico le preguntó al Señor: “¿Qué debo
hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le recordó que la ley la prometía a
aquel que cumpliera sus exigencias.
Respondióle que había hecho cuanto en su poder estuviera, pero que aún
se estaba muriendo lentamente. El
Maestro lo contempló con ternura (pues lo amaba porque quería ser bueno), y le
indicó un medio nuevo de obtener lo que deseaba -el sacrificio como discípulo
suyo, y en recompensa le sería dado el privilegio de compartir con Él su Trono,
y participar de al gloria, de los honores y de la inmortalidad prometidos. -San
Marcos 10:17-25 Ro 2:7 8:17.
El Señor
aseguró a sus discípulos que les daría pruebas, pero que también les prestaría
eficaz auxilio, y que, de serle fieles, les daría una corona de gloria. Pero la repartición de los honores del Reino
no será gobernada por la gracia de Dios, sino únicamente por la justicia. -San
Mateo 20:23; Apocalipsis 3:21; 2:10.
LA CENA.
Cinco días
después de hacer Jesús su entrada triunfal en la ciudad de Jerusalem en calidad
de Rey, celebrábase la Fiesta de la Pascua.
Esa fiesta conmemoraba la salida de los israelitas de Egipto cuando a
los primogénitos les fue perdonada la vida por medio de la sangre del cordero
que rociaron en los marcos de las puertas.
Jesucristo fue
el Cordero de Dios que había de quitar los pecados del mundo. Para corresponder al cordero pascual debía
ser ofrendado en la Pascua. Dice San
Pablo: “Cristo, nuestro Pascua, ha sido
sacrificado; así pues, guardemos la fiesta nuestra.” Jesús comió de la oveja
pascual, lo mismo que sus discípulos.
Luego tomó pan ázimo y fruto de la viña, que representaban su carne y su
sangre, e instituyó una Pascua nueva, la del grandioso Prototipo.
Jesús mandó a
sus discípulos que observaran esa costumbre en memoria de su muerte, como
Pascua (ofrenda) original.
Díjoles: “A menos que comáis la
carne del Hijo del hombre y bebáis su sangre, no tenéis vida en vosotros.”
Desde luego que la mera observación de la costumbre no valdría nada si no
expresara los sentimientos más arraigados del corazón. Los que siguen al Señor deben recordar que
su muerte fue el Precio de Redención del mundo, y que sin ella, no habría
esperanza de vida eterna para nadie.
Los que así creyeren sinceramente constituirán la Iglesia de los
Primogénitos, y obtendrán la vida eterna con anterioridad al resto de la
humanidad por medio de la Resurrección Primera. -Apocalipsis 20:6.
Todos los
consagrados del Señor están representados en el Pan que se quiebra, y en la
Copa de sufrimiento, ignominia y muerte. -1 Cor. 10:16-17.
A los
discípulos no se les ocurrió lavarse los pies los unos a los otros, ni aún los
del Maestro adorado; lo hizo Él, no obstante, como ejemplo de humildad, mas no
como ceremonia.
Después de la
Cena, Jesús, con los once discípulos, fue a Getsemaní donde Judas le traicionó
a sus enemigos. Luego, en rápida
sucesión, pasaron las escenas dolorosísimas del juicio y de la crucifixión.
“¡ECCE
HOMO!”-¡HE AQUÍ AL HOMBRE!
Bien temprano,
al día siguiente, Cristo fue llevado ante Pilato, acusado de traición contra el
emperador romano por cuanto aseguraba Él ser el rey de los judíos. Y los que lo acusaron se hallaban entre los
israelitas más distinguidos y de mayor influencia. No dejó de comprender Pilato la maldad y la injusticia que
encerraba la acusación, y que ellos deseaban la muerte de un ser inocente. Para evadir la responsabilidad de semejante
crimen, tan pronto supo que Jesús era de Galilea lo envió adonde Herodes. Éste tampoco quiso resolver nada con
respecto a Él, pues sabía de sus milagros y le temía; por lo tanto, después de
permitir a sus soldados escarnecerle a su gusto, lo devolvió a Pilato. Los acusadores insistían que si Pilato
soltaba a Cristo sería traidor al César.
En vano procuró
Pilato libertarlo, y últimamente, creyendo que con inferirle un castigo
lograría satisfacer la furia de sus enemigos, mandó que le diesen de latigazos,
mas inútil fue su empeño, que la turbamulta gritó desaforadamente: “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!” Pilato,
desesperado, y contando con el efecto que tendría la tranquila belleza del Cristo,
lo presentó a la vista de todos, exclamando:
“¡Ecce homo!”-“¡He aquí al Hombre!” ¡No tenéis entre vosotros otro que
le iguale! ¿Y queréis
crucificarle? Con mayor vehemencia
gritaba la canalla: “¡Crucifícale!” Es
una triste verdad que no hay nada que endurezca más el corazón humano que los
prejuicios religiosos.
Jesucristo no
era el tipo ideal del populacho. De
haber sido jactancioso, vulgar y ordinario, se habría asemejado más al rey que
ellos esperaban fuese el libertador de su pueblo, el que había de levantar de
sus cuellos el yugo romano, en fin, un héroe por el estilo de Alejandro el
Grande. Aún en nuestro día el mundo
contempla con respeto la triste majestad del Cristo, pero no es su ideal.
El mundo no
alcanza a comprender que el propósito de Cristo es tener ejemplificados en sus
discípulos la humildad, la paciencia, la dulzura, la abnegación y el amor
franco y sincero, que son los atributos indispensables de los que quieran
compartir con Él su Reino.
LA ESPERANZA
DEL LADRÓN CRUCIFICADO.
En la presencia
de todo el mundo lavóse Pilato las manos para hacerles comprender a los judíos
que ninguna culpa tenía él de la muerte de Jesús; luego dio órdenes para la
ejecución. El gobierno romano exigía a
sus representantes justicia absoluta cuando se trataba de sus ciudadanos, pero
los demás juicios y decisiones debían ser conciliativos. A Jesús le crucificaron en medio de dos
ladrones y sobre su cabeza colocaron un escrito revelador del crimen por el
cual morían en la cruz: “JESÚS, REY DE
LOS JUDÍOS.” Pocas muertes hay tan dolorosas como la de un crucificado. -San
Mateo 27:37.
Uno de los
ladrones escarnecía sin cesar al Señor, diciendo: ¡Si eres el Hijo de Dios, el Mesías y el Rey, pruébalo, bajándote
de esa cruz! De salvarse a sí mismo no
hubiera podido salvar al mundo, pues su muerte únicamente podía redimir a Adán
y su raza de la pena de muerte que pesaba sobre ellos. Murió Jesús voluntariamente, y ese postrer
sacrificio fue el más sublime de toda su vida abnegada.
El otro ladrón
defendió a Jesús diciendo que Él era del todo inocente, pero que ellos dos
merecían la pena que les había sido impuesta.
Después de
defenderle, el ladrón arrepentido volvióse hacia el Cristo, y dijo: Señor, si en realidad eres un rey, y llegas
alguna vez a establecer tu reino, acuérdate de este pobre ladrón; ¡haz algo por
mí! Jesús le contestó: ¡Amén! esto es, ¡Así sea! A pesar de que hoy me ves aparentemente sin
un amigo en la tierra ni en el cielo, este mismo día te aseguro que estarás
conmigo en el Paraíso. Se establecerá
mi Reino. Bajo su influencia
bienhechora la tierra se volverá un Paraíso.
Allí hallarás tu recompensa.
La coma mal
colocada en nuestra Versión Común nos ha extraviado a todos. Jesús no estuvo aquel día en el Paraíso pues
éste aún no se había establecido. Y
para más, le dijo a María tres días después:
“No he ascendido todavía adonde mi Padre.” Dice San Pedro que estaba
muerto y que su alma resucitó el tercer día.
(Hechos 2:31). Toda la humanidad
gozará de los privilegios del Paraíso.
“RESUCITADO UN
ESPÍRITU”.
Como eran
todavía hombres naturales los Apóstoles, no pudieron comprender las cosas
espirituales -hasta el Pentecostés.
Era, por lo tanto, necesario que la resurrección de Jesús fuese
demostrada y probada por medios naturales.
Los creyentes únicamente podían recibir la iluminación del día del
Pentecostés. Además de creer, era
preciso tener una honda convicción de esta verdad: que Jesús había resucitado y
que ya no era un ser humano sino un espíritu.
Tres días
después del Calvario, las mujeres que llevaban al sepulcro especias aromáticas
para embalsamar el cuerpo del Maestro, hallaron la tumba vacía. Al volverse María se encontró con el Señor
sin conocerlo, pues creyó fuese el hortelano.
Él se reveló por el modo familiar con que la llamó y luego le dijo: “Aún no he ascendido adonde mi Padre y tu
Padre, mi Dios y tu Dios.” Difundióse la buena nueva. San Pedro y San Juan quedaron asombrados y echaron a correr hacia
la sepultura. ¡Al llegar allí no vieron
sino un sepulcro vacío y el sudario cuidadosamente doblado!
Estando un poco
más avanzado el día, dos de los Apóstoles salieron para Emáus, cuando Jesús se
les reunió bajo otra forma desconocida.
Les habló de las profecías y símbolos que se referían a la muerte del
Mesías como Redentor del mundo, diciendo:
“Así convino que sufriera el Mesías y entrara en su gloria.” A la hora
de comer se sentó con ellos y por un acto familiar se reveló y desapareció a su
vista.
Aquella noche
había una reunión de los discípulos en un aposento alto, a puertas atrancadas,
por temor a los judíos. Repentinamente,
y sin que se abriera ninguna puerta, apareció Jesús en medio de ellos, de una
manera distinta de las que le habían visto.
Esta vez se les presentó tal como era al morir. Se sobrecogieron de espanto no obstante, y
Él les tuvo que decir que lo que veían
era carne y hueso, y para convencerlos, comió algo en su presencia. Ya no era humano el Cristo, sino que fue
resucitado un espíritu, pero tenía el poder de materializarse -poder que los
ángeles (y Él mismo antes de ser hecho hombre) poseían. -1 Corintios 15:44.
SANTO TOMÁS, EL
INCRÉDULO.
Reprendió Santo
Tomás a sus hermanos, diciéndoles que con poca cosa se convencían; que él necesitaba
palpar las heridas de los clavos y de la lanza para creer que el Señor hubiese
resucitado.
Al domingo
siguiente tomó Jesús un cuerpo idéntico al que fue crucificado, teniendo los
agujeros en las manos y en los pies, y la herida en el costado. Le rogó a Tomás que se convenciera de la
verdad, pero al mismo tiempo le dijo que más mérito tenía el haberle creído sin
necesidad de una prueba tan contundente.
Las Escrituras
dicen que Jesús ya no es un ser carnal sino que desde su resurrección es un
espíritu. Y San Pablo declara que los
Elegidos del Señor serán cambiados, hechos como Él, porque carne y sangre no
pueden heredar el reino de Dios. El
hecho que tenemos que ser cambiados para ser como Él, sin duda es prueba
de que Él ya no es como nosotros -un
ser humano. “Cristo fue muerto en
cuanto a la carne, pero vivificado en cuanto al espíritu.”-1 Pedro 3:18.
Tres veces se
presentó el Señor ante sus discípulos en el mismo día en que fue resucitado y
durante los treinta y nueve sucesivos le vieron cinco veces más. Él quería que comprendiesen bien que ya
había dejado de existir como hombre para existir como espíritu en el puesto
exaltado que le había prometido el Padre.
Saulo de Tarso
vio al Cristo glorificado como a un resplandor fugaz que eclipsó la luz del sol
al medio día, y la ojeada le costó la vista.
Si el Señor se hubiese presentado ante sus discípulos de ese modo se
habrían alarmado de tal manera que nada hubieran podido comprender. San Pablo mismo, haciendo referencia a esto
dice: “Y después de todos me pareció a
mí también, pero como si ya yo hubiera nacido a la vida antes del tiempo
prefijado.” Las palabras del Apóstol quieren decir que todos los santos de Dios
-la Iglesia de los Primogénitos- serán espíritus luego de ser resucitados, y
que después de ese cambio podrán ver al Mesías en su gloria y
magnificencia. San Pablo lo vio
glorificado como si ya él hubiera experimentado la transformación
necesaria. Ese favor especial fue con
la intención de convencerle de la verdad. -1 Juan 3:2.
EL DESCANSO DEL
PENTECOSTÉS.
Del mismo modo
que el año quincuagésimo era el de Jubileo, el Pentecostés constituía el
día de Jubileo. El último día de
la cincuentena siguió a un siclo de sábados (), y como cada séptimo año
era designado “el año sabático”que quería decir “el año de reposo o de
descanso,”siete de estos años formaban un siclo de 49 años que el quincuagésimo
completaba. El año de Jubileo simbolizaba
el descanso del Reino de Cristo y el Nuevo Pacto con Dios, y el reposo
espiritual de la Era Cristiana fue indicado por el Pentecostés que inauguró la
confianza y descanso en “la fe hecha manifiesta.” San Pablo, de acuerdo con
esto dice: “Porque nosotros que hemos
creído, entramos en el descanso prometido.” Todos los que sean verdaderamente
del Cristo poseen este descanso espiritual, que no es sino un leve indicio de
la paz y seguridad absolutas del Reino.
Nadie pudo
poseer esa confianza absoluta antes de la muerte de Jesús que era necesaria
para redimir al hombre. Y su
resurrección le capacitó para ascender adonde su Padre con el Precio del
Rescate, y convertirse en Abogado defensor de sus discípulos. A éstos les encubre con su mérito para
ocultar sus imperfecciones y para que sus sacrificios puedan ser aceptos a
Dios. Por medio de ese mérito imputado
logran sufrir con Él y compartir su gloria.
Hay un descanso aun más perfecto para los fieles -el descanso final-
obtenido en la Primera Resurrección. -Hebreos 4:3-11.
De acuerdo con
las instrucciones de Jesús, los Apóstoles no debían comenzar a predicar hasta
no haber recibido la bendición del Pentecostés -El Espíritu Santo- como
evidencia directa de ser aceptados como hijos de Dios. Lo único que hicieron antes de recibir esa
prueba fue elegir a un sucesor del traidor Judas, pero evidentemente no lo
reconoció Dios como tal, pues más tarde, cuando a Él le plugo, escogió a San
Pablo para ocupar el sitio abandonado, a ser una de las Doce Piedras sobre las
cuales había de establecerse la Nueva Jerusalem. (Ap. 21:18). La supuesta sucesión apostólica es un error
que ha resultado muy costoso, pues ha sido origen de muchos errores graves.
LAS PRÉDICAS
DEL PENTECOSTÉS.
Doce Apóstoles
solamente recibieron la ordenación especial que los constituía medios de
comunicación entre Jesús y su Iglesia.
Sus decisiones habían de ligar sobre la tierra las cosas ligadas en el
cielo, y desatar las cosas desatadas por Dios.
Y así y con todo ellos no fueron sancionados por el Padre hasta el
Pentecostés, cuando recibieron su Espíritu Santo. Nadie, según las Santas Escrituras, tiene el derecho de predicar
sin haber recibido el Espíritu Santo, y todos los que lo hayan recibido tienen el
derecho de predicar sin ceremonia alguna de ordenación. -Isaías 61:1.
Este es el
significado de las palabras del profeta Isaías respecto a Cristo y su
Iglesia: “El Espíritu de Jehová está
sobre mí, por cuanto Jehová me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los
mansos.” Todos cuantos hayan recibido esa ordenación tienen el derecho de
predicar las buenas nuevas, y el que no la haya recibido no puede ser
Embajador del Altísimo.
Cumpliendo
Jesús su palabra a San Pedro cuando le dio las Llaves del Reino, le permitió
emplearlas en la predicación del Evangelio.
La primera la usó el día del Pentecostés, cuando abrió la puerta de la
oportunidad a todos los judíos para que pudieran participar de la unción del Espíritu Santo y llegar a ser
miembros del Cuerpo de Cristo. Tres
años y medio transcurrieron antes de emplearse la otra Llave, y en esta ocasión
la oportunidad fue concedida a los gentiles.
Cornelio fue el primero que se aprovechó de las condiciones, siendo
aceptado como miembro del Cristo.
Miles de judíos
piadosos, obedientes a los mandatos divinos, acudían anualmente a Jerusalem a
conmemorar el Pentecostés, y las prédicas de éste les llamaron mucho la
atención; al regresar a los varios sitios de su residencia llevaron consigo
bendiciones y conocimientos nuevos que esparcían por todo el mundo.
Y habrá otro
Pentecostés. Los siervos especiales del
Señor son los únicos que comparten las bendiciones del primero y heredan el
Reino, pero bajo el dominio del Mesías, el Espíritu de Dios será derramado
sobre toda carne, y verá la humanidad entera aquello de que tanto hablaron los
profetas. -Joel 2:28-29; Hechos 2:16-18.
EL VASO
ESCOGIDO DE DIOS.
Llamó el Señor
a San Pablo “Un vaso escogido para llevar mi nombre adonde los gentiles.”
(Hechos 9:15) Primeramente lo conocemos
como el más incansable perseguidor de la Iglesia, y el que consintió al
suplicio del amado Estebán. Más tarde
lo vemos, camino de Damasco, “respirando amenazas y muerte contra los
discípulos del Señor.”-Hechos 9:1.
¡Nos asombra
ver la influencia transformadora que la verdad ejerce en el corazón
humano! Empero no debemos olvidar que
Dios jamás coerce la voluntad del hombre.
En la conversión de San Pablo el Señor no hizo sino probarle a un hombre
sincero que estaba equivocado, e indicarle los privilegios que serían suyos si
aceptaba las condiciones necesarias.
Fue San Pablo
el que sucedió a Judas. Debían haber
doce Apóstoles del Cordero, una corona de doce estrellas sobre la frente de la
Iglesia, y doce Piedras en los cimientos de la Nueva Jerusalem. Estamos bien seguros de que el nombre de San
Pablo figura entre ellos. Esto está de
acuerdo con el aserto que no era menor que el más grande entre todos, y que
tuvo más revelaciones y visiones que ninguno de los demás. Matías fue escogido por los Apóstoles antes
del Pentecostés pero no fue reconocido por Jehová.
San Pablo es el
más prominente entre todos los Apóstoles y ellos, sin excepción, fueron
personas de carácter intachable y de corazón nobilísimo, escogidos con especial
cuidado para la misión que Dios les reservara.
Como sus once compañeros San Pablo nada dijo respecto a un tormento
eterno ni aún para el pecador más empedernido, que, dado, el caso que
persistiere en ser malo durante el Milenio, “será destruido con destrucción
eterna.” A San Pablo en particular le correspondió anunciar el segundo Advenimiento
del Señor, y que reinaría hasta someterlo todo a su dominio. Por boca de este noble discípulo Jesús nos
habla en detalle de “la resurrección de los justos y de los injustos,”del
“cambio”de naturaleza que experimentará la Iglesia a su Última Venida, del
Anticristo, etc. Si omitieramos las
epístolas de San Pablo ¡cuántas cosas de suma importancia tendríamos aún que
ignorar!
LOS GENTILES
PARTICIPAN DE LA HERENCIA.
En su Pacto con
Abraham Dios le prometió que por medio de su posteridad bendeciría a toda la
raza humana. Los judíos eran la
Simiente Natural de Abraham, y a ellos, propiamente, pertenecía la
Promesa. Mas cuando todos los judíos
que aún poseían intacta la fe de Abraham, habían obtenido el privilegio de ser
coherederos con Jesús del Reino, San Pedro, por medio de la autoridad
concedida, hizo uso de la segunda Llave, abriendo con ella la puerta de la
oportunidad a los gentiles, para que ellos también pudieran participar de las
glorias del Reino.
Tres años y
medio después del Pentecostés, el ángel del Señor apareció a Cornelio. Le dijo que Dios estaba dispuesto ya a
atender sus ruegos y tener en cuenta su ardiente devoción; que mandara sus
siervos en busca de San Pedro que estaba en Joppe. Éste le diría ciertas cosas en las cuales era necesario creer
antes de ser aceptado por Dios y engendrado del Espíritu Santo.
Tres mensajeros
fueron a traer a San Pedro. Mientras
tanto Jehová lo preparó para recibirlos.
Se le hizo comprender en un sueño que lo que Dios declarara limpio, lo
había de aceptar él sin remilgos.
Creyendo San Pedro que su sueño se relacionaba directamente con los
siervos de Cornelio, salió enseguida
con ellos para la casa de éste.
Halló al buen gentil y toda su familia muy dispuestos a oírle. Él les refirió la preciosa historia de
Jesucristo, su muerte, su resurrección y el grandioso privilegio de ser
miembros de su Cuerpo.
Cuando así les
habló San Pedro, lo escucharon con el más vivo interés, y al terminar,
aceptaron sin titubear las condiciones
necesarias para ser discípulos del Señor. Luego los reconoció Dios por medio del don del Espíritu Santo que
recibían todos los santos al principio de la Era Cristiana. San Pedro, lleno de asombro al ver semejante
manifestación dijo, Si éstos ya han recibido el Espíritu Santo ¿quién pude
negarles el bautismo que después de todo no es sino un símbolo de
consagración? En esta ocasión, por vez
primera, fueron injertados los gentiles en el “olivo”de que habla la Epístola a
los Romanos. -Romanos 11:17.
LA IGLESIA DE
ANTIOQUÍA.
Poco a poco la
“Buena Nueva”del Reino venidero llegó a oídos de los gentiles. La Ley había sido, después de todo, de gran
beneficio para los judíos, pues había preparado algunos de ellos para recibir
al Mesías. La primera iglesia donde
parecían abundar los gentiles fue en la de Antioquía, de la de Bernabé, Silas,
y luego el mismo San Pablo, fueron los más prominentes miembros. Fue en Antioquía que a los discípulos de
Jesús por vez primera se les dio el nombre de “cristianos”, y es de desear
sinceramente que jamás hubieran sido calificados de otro modo.
La iglesia de
Antioquía, según el Evangelio, tuvo un culto muy sencillo, parecido al que
Jesús y sus discípulos celebraban. Las
ceremonias aparatosas no estaban en boga todavía; aún no habían sido reemplazadas
las costumbres sencillas y bellas del Maestro por una beatitud exagerada y
presuntuosa. Los creyentes se reunían
con el sólo propósito de ayudarse mutuamente a crecer en la gracia y el amor de
Dios, y de adquirir mayores conocimientos respecto a las Santas
Escrituras. Cuando ya estaban bastante
avanzados en sus estudios, establecieron una misión en la cual el mismo San
Pablo enseñaba, y luego otras, mencionadas en los Hechos de los Apóstoles.
-Hechos 13:1-5.
Poco después
Nerón y Diocleciano empezaron, de un modo terrible, a perseguir a la
Iglesia. Estos emperadores romanos
parecían hallar cierta diversión en medio de su vida aburrida, en perseguir a
los discípulos inofensivos de Jesús, cuya misión en el mundo es “hacer lo que
es bueno para con todos según tengan oportunidad, y mayormente a los que son de
la familia de la fe,”y prepararse mutuamente para merecer los honores del
bendito Reino del Mesías. -Gálatas 6:10.
Se nos pregunta
¿porqué permitió Dios semejantes persecuciones? La explicación está en la vida del mismo Redentor que tanto
padeció. Es preciso que sus discípulos
sean probados para fortalecer su fe y su lealtad; para formar y acrisolar sus
caracteres. El mismo Jesús dijo que
“era preciso que el Hijo del hombre padeciese para luego entrar en su gloria.”
Los Elegidos siguen el sendero señalado por las huellas de sus pies.
LOS ESTUDIANTES
DE BEREA.
El grupito de
creyentes de Berea era famoso entre la gente de Dios por su erudición respecto
a las cosas santas. El mismo San Pablo,
hablando de ellos, dice: “Los de Berea
eran más nobles que los de Tesalónica; pues que recibieron la Palabra con la
mayor prontitud, examinando las Escrituras diariamente para ver si las cosas
(predicadas por él) eran realmente así.” Era una clase pequeña, pero su
fidelidad en el estudio de la Palabra de Dios les mereció ser llamados “Los
Estudiantes de la Biblia de Berea.” La Iglesia primitiva no celebraba sus
reuniones en costosos edificios ni vestía a sus ancianos y diáconos con trajes
espléndidos como distinción propia de su oficio; tampoco celebraba cultos
ceremoniosos e imponentes. Se
congregaban como hermanos de Jesús, bajo su dirección y cuidado, reconociéndolo
como la Única Cabeza de la Iglesia como Él mismo lo había dicho: “Uno sólo es vuestro Maestro y todos sois
hermanos.”
Los que meditan
acerca de estas cosas creen que ya que se han hecho fáciles y generales los
medios de comunicación, y que la Antorcha de la Instrucción alumbra a las
masas, que es tiempo de que la clase designada en la parábola como “Vírgenes
Prudentes”conozcan ciertos detalles del Plan Divino hasta ahora ocultos, de
acuerdo con la intención de su Autor.
Éstos sabrán que estamos en los tiempos a que se refirió Daniel el
profeta, cuando dijo: “Muchos correrán
de aquí para allá, y la ciencia será aumentada.” Las vías de comunicación hoy
se extienden por toda la tierra cuyas entrañas misteriosas no han respetado, y
por los campos ilimitados de la atmósfera; las escuelas públicas, la
instrucción compulsoria, etc., han aumentado los conocimientos generales de un
modo asombroso. Estas condiciones son
indicio del tiempo en que las cosas proféticas y profundas deben ser entendidas
por las “Vírgenes Prudentes.” ¡Cuán necesaria se nos hace luz especial para
aclarar los dichos difíciles de la Biblia precisamente en una época en que la
“Alta Crítica”ha desterrado la fe de tantos corazones buenos, llegando hasta el
extremo de negar que la Biblia sea la Palabra inspirada de Dios! -Daniel
12:1-10.
DANIEL EN EL
FOSO DE LOS CRÍTICOS.
Una mano hábil
ha ilustrado muy bien la actitud que guardan los críticos hacia el libro de
Daniel y sus maravillosas profecías.
Desde luego que al criticar a Daniel, a los otros profetas, y los Salmos
de David, incluyen en su crítica a Jesucristo y a los Apóstoles. En todas
nuestras universidades y centros de instrucción la Alta Crítica ha destruido la
creencia en un Creador personal, y ha minado la fe en la Biblia como Palabra
inspirada de Dios.
Esos peritos
poco tienen que decir en contra de Aquel que “habló como jamás había hablado un
hombre,”pero las inteligencias despiertas comprenden que, puesto que Jesús y
sus Apóstoles citaban con frecuencia las palabras de Daniel y los demás
profetas como inspiradas y fidedignas, desde el momento en que se desacredite
al uno, por necesidad ha de desecharse al otro.
Las condiciones
que existen en el mundo hoy, son en verdad deplorables; es fácil ver como
llegaron a este estado, mas difícil averiguar un medio de restaurar una fe
perdida. Empero si el individuo es
honrado en sus convicciones, tiene mucho a su favor, y más probabilidades de
poder resistir la ola de incredulidad que amenaza al mundo. Las personas de esa índole que se vuelven
incrédulas, casi siempre empiezan por no creer posible que se salve un puñado
de gente y que los demás -la gran mayoría- vayan derecho a un infierno de fuego inapagable atizado por demonios
incombustibles, ¡y ESO porque Dios lo había arreglado y premeditado todo
desde antes de la fundación del mundo!
Indignados a la sola idea de semejante injusticia, rechazan la Biblia
por creerla causa y origen de tan bárbaras creencias, mas al reconocer su
error, vuelven a creer en Dios bueno, el Dios justo y amante, que guarda para
sus criaturas tanta compasión y amor.
La infidelidad
avanza como una ola irresistible, y bajo su influencia desaparece toda
esperanza de una vida futura, y de su seno misterioso nacerá la anarquía. ¡Hoy mismo el Obrero, cual Sansón gigante,
busca en su ceguera los pilares que soportan al mundo social, sin pensar que él
también tendrá que desaparecer en el derrumbe!
RECHAZADO Y
DESPRECIADO.
Aquí el Cristo
se contrasta con los ricos, los sabios, los religiosos, y los incrédulos de
nuestro día -los que componen la tal llamada “Cristiandad.” “Dios da espíritu
de amor y templanza.” (2 Timoteo 1:7).
Los que son verdaderamente sabios y prudentes sacrifican los intereses
mundanos por la gloria eterna. No es de
extrañarse, pues, que el mundo sea representado por los artistas como
ebrio de placer, enloquecido por la riqueza y las glorias mundanales.
De un cuadro
parecido a éste dijo “El Heraldo Cristiano”: “Es una alegoría que la crítica ha
titulado propiamente ´El Sermón de un Artista‘. Representa admirablemente condiciones existentes en todas partes
del mundo civilizado.”
“La Democracia Cristiana”describiéndolo, dijo: “Por cada lado pasa el gentío
indiferente. Una figura prominente es
el sacerdote, orgulloso de la perfección del ritual con que se priva de una
vida espiritual más sublime. Detrás del
sacerdote, y mirando por encima de su hombro hay un doctor de divinidad
protestante, de rostro severísimo, y de tipo muy distinto, que con la Biblia en
la mano, se vuelve para mirar al Redentor.
La expresión de asombro y temor reflejado en los ojos de una enfermera de
hospital que queda al frente, es muy realista.
Tan entretenido está el hombre de ciencia con su probeta que ni siquiera
se da cuenta de la presencia del Señor.
Uno de los detalles más notables del cuadro es una mariposa mundana,
volando de un sitio a otro en busca del placer. A la parte de atrás está un ángel, con la cabeza inclinada sobre
el pecho y las manos extendidas sustentando la Copa que el mundo que Él tanto
amara aún obliga al Cristo a beber.”
“El mundo que pasa,”en este cuadro, representa a los que no
pertenecen al número de Escogidos del Señor.
Éstos están representados por el mismo Cristo doliente, pues son
miembros de su Cuerpo -su Iglesia. “¡El
que a vosotros os desprecia me desprecia a mí!” Los miembros de su Cuerpo no
pertenecen exclusivamente a ninguna denominación; consisten de los Santos
de todos los sistemas religiosos de la Cristiandad, e incluye a muchos que no
pertenecen a secta alguna.
NUESTROS
TEMPLOS MODERNOS.
Grandes templos
y catedrales se han construido en todos los países civilizados. Tal vez sus fundadores quisieron emular a
Salomón y Herodes, que construyeron los hermosos templos de la antigüedad. Desde cierto punto de vista no se les debe
criticar. Siendo las circunstancias
favorables, sería una vergüenza que los cristianos celebraran reuniones para
rendir culto a Dios en edificios de aspecto inferior al de sus propias
residencias. Pero en la mayoría de los
casos las gentes pobres son las que han dado el dinero para la construcción y
habilitación de estos templos, y lo peor es que a fuerza de amenazas y temores
supersticiosos se les ha privado de sus escasos ahorros.
En los días de
Jesús y los Apóstoles no se consideraba propio de un cristiano colectar dinero
para fines religiosos. Hoy el pedir
dinero constituye el trabajo ideal del cristiano. Los apóstoles informaron a los creyentes que la obra verdadera de
la Iglesia consistía, no en construir grandes edificios cuyos gastos fueran tal
vez superiores a sus medios de vivir, sino en la edificación de sí mismos en la
Santa Fe. “El Templo de Jehová es
santo, cuyo Templo sois vosotros” “si el espíritu de Cristo mora en vosotros.”
El pueblo de Dios constituye las Piedras Vivas que bajo la supervisión divina
se están preparando para los sitios predestinados en el Gran Templo Espiritual
de Dios. Desde este templo precioso del
gran Prototipo, fluirán las bendiciones universales. ¡Luego desaparecerá la maldición que pesa sobre la humanidad, y
se secarán las lágrimas a la muerte del Dolor!
Cuando nos
reunamos en esos hermosos templos no se nos olvide que ellos no son el Templo
verdadero, o la Iglesia de Dios. Y si
nos sentimos inclinados a criticar a nuestros antepasados a causa de sus
catedrales costosas y el abandono del estudio de las Escrituras, ¡pensemos por
un momento en lo que de nosotros dirán los que han de venir, a causa de los
terribles manejos de guerra que hacemos para matar a nuestros propios
hermanos! La vergüenza que sentimos
cuando recordamos nuestros defectos y flaquezas debe, por lo menos, hacernos humildes.
LOS WESLEYS SON
ATROPELLADOS.
Los Wesleys,
volviendo a la usanza antigua de la Iglesia, organizaron clases donde se
reunían los que así quisieran para estudiar la Escrituras. Como era de esperarse, la iglesia nominal se
opuso a ello. Cuando se congregaban
para estudiar y orar, sus enemigos echaban ganado entre ellos con el objeto de
interrumpir su culto, y los hermanos fueron víctimas de atropellos a manso de
amotinados. -2 Tim. 3:12.
“¿Qué manera de personas debemos ser?”pregunta el
Apóstol. Cuando recordamos las amargas
persecuciones de tiempos pasados, y el “camino estrecho”que atraviesan los que
siguen al Cristo, podemos perdonar a nuestros enemigos su arrogante fanatismo.
Todos nos debemos apartar de las tradiciones humanas, y de cuanto sea
contrario a las enseñanzas bíblicas.
Wesley
descubrió una gran verdad: la de la gracia salvadora universal. La doctrina de Calvino era, según él,
demasiado estrecha para su corazón generoso, y en este particular los mismos
calvinistas están de acuerdo con él. El
tema de Juan Wesley era la gracia del Señor, y su texto favorito: “¡El Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven! Y el que quiera, tome del agua de la
vida, de balde!” (Apocalipsis 22:17).
Su alma rebosaba amor, pero el verdadero significado de la Gracia Divina,
tampoco lo llegó a comprender él en toda su inmensidad. No alcanzó a ver que el bello texto hace
referencia a los que no fueron escogidos para ser la Desposada del
Señor, y que el tiempo de su cumplimiento será durante el Reino del Mesías; que
la Iglesia no se convertirá en Esposa del Cristo hasta la hora de las
nupcias, a la llegada del Prometido en su Segundo Advenimiento. Una vez consumado el enlace, el Espíritu y
la Esposa llamarán a toda la humanidad a que tomen del Agua de la Vida,
de balde.
Ahora vemos el
eslabón que una a la doctrina de la Predestinación con la de la Gracia
Universal. La Elección de Dios en que
escoge a los que quieran servirle de veras, es la obra grandiosa de esta Edad
Evangélica. Y en la venidera, la del
Milenio, los Elegidos glorificados extenderán a todos la gracia bendita de
Dios. -Romanos 8:28-29.
JUAN CALVINO Y
MIGUEL SERVET.
En la ciudad de
Ginebra, en Suiza, se inauguró en el año 1912, un monumento que lleva la
siguiente inscripción: “A la memoria de
Miguel Servet, víctima de la intolerancia religiosa de su templo, que por sus
convicciones fue quemado vivo en Champel, setiembre 27, de 1553. Este monumento es levantado por los secuaces
de Juan Calvino, trescientos cincuenta años más tarde, como acto expiatorio y
para repudiar toda medida coercitiva en asuntos de la fe.”
De ese modo los
discípulos de Calvino probaron al mundo que se habían adelantado a su maestro
en las doctrinas del verdadero cristianismo -las de la Justicia y del
Amor. Por este hecho los calvinistas
merecen la aprobación de todo cristiano, llámese católico o protestante, que
todos han progresado notablemente durante los cuatro últimos siglos. Nadie, hoy en día, sancionaría la conducta
de Calvino hacia Servet que terminó con una muerte tan espantosamente cruel.
Casi siempre
cuando alguno era quemado vivo, se amontonaban los haces de leña a los pies de
la víctima que, aspirando las llamas junto con el humo, bien pronto perdía el
conocimiento. Pero para el pobre Servet
el demonio inventó algo más terrible.
Se colocó la leña a cierta distancia, de modo que fuese literalmente
asado, y eso, ¡a fuego lento! El
martirio horripilante duró cinco horas; cinco horas de agonía indescriptible, y
¡todo en el nombre de Dios, de la Justicia, del Amor, del bendito Redentor, y
del Cristianismo!
Parece
increíble que no hubiéramos comprendido antes que un hombre desconocedor del
espíritu de Cristo hasta el extremo de matar a un hermano, no podía ser persona
adecuada para explicar la Palabra de Dios ni de discernir el espíritu que la
distingue. Recientemente se ha
descubierto que Calvino no fue el autor de la doctrina de la Predestinación,
sino únicamente de la que condenaba a los no predestinados a
sufrimientos eternos. Vemos que los
términos “Elegidos”y “Santos”empleados por él se encuentran realmente en la
Biblia, y que todos los que logren hacer “su vocación y elección
segura”pertenecerán a esa clase, y serán glorificados en la Primera
Resurrección.
LA SANTA (?)
INQUISICIÓN.
Los católicos
convienen con los protestantes en que la “Santa Inquisición” fue todo
menos “Santa”. Pero no debemos olvidar
que perteneció a una época no tan favorecida como la nuestra, y por lo mismo
podemos juzgar los hechos con un criterio generoso. Con una civilización más adelantada hemos comprendido mejor el
verdadero concepto del Amor y de la Justicia que inculcara el Maestro cuando
dijo: “Amad a vuestros enemigos;
bendecid a los que os maldicen; haced bien a los que os aborrecen; y orad por
los que os injurian y os persiguen por mi causa.”-San Mateo 5:44; San Marcos
13:13; San Lucas 6:27.
La Ley dada a
los israelitas en el monte Sinaí expresó las exigencias de la justicia
únicamente en el mandamiento: “Amarás
al prójimo como a ti mismo.” ¡Cómo perdiéronse de vista los preceptos de la
Palabra de Dios en medio de las persecuciones de la Inquisición! No tan solo faltaron la compasión y el amor,
sino que fue violada la justicia en todos sus sentidos.
Existe en el
corazón humano una tendencia traicionera hacia el mal que se aprovecha del
menor pretexto para excusar una conducta reprensible. Del mismo modo que los judíos hallaron uno para crucificar al
Redentor inocente y para apedrear al joven
mártir, San Esteban, encontraron los del “Santo Oficio”pretextos para
las persecuciones que llevaron a cabo.
Como Saulo de Tarso, creyeron con esto hacerle un verdadero servicio a
Dios. A pesar de que las cosas han
cambiado mucho, aún se practican ciertas clases de persecuciones por medio de
ostracismos, calumnias, el boicot, etc.
La Biblia, haciendo referencia a esto, dice: “Vuestros hermanos que os odian, y que os han echado fuera a
causa de mi nombre, dicen: ¡Sea
glorificado Jehová! ¡Mas Él aparecerá
para gloria vuestra y ellos serán avergonzados!”-Isaías 66:5.
El espíritu
avasallador, dominante de las huelgas y de los motines, no es otro que el de la
Inquisición, manifestado de otra manera.
Las evidencias se multiplican dondequiera que la tendencia a la
revolución y a la crueldad se aumenta; ¡todos debemos estar alerta!
TETZEL
VENDIENDO INDULGENCIAS.
Cuando Lutero
empezaba el estudio del Nuevo Testamento, y sorprendido por sus sencillas
doctrinas se deleitaba con la de la justificación por la fe, en estos momentos
de gozo inefable se encontró con el célebre Tetzel. Éste vendía indulgencias bajo la autoridad del Papa. El dinero que reunía era para completar la
Catedral de San Pedro. El incidente no
hizo sino afirmar la convicción en el corazón de Lutero, de que grandes errores
habíanse infiltrado entre las doctrinas de la Iglesia.
Puede que
Tetzel se excediera un poco a lo que el Pontífice autorizara, pero sea como
fuere, la historia cuenta que predicó, no el mérito del sacrificio de Jesús,
sino el poder del Papa y el suyo propio como agente de él, diciendo, tenéis
amigos y familiares, tal vez, en el Purgatorio, sufriendo allí por las cosas
que aquí cometieron. El Papa tiene el
poder de libertarlos y yo soy su agente.
Todos cuantos quieran contribuir a una buena obra pueden echar su dinero
dentro de esta cajita, y desde el instante mismo en que tal hicieren, quedarán
libres sus amigos y parientes de las penas del Purgatorio. A pesar de que Lutero era católico y
creyente firme en el Purgatorio no pudo tolerar de buen grado una transacción
tan notablemente comercial, ni creer que la gracia del Todopoderoso se comprase
con dinero. Disgustado con semejante
procedimiento denunció a Tetzel con toda la vehemencia de su alma.
Los
protestantes en general, y algunos católicos, afirman que las indulgencias
tienden a facilitar los crímenes. La
Iglesia de Roma, no obstante, niega que tengan tal influencia, pero que son
únicamente para obtener remisión de sufrimientos en el Purgatorio.
Las Escrituras
nada contienen que pruebe que los muertos tengan conocimiento, sino al
contrario, que las últimas impresiones recibidas al morir serán las primeras
que tendrán cuando despierten en la Resurrección. Los pasajes que antes se citaban para probar la doctrina del
Purgatorio, ya se entienden como aplicables a los Santos en vida, a los
castigos que serán impuestos al mundo en la Edad Venidera, y al Tiempo de
Angustia de que habla el profeta Daniel.
LUTERO,
ZWINCLI, MELANCTON.
Nadie es capaz
de creer hoy que Martín Lutero se adelantase tanto a su tiempo que supiera la
Verdad toda y nada más que la Verdad.
Los mismos luteranos eliminaron dos de sus Noventa y Cinco Tesis, y para
conservar intacto el número original, dividieron dos más. Todos, no obstante, estamos de acuerdo en
que el movimiento iniciado en la vida de Lutero fue un paso de avance. Los católicos, lo mismo que los
protestantes, han sido beneficiados por La Reforma.
El Doctor
Lutero estaba a la cabeza de un seminario católico en Alemania. Él había oído hablar de la Biblia pero como
muchos de los que le precedieron, confiaba en los varios “Concilios Apostólicos”y
en los credos por ellos promulgados, creyendo de buena fe que estaban en
armonía con las Escrituras.
Pero un día
casualmente llegó a sus manos un ejemplar de la Biblia en latín. La curiosidad le impulsó a leerla y se
asombró de su bellísima sencillez.
Inmediatamente le escribió al Papa rogándole le dijese si no creía
conveniente convocar un Concilio para averiguar hasta qué punto se habían
apartado de las enseñanzas de la Biblia.
El Papa no acogió con agrado la indicación sino que calificó a Lutero de
herético, y llegó al extremo de excomulgarlo.
Lejos de intimidarle semejante conducta sirvió para confirmar su
convicción que entre las prácticas modernas y los santos preceptos de las
Escrituras existía en verdad una gran diferencia. Escribió folletos que distribuyó de un extremo a otro de Alemania
entre el número relativamente reducido de personas que en aquella época
supieran leer. Gradualmente, a fuerza
de vencer grandes obstáculos, se hizo más general la lectura de la Palabra de
Dios.
Los
reformistas, aun cuando eran nobles y santos varones, no comprendieron sino en
parte el Libro por el cual tanto padecieron.
El fanatismo y las supersticiones religiosas de su tiempo les
enturbiaban el entendimiento. Y a pesar
de los maravillosos adelantos de nuestro día, no se han disipado por completo
las tinieblas.
HUSS, WICLIF,
TINDAL Y OTROS.
Las enseñanzas
de la historia no deben olvidarse, pero debemos cubrir con un manto de caridad
muchas de las escenas bárbaras que deshonran sus páginas. La Iglesia primitiva perdió de vista el
Mensaje Divino para seguir las doctrinas de obispos a quienes ella misma había
otorgado una autoridad divina, igual a la de los Apóstoles. Debido a esto, muchas de las verdades más
importantes del Evangelio se olvidaron.
Lord, en su obra “El Antiguo Mundo Romano,”dice: “En el siglo II los obispos de la Iglesia
fueron humildes siervos de Dios, mártires intrépidos, que predicaban a los
fieles en aposentos altos, y no poseían título alguno de valor mundano. El siglo III vio a la Iglesia más poderosa
como institución en el mundo. Cuando en
el siglo IV el cristianismo se hizo la religión oficial, favoreció con su
influencia los mismos males a que antes se opusiera tan tenazmente. El clero, ambicioso y mundano, buscó posiciones
de distinción. Se volvió indolente y
arrogante. Resultó que se efectuó la
unión de la Iglesia con el Estado y los dogmas religiosos fueron impuestos a la
fuerza por los magistrados.”
Afortunadamente
cada época tiene cierto número de pensadores avanzados, los que no obstante el
honor que se les rinde ya muertos, en vida reciben el epíteto de “tontos”y por
regla general, son perseguidos. A pesar
de todo, constituyen los verdaderos benefactores de la humanidad. Huss sufrió por su fidelidad a las doctrinas
de la Biblia. Wiclif y Tindal fueron
perseguidos y la traducción de la Biblia hecha por el último fue consignada a
las llamas por eclesiásticos de alta categoría, frente a la Catedral de San
Pablo.
Más tarde
Cránmer, Látimer y Ridley, que estuvieron identificados con la jerarquía romana
primero, y luego con la inglesa, fueron quemados públicamente por el sólo hecho
de haber cambiado de modo de pensar. A
la luz avanzada del día en que vivimos no percibimos gran diferencia entre las
dos jerarquías. Los católicos, lo mismo
que los protestantes de hoy, miran con horror esas atrocidades del tiempo
pasado, perpetradas en el nombre de nuestro querido Redentor.
“EL SANTO
IMPERIO ROMANO”.
Gradualmente
esparcióse por toda la Europa el nombre de Cristiano, que se hizo tan popular
que casi todas las naciones se lo apropiaron sin apropiarse el espíritu de
Cristo que lo debía distinguir. Durante
la vida del rey Carlomagno se estableció lo que era llamado “El Santo Imperio
Romano.” El significado del título está bien ilustrado por un cuadro famoso en
la Casa Capitular de Florencia. En él
se ve al Papa y al Emperador sentados juntos en un solo trono y a cada lado del
estrado quedan los representantes de sus respectivos gobiernos: los generales y
otros oficiales representando el poder civil, y el clero el poder
eclesiástico. Algunos creen ver en esto
una confesión pública de las nupcias de la supuesto Virgen del Cristo
con el Poder Civil, -unión calificada en el Apocalipsis de fornicación.
-Apocalipsis 17:1-5.
La base de la
Alianza fue la doctrina que el Reino de mil años del Mesías había comenzado ya,
y que era la intención divina que el Papado representara al Cristo en la
tierra, y que por medio de príncipes reales hiciera manifiesto el poder de su
gobierno. Y esta condición prevaleció
en Europa por muchas centurias. En el
siglo XVI empezó el gran movimiento religioso conocido por La Reforma. Pero las Hijas, como la Madre Iglesia, se
unieron a los poderes civiles, y por su propia cuenta establecieron “Santos
Imperios.”
Esta teoría y
el gran sistema religioso que la representaba recibieron un golpe desastroso de
manos de Napoleón Bonaparte cuando se llevó al Papa prisionero a Francia. El encanto supersticioso del gobierno
sacerdotal se desvaneció. En setiembre
de 1870 hizo Víctor Manuel lo que faltaba: ¡tomó posesión de Roma!
Los Estudiantes
de la Biblia están de acuerdo en que la unión de la Iglesia con el Estado fue
un error de la Edad Media, y contraria a las enseñanzas de las Escrituras; que
la Iglesia de Cristo no reinará con los príncipes de la tierra, ni se unirá con
ellos, sino que esperará hasta el Segundo Advenimiento del Señor cuando Él
vendrá a reclamarla en la Resurrección Primera. Luego reinarán juntos, ¡y para siempre! -Apocalipsis 19:7; 20:6.
LA CRUZADA Y
LOS CRUZADOS.
Se hizo popular
en Europa llamarse cristiano. Casi todo
el mundo era considerado como tal si no lo negaba, asegurando que era
judío. Se apoderó de todos cierta
somnolencia religiosa que fue de repente trocada en el más loco entusiasmo por
un movimiento de fervoroso fanatismo que reclamaba el derecho de declarar la
guerra a los infieles, eso es, a todos los que no profesaban la fe
cristiana. La Cruzada dejó una huella
sangrienta en las páginas de la historia.
Movidos por el espíritu de su tiempo, millares de los más nobles
ejemplares de la caballerosidad se convirtieron en paladines de la Cruz en
contra de la Media Luna. Lo que más les
dolía era ver que la Ciudad Santa yacía bajo el dominio de mahometanos, y
fueron innumerables las vidas que se sacrificaron “por rescatar el Santo
Sepulcro del poder del turco infiel.”
Dado el modo de
pensar de nuestro día se tacha de fanático
y estúpido el movimiento que conmovió profundamente a toda la
Europa. Pero algún día se tendrá que
confesar que el cristianismo de hoy está tan extraviado como en el tiempo de la
Cruzada. ¿No se figuran los gobiernos
de la tierra ser divisiones de la cristiandad, o sea del dominio
de Cristo, que esto es lo que significa la palabra? ¿No continúan la construcción de inmensos
“Dreadnaughts”que cuestan una fortuna
cada vez que descargan uno de sus formidables cañones? ¿No mantienen vastos ejércitos equipados con
los más modernos instrumentos de guerra?
¿Y para qué? Sin duda será por
una de dos razones: o bien porque abrigan malas intenciones hacia las demás
naciones cristianas, o porque desconfían de ellas. ¡Qué abominable aparecerá todo esto algún día!
¡Cuánto mejor
será cuando la Palabra de Dios sea aceptada por todos, y la justicia y el amor gobiernen
al mundo! Entonces las riquezas y la
noble energía gastadas en vano en la Cruzada, en vapores de guerra y en
armamentos nacionales, se emplearán en el mejoramiento de la raza humana. El Reino del Mesías, y únicamente ese Reino,
será capaz de restaurar al hombre a la imagen y semejanza de su Creador y de
volver glorioso al estrado de sus pies.
LA SUCESIÓN
APOSTÓLICA.
Es una verdad
reconocida que muchas de las doctrinas de tiempos pasados no resisten una
investigación a la luz de nuestro día. Es
motivo de regocijo la armonía que existe entre las varias denominaciones
católicas y protestantes. ¿Cómo han
podido los cristianos matar y torturar a sus hermanos y creer que con semejante
conducta honraban y alababan a Dios?
Estudiantes de la Biblia están unánimes en creer que la doctrina de la
Sucesión Apostólica, eso es, que los obispos de la Iglesia eran apóstoles
inspirados, lo mismo que los Doce elegidos por el Señor, ha sido causa y origen
de todas las dificultades.
Que el mismo
Papa Pío X empezaba a disentir de esa opinión es evidente, pues mandó que los
católicos romanos estudiasen la Biblia para que de ese modo recibieran la
instrucción en asuntos sagrados de los Doce Apóstoles, las únicas autoridades
eclesiásticas verdaderamente inspiradas por Dios.
Después de la
muerte de los Apóstoles, los miembros de la Iglesia como no poseían gran
instrucción y carecían de copias convenientes de las Escrituras, se
acostumbraron a acudir adonde sus obispos y pastores de cuyos labios escuchaban
las enseñanzas religiosas, llegando a creerlos inspirados como los Doce. Doscientos años transcurrieron sin que
reconociesen el error cometido, y el método que emplearon para corregirlo no
hizo sino aumentar el daño. Las
doctrinas distintas promulgadas por los varios obispos habían confundido las
creencias religiosas de un modo lamentable, pues muchas de ellas eran en
absoluto contradictorias. Era fácil de
ver que esas contradicciones no fueron inspiradas por el Espíritu Santo. El emperador Constantino (que no fue
siquiera bautizado) convocó el Concilio de Nicea compuesto de “Obispos
Apostólicos,”en el 325 A. D.
Respondieron unos 384 obispos -la tercera parte del número total. Se les mandó convenir respecto a un solo
credo. Contendieron entre sí durante
meses enteros hasta que por fin el emperador hizo la decisión él mismo. De ahí resultó el credo de Nicea. El edicto del emperador era al efecto que
todos los que no estuvieran conformes fueran condenados al destierro.
“¡MUCHOS
CORRERÁN DE AQUÍ PARA ALLÁ!”
Todo el mundo
sabe que ayudados en gran manera por la imprenta, los conocimientos en todos
los ramos de la ciencia han aumentado notablemente. En verdad, mayores progresos se han hecho en este siglo pasado
que en los cincuenta y nueve que lo precedieron. Es un hecho conocido que las comodidades comunes de nuestro día
-las luces eléctricas y de gas, el teléfono, el telégrafo, el inalámbrico, los
ferrocarriles y los carros eléctricos y nuestra maquinaria moderna maravillosa-
hace un centenar de años no se habría creído posible su invención, mucho menos
que llegasen a ser de uso práctico y general.
Las invenciones
modernas y los adelantos de la ciencia se han hecho tan paulatinamente que
pocos pueden creer sean los precursores del Día de Mil Años en que reinará el
Mesías glorioso, que hará desaparecer de la faz de la tierra los últimos
vestigios del mal, y colmará a la humanidad de beneficios no soñados.
Anuncia la
Biblia la llegada de un Día en que la tierra, “el estrado de los pies de
Jehová,”será bella con una belleza espléndida.
Los hombres de ciencia, sin conocer las promesas del Todopoderoso
respecto a esto, predicen que dentro de un corto número de años habrá
invenciones tan maravillosas que eclipsarán por completo a las que hoy son
motivo de tanto orgullo.
Dios describe
nuestro día en las profecías de Daniel diciendo: “En el tiempo del fin (de esta edad), correrán de aquí para allá
y la ciencia será aumentada; los sabios entenderán... y habrá tiempo de
angustia cual nunca ha sido desde que ha habido nación hasta aquel tiempo.”-San
Mateo 24:21 Da 12:1-10.
¿No nos
hallamos en ese tiempo en que muchos corren de aquí para allá? Si es así, debemos estar en la época de que
habló el profeta en que termina esta edad evangélica y comienza el amanecer de
la otra. Construyose la primera
locomotora hace noventa años. Ahora por
todas partes multitudes innúmeras atraviesan la tierra de un extremo a otro con
la mayor facilidad. Es imposible hallar
una profecía que se haya cumplido más al pie de la letra que ésta.
’LA CIENCIA
SERA AUMENTADA ‘
EL profeta
Daniel, al hablar de nuestra época no solamente predijo que habría notable
aumento de los medios de comunicación y transporte, sino que seria aumentada 1a
ciencia. indudablemente que ésta, lo mismo que la otra profecía, se ha cumplido
ya. En lugar de la horqueta con que nuestros antepasados labraron la tierra,
vemos los arados de vapor que centuplican la cantidad de trabajo hecho, y con
muy poco esfuerzo físico ¡ Contrastemos el procedimiento. tan trabajoso como
costoso, de grabar los caracteres alfabéticos en piedra o en vitela, COI1
nuestra imprenta moderna, y pensemos por un momento en los adelantos que ha
hecho esa misma imprenta desde el tiempo en que fue inventada!
Ningún
establecimiento topográfico muestra mejor el perfeccionamiento de este arte que
la imprenta del Gobierno, en Washington, como tampoco las bibliotecas modernas
hallarán mejor representante que la del Congreso. Hoy la erudición no se limita
por la riqueza sino que está al alcance del pobre, y las escuelas públicas
llevan la instrucción hasta las clases más humildes.
‘¡Correrán de
aquí para allá y la ciencia será aumentada!’ He aquí la profecía cumplida! Sin
duda que estamos en el Tiempo del Fin, y si bien podemos alegrarnos de ello! Va
la visión fantasmagórica de un mundo que habla de ser pasto de llamas
destructoras, ha desaparecido de nuestra imaginación, y en su lugar brilla la
Promesa luminosa del Eterno.
Con cada ano
que pasa vemos micros preparativos que hace la tierra para recular a sus
habitantes ausentes que ya pronto tornarán. Terremotos recientes han cambiado
el curso de la corriente del Japón, de modo que el clima de Alaska, , el de la
zona ártica se han modificado notablemente. Lentamente los ventisqueros, como
vagabundos solitarios. vienen a desahogar su tristeza misteriosa en el seno
cálido de las anuas ecuatoriales. ¡ Los desiertos brotan manantiales y flores,
y la tierra toda está en espera de aquel Dia glorioso en que, bala la sonrisa
complacida de su Hacedor, desaparecen los últimos vestigios del Pecado con su
séquito inmenso de dolores!—Isaías 35:1.
’UN TIEMPO DE
ANGUSTIA.’
LA profecía de
Daniel contiene una predicción que no se ha cumplido aún. Declara el profeta
que ‘habrá tiempo de angustia cual nunca ha sido desde que ha habido nación
hasta aquel tiempo ‘ Jesús confirmó esta profecía y añadió: ‘No, ni nunca más
habrá.’ Si es preciso que pasemos por este ‘tiempo de angustia,’ es al menos un
consuelo saber que será el último, sin duda porque sus lecciones serán tan
severas que no habrá necesidad de que se repitan. Además, las Escrituras
afirman que sobre las cenizas de esta última catástrofe se establecerá el Reino
del Efesias con gran poder y gloria. El objeto de ese Reino es salvar al hombre
de la muerte y de las consecuencias desastrosas del pecado. ¡ El Cristo reinará
y será atado el maldito Satanás!—Apocalipsis 20:14.
La profecía
declara que en ese tiempo en que ‘correrán de aquí para allá y la ciencia será
aumentada,’ las Vírgenes Prudentes de la parábola comprenderán el Plan Divino.
‘Se acabará el misterio.’ El amanecer del gran Dia aparecerá luminoso. La
parábola de ‘Las Diez Vírgenes’ se aplica al fin de esta edad.
No necesitamos
hablar detalladamente del ‘tiempo de angustia.’ El mundo entero lo ve
aproximarse. Será una lucha de titanes; por un lado las grandes corporaciones,
trusts, etc.; por el otro las organizaciones y ligas obreras. Se preparan
igualmente para la lucha; los dos están resueltos a pelear hasta vencer, y
ambos aguardan la victoria. Serán desalentados porque ninguno de los dos
obtendrá cl ansiado triunfo. La Biblia predice que esta guerra entre el Capital
y el Trabajo degenerará en anarquía violenta que a su vez será causa del
‘tiempo de angustia cual nunca ha sido igual.’ No podemos imaginar tan siquiera
las horribles detalles de la lucha, pero las Escrituras indican que envolverá a
nuestras más respetadas instituciones sociales, politices, financieras y
religiosas. La anarquía de la Revolución Francesa y la que acabó con la nación
judía en el año del Señor 70 son ejemplos que citan las Escrituras de lo que
pronto podremos esperar. Ellas aconsejan la humildad y la justicia como los
mejores protectores en el día de la ira de Jehová.—Sofonías 2:3,
CATOLICA,
MILITANTE, TRIUNFANTE
LA palabra
‘católica’ significa general, universal. No puede, en su significado verdadero,
aplicarse más-que a ‘la Iglesia de los Primogénitos que están inscritos en el
cielo.’ (Hebreos 12:23). En tiempos recientes se ha venido a ver que los
distintivos ‘metodista,’ ‘presbiteriano,’ etc., no son católicos, pero
simplemente nombres de divisiones. Asimismo los términos ‘iglesia anglicana,’
‘iglesia griega,’ ‘iglesia de Roma," etc, no son sino apelativos
regionales y no pueden calificarse de ‘católicos.’
La expresión
‘iglesia militante’ quiere decir ‘la iglesia en Combate.’ Equivocación grave
sufrió la iglesia cuando se figuró que la lucha suya era con armas carnales,
bien fuera en contra de una nación, o en contra de todos los heréticos de todas
las naciones Ella no ha sido comisionada para guerra semejante. De ella será más
tarde el derecho y el poder de ‘aprisionar a sus reyes con grillos y sus nobles
con cadenas de hierro ¡ para ejecutar en ellos el juicio decretado. Honra es
ésta reservada a todos los santos’ Y le tocará, después de su glorificación,
ocupar, junto con el Cristo, el Trono prometido, y ‘le sera dada autoridad
sobre las naciones que como vasos de alfarero serán desmenuzadas’ Pero todo
esto vendrá después, y como resultado de la Resurrección Primera, cuando los
santos tomarán posesión de su herencia celestial: la gloria, la linera, y la
inmortalidad prometidas.
La lucha de la
Iglesia en el tiempo presente consiste ‘en pelear la buena pelea de la fe.’ Es
una guerra con uno mismo, en que los consagrados del Señor no pueden ceder un
ápice, ni tampoco soñar con la victoria sin contar con la ayuda del Capitán de
Su Salvación, y el apoyo de la Santa Palabra.
La Iglesia
triunfante será invisible para los hombres, porque en la Primera Resurrección
será cambiada y dada una naturaleza espiritual. Como dice San Pablo: ‘Es
preciso que todos seamos cambiados por cuanto la carne y la sangre no pueden
heredar el Reino de Dios.’ Ejercerá su poder y autoridad por medio de los
antiguos siervos de Dios—los nobles Patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob y todos
los Profetas.
NUEVOS CIELOS Y
UNA TIERRA NUEVA
MUCHAS de las
preciosas enseñanzas de las Escrituras se ocultan bajo un lenguaje simbólico En
verdad, todo lenguaje es más o menos pictórico. La palabra ‘cielos’ quiere
decir los poderes eclesiásticos o espirituales, y ‘tierra’ significa régimen
social. La usanza bíblica llama ‘montañas de la tierra’ a los varios gobiernos,
y ‘mar’ a las clases sociales más bajas, que como el mar, son inquietas e
impetuosas, dispuestas siempre, en secreto o abiertamente, a derrumbar y
destruirlo todo. De acuerdo con esto declara la Biblia que los ‘cielos’ y la
‘tierra,’ eso es, las condiciones sociales y espirituales que existían antes
del Diluvio, perecieron en él, y que luego se estableció un nuevo régimen
espiritual y social que ano perdura Este llámase el Mundo o Dispensación
Presente. Prometen las Escrituras que habrán ‘nuevos cielos y una tierra
nueva,’ y añaden a la promesa la certeza de que en el mundo regido por el nuevo
régimen imperarán la justicia y el amor.—(salas 65; 17; 2 Pedro 3:13
San Pedro
describe la destrucción de estos grandes sistemas sociales y religiosos bajo el
símbolo de fuego, que en tiempos pasados se creia un fuego literal que habla de
convertir la tierra en cenizas Mas el Señor nos asegura lo contrario cuando
dice que la tierra perdura para siempre, y que ‘Dios no la formó en vano sino
para que fuese habitada.’ El fuego de este pasaje es el mismo símbolo que tanto
se emplea en las Escrituras. Representa angustiosos sufrimientos—la destrucción
que acabará con los sistemas de ahora, eclesiásticos y sociales, por medio de
la anarquía.—Daniel 12:1 ¡ San Mateo 24:21.
Los nuevos
cielos, o sea el nuevo gobierno espiritual, estará en manos del Cristo y dé sus
Escogidos en la gloria, revestidos de poder e Inmortalidad. listos compondrán
el Reino prometido de Dios, cuya misión es elevar, bendecir y ayudar a toda la
humanidad. El Nuevo orden social que se impondrá bajo el dominio del Mesías
llamase la tierra nueva. Así concederá la petición tantas veces repetida:
‘Vénga tu reino; sea hecha tu voluntad como en el cielo así también en la
tierra.’—San Mateo 6:10.
LA TIERRA
RESTAURADA, PERFECTA
VOLVIENDO a 1a
misma idea con que empezamos este estudio de la Creación, vemos que el Séptimo
Dia Creativo consta de siete mil años, y que los ti1íimos mil años estarán bajo
la directa supervisión del Señor; en este periodo de tiempo volverá la tierra
al estado perfecto a que su Hacedor la destinó. Se completará la creación de la
tierra, y los hambres llegarán a ser perfectos representantes de Dios en- sus
Personas, y en su dominio justo, equitativo y amante. El hombre, sabedor ya del
bien y del mal, si escoge el bien, recibirá la vida eterna Los que persistieren
en ser malos los incorregibles—serán destruidos para siempre en la Muerte Segunda—2
Tes. 1:9.
No está en el
poder humano pintar la perfección gloriosa de la tierra restaurada a la
condición edénica, convertida toda en un Paraíso. Las más nobles cualidades de
la inteligencia, los genios más renombrados en las artes y las ciencias, no son
más que débiles reflejos de la grandiosa inteligencia del Creador. I Y pensar
que hasta los más infelices y degradados, si fueren obedientes siervos de Dios,
y fieles en el ejercicio de la Voluntad Divina, serán últimamente dotados de
una naturaleza perfecta en todos sus detallesl
Vemos
dondequiera indicios de las bendiciones prometidas en la Restitución Ya
comienzan a llegar como rayos débiles de la aurora del Milenio, en que, bajo la
dirección del Mesias, la sabiduría y el poder infinito de Jehová harán
verdaderos milagros por medios naturales Dice el profeta que ‘el yermo se
alegrará y florecerá como una rosa,’ y que ‘en el desierto reventarán aguas.’
Que esta profecía se está cumpliendo ante nuestra vista es una verdad que
alegra el corazón tanto como la lluvia bienhechora al sequedal. En los estados
occidentales de la Union Americana, y en Mesopotamia, la tierra de Abraham, el
genio humano y el mecanismo moderno están haciendo milagros. La Divina
Sabiduría inspira esas obras, y las apova el Poder Divino que hoy mismo está
guiando los asuntos del mundo y convirtiendo la tierra en vivo manantial de
inacabables riquezas. Sin duda alguna que será "el deseo de todas las
naciones.”Aggeo 2:7
EL CANTICO DE
GLORIA
A la
terminación de los mil años del Reino del Mesías, el Gran Mediador lo entregará
a su Padre.
{ 1Co 15:24} Jehová someterá la humanidad entera a una
prueba severa para ver si obedecen bajo todas condiciones su santa voluntad.
Satanás será soltado por un tiempo breve en que tratará de extraviar a la
humanidad de nuevo. Los que estuvieren de acuerdo absoluto con los principios
de la justicia divina no cederán a sus tentaciones, pero los que no lo
estuvieren caerán con Satanás, y juntos serán destruidos en la Segunda Muerte.
(Apocalipsis 20:7-9). La tierra estará, por fin, libre del pecado y de los
pecadores. Entonces clamarán todas las criaturas, tanto en el cielo como en la
tierra: ‘’¡Bendición, y honra y gloria y dominio al que está sobre el trono, y
al Cordero, por los siglos de los siglos!’ La muerte no será más; ni habrá más
gemido, ni clamor, ni dolor ¡ porque las cosas de antes habrán pasado ya.
La gloria del
Cristo y de su Desposada no terminará con la Restitución de la humanidad a la
perfección perdida. No tan sólo dicen las Escrituras que ‘doblarán la rodilla
todas las criaturas en los cielos y en la tierra:’ pero que ‘en las edades por
venir, Dios mostrará la riqueza de su gracia y de su amor hacia nosotros (la
Iglesia) en Cristo Jesús’
Como Dios no
hizo la tierra en vano, sino para que fuese habitada, este mismo principio se
aplica sin duda a los demás planetas de nuestro sistema solar, como también a
los otros mundos que los astrónomos nos aseguran se cuentan por millares Estos
serán poblados algún dia, y las experiencias de la tierra les servirán de
ejemplo De acuerdo con la voluntad divina, el LOGOS será el encargado de la
obra creativa en el porvenir como lo ha sido en tiempos pasados, y la
Iglesia—su Esposa yá—no se apartará más de su lado por toda la gloriosa
eternidad que le aguarda. l Nuestro Dios es grande, y digno de que se le adore;
digno de nuestro profundo amor y veneración Sólo los insensatos dicen en su
corazón: ‘¡No hay Dios!’ ‘¿Quién no reverenciará, oh Señor, y glorificará tu
nombre, .... cuando tus actos de justicia hallan sido manifestados?”